Corrientes se prepara para las elecciones legislativas nacionales del 26 de octubre, donde se definirá quién ocupará las bancas de la Cámara de Diputados. El gobernador saliente, Gustavo Valdés, quien termina su mandato el 10 de diciembre, cambió drásticamente su perfil: pasó de ser un aliado clave de Javier Milei en 2024 a un «opositor» feroz. Pero este giro parece responder a una estrategia clara: lograr obtener las tres bancas a diputados nacionales por Corrientes para maximizar su poder de negociación con el gobierno central.
Si el oficialismo correntino logra este objetivo, Gustavo Valdés habrá concentrado un poder político importante: manejar gran parte de la representación correntina en la Cámara de Diputados (además de los tres senadores que le responden), garantizando que las bancas se utilicen para asegurar fondos o acuerdos políticos antes que para defender los intereses del electorado.

La paradoja del discurso: ¿por qué Valdés se hizo «opositor»?
Durante el primer año de Javier Milei, Gustavo Valdés fue el radical más afín a la Casa Rosada. Fue uno de los 18 gobernadores que firmaron el Pacto de Mayo en julio de 2024 y, en marzo de ese año, defendió el rumbo económico de Milei como “el correcto” y el déficit cero como “el único camino posible”.
Este apoyo se tradujo en beneficios directos para Corrientes:
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Fondos extraordinarios: Corrientes fue uno de los dos únicos distritos en el país que recibió Aportes del Tesoro Nacional (ATN) discrecionales del gobierno de Milei, con una transferencia de $1.000 millones.
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Apoyo en el Congreso: Sus legisladores fueron fundamentales para que el Ejecutivo Nacional pudiera avanzar con su agenda. Los votos de los diputados y senadores que responden a Valdés fueron cruciales para aprobar la Ley Bases y también para blindar vetos presidenciales contra el aumento a los jubilados y la Ley de Financiamiento Universitario.
El cambio de estrategia se produjo tras un fracaso en las negociaciones. Valdés intentó sumar a La Libertad Avanza (LLA) a su alianza provincial, Vamos Corrientes, pero Karina Milei no dio el aval a esa coalición electoral. El quiebre del acuerdo electoral hizo que Valdés cambiara el tono. Tras las elecciones provinciales de agosto (donde LLA apenas superó el 9%), Valdés salió a criticar públicamente el ajuste de Milei, declarando que “no son los jubilados los que tienen que pagar el ajuste”.

Ahora, Valdés utiliza el nuevo espacio Provincias Unidas como plataforma de oposición. En este marco, critica el endeudamiento, diciendo: “No tenemos que ir a buscar plata a EE.UU. ni a buscar préstamos al FMI, tenemos que producir”. La incoherencia: esta nueva postura opositora se contradice con sus acciones previas. A pesar de criticar ahora al FMI, Valdés había mandado a sus diputados a votar a favor del DNU que autorizaba al Gobierno a negociar una nueva deuda con el Fondo en marzo de 2025.
El objetivo de los diputados: un “escudo político” en Buenos Aires
La verdadera batalla para Valdés es garantizar que, a partir del 10 de diciembre, la nueva delegación correntina en Diputados responda a la conducción de la UCR provincial, y no al gobierno de Milei o a una oposición real. Este control es vital porque Corrientes ya tiene una delegación en el Senado que opera bajo su mando: los tres senadores nacionales —Eduardo Vischi, Gabriela Valenzuela y Carlos «Camau» Espínola— responden a Gustavo Valdés.

Estos legisladores ya demostraron ser un “escudo político” del oficialismo nacional, lo que genera dudas sobre si seguirán la línea de oposición que ahora promueve Valdés:
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Blindaje judicial (caso $LIBRA): el senador Eduardo “Peteco” Vischi (jefe del bloque radical y mano derecha de Valdés) fue clave para que fracasara la creación de la comisión investigadora en el Senado sobre el escándalo de la criptomoneda $LIBRA, en el que está involucrado Javier Milei, su hermana y otros inversores privados, al dar marcha atrás con su voto por presuntas “presiones de la Casa Rosada”.
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Protección de jueces: Vischi también votó para cerrar el expediente contra los jueces federales que viajaron a Lago Escondido, actuando como “garantía de impunidad” para los poderosos.
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Complicidad en privatizaciones: recientemente, senadores vinculados a la liga Provincias Unidas (como Camau Espínola) se ausentaron de comisiones clave en el Senado, lo que permitió que La Libertad Avanza avanzara con el plan de privatización de Nucleoeléctrica.

La advertencia final para Corrientes es que la concentración de poder legislativo en manos de Valdés significa que el oficialismo provincial (que ahora también gobernará con su hermano Juan Pablo Valdés, electo el 31 de agosto) podría seguir actuando como un “ejecutor pasivo y cómplice” del ajuste nacional.
El objetivo de Valdés no es solo ganar diputados, sino asegurar que esas bancas funcionen como una palanca de negociación para garantizar que los fondos fluyan a Corrientes (opcional) y que sus aliados reciban protección en el Congreso (obligatorio), independientemente de la retórica opositora de turno.
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