A pocos días de las elecciones legislativas, el debate político nacional gira en torno a la “modernización del trabajo”, una consigna que, bajo el discurso de la eficiencia, oculta un nuevo capítulo de precarización. En Misiones, la candidata a diputada nacional Florencia Aguirre, del Partido Obrero (PO)-Frente de Izquierda y de Trabajadores Unidad (FITU), puso en palabras la preocupación que atraviesa a miles de trabajadores: “Hablan de economía, pero siempre es la economía de los mismos poderosos, de los bancos y los grandes empresarios. A los trabajadores, nos dejan afuera”, expresó en una reciente declaración.
La propuesta de Aguirre se distancia del consenso silencioso que domina a las principales fuerzas políticas. “¿A qué trabajadores representan si nadie dice lo que es justo? El salario debe ser igual a la canasta familiar, que hoy ronda los $1.400.000. Con menos que eso, somos pobres”, sostuvo, al tiempo que reclamó paritarias libres, actualización por inflación y 82% móvil para jubilados.
«El plan de fondo es inaceptable: eliminar paulatinamente el salario registrado para imponer el trabajo esclavo. ¿Cómo termina esta triste historia?: no vas a ser tu propio jefe, sino tu propio esclavo. ‘Changarin’ de las plataformas. La reforma laboral que se viene prepara el terreno», advirtió.

El Partido Obrero sostiene que la reforma busca deslindar responsabilidades empresariales, especialmente de las plataformas digitales y grandes corporaciones, impulsando una nueva forma de trabajo sin derechos. “Dicen modernizar, pero quieren que volvamos a jornadas de 12 o 16 horas diarias, como ya sucede en muchos sectores precarizados”, denunciaron.
En su comunicado, el espacio apuntó directamente contra el sistema político y económico, al que acusan de actuar en conjunto con los organismos internacionales de crédito. “Los últimos gobiernos flexibilizaron las condiciones laborales con la complicidad de la burocracia sindical, siguiendo las órdenes del Banco Mundial y el FMI”, remarcaron. Incluso criticaron la posición de referentes de distintas vertientes: “Desde Sturzenegger hasta Cristina y Grabois, todos han declarado contra las huelgas docentes y de la salud. Juegan a la grieta, pero se unen para atacar derechos conquistados”.
La advertencia del PO resume un diagnóstico compartido por amplios sectores del movimiento obrero: la reforma laboral no es un proyecto aislado, sino parte de un modelo político que busca transferir costos hacia los trabajadores. Mientras el salario real se desploma y la inflación erosiona los ingresos, el consenso político por “ajustar” se mantiene firme en el Congreso.
En ese escenario, Aguirre llama a reforzar la representación de la izquierda en el Parlamento y, sobre todo, a organizarse desde abajo: “Hay que enfrentarlos con los métodos piqueteros, en los sindicatos, barrios y puestos de trabajo. Asamblea, plan de lucha y movilización”, concluyó.
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