De cara a las elecciones nacionales del 26 de octubre, las principales figuras de La Libertad Avanza en Formosa quedaron bajo la lupa tras una serie de episodios que despertaron rechazo y críticas. La Diputada provincial Gabriela Neme y el intendente de Las Lomitas —y actual candidato a diputado nacional por ese espacio—, Atilio Basualdo, sugirieron a un vecino con discapacidad que había perdido su pensión que «venda pan en la ruta» como alternativa para sobrevivir.
Lejos de un exabrupto aislado, la escena reveló un patrón discursivo. Lo que algunos calificaron como un «comentario desafortunado» aparece en línea con el estilo que marca el propio Presidente Javier Milei: mensajes duros, sin empatía y cargados de cinismo como estrategia política.
El caso de Marcos Castillo, el vecino afectado, se convirtió en símbolo de una situación mucho más amplia. Decenas de personas con discapacidad en Formosa perdieron sus pensiones a partir de medidas nacionales. Familias enteras quedaron sin recursos mínimos de subsistencia y, cuando reclamaron, se toparon con silencio nacional oficial, indiferencia y hasta desprecio de dirigentes (en este caso Neme y Basualdo) que habían prometido representar la «nueva política».
Indignación social y denuncias de corrupción
La reacción de la comunidad no tardó en llegar. Vecinos de Las Lomitas expresaron su malestar en asambleas y entrevistas. Eduardo Saravia, uno de ellos, lo sintetizó con contundencia: «Nos dejaron tirados».
Las quejas no se limitaron al recorte de derechos. También apuntaron contra la gestión libertaria. En el centro de las críticas aparecieron denuncias por contratos fantasmas, obras inconclusas y supuestos desvíos de fondos que, según afirman los pobladores, conviven con un discurso oficial de austeridad. El contraste, remarcan, es brutal: funcionarios con sueldos altos y beneficios exclusivos frente a una población empujada a rebuscárselas en la ruta para sobrevivir.

Poder como negocio personal
El episodio de Neme y Basualdo expuso un trasfondo político más profundo: la utilización del poder como plataforma de negocios personales. Basualdo, Intendente lomitense devenido referente provincial de La Libertad Avanza, selló acuerdos con Karina Milei y con sectores cuestionados por corrupción, desplazando a los libertarios originales que habían acompañado al espacio desde el inicio.
Uno de los casos más visibles fue el recambio en el PAMI de Las Lomitas. Marlene Guerra Verón, militante libertaria de la primera hora, fue desplazada para colocar en su lugar a una dirigente del riñón político de Basualdo. La decisión generó enojo en las bases, denuncias públicas y un clima de fractura que aún perdura.
La «nueva política» prometida se diluyó rápidamente en prácticas que recuerdan a las más viejas: acomodo, reparto de cargos y utilización de organismos públicos como cajas de financiamiento político. En ese esquema, Gabriela Neme no solo no cuestionó los movimientos de Basualdo, sino que se convirtió en su principal aliada, adaptando su discurso a conveniencia y consolidando una alianza que poco tiene de liberalismo y mucho de oportunismo.
Malestar interno y voces disidentes
Las tensiones dentro del propio espacio libertario también quedaron a la vista. Exmilitantes y referentes locales denunciaron que la acumulación de denuncias por corrupción responde a un mismo patrón: contratos incumplidos, cobros indebidos, presiones a trabajadores y manejo discrecional de los recursos públicos.
Uno de los testimonios más duros fue el de Adriano López, excandidato de La Libertad Avanza y referente wichí, quien declaró: «Me choqué contra una pared de concreto». Esa «pared», dijo, tiene nombres propios: Basualdo y Neme. Según López, ambos dieron la espalda a las comunidades originarias cuando más necesitaban acompañamiento, priorizando sus acuerdos políticos y ambiciones personales.
Este tipo de fracturas internas evidencia que el malestar no proviene únicamente de los sectores opositores. También parte de las propias bases que en un inicio apostaron por la propuesta libertaria y hoy se sienten traicionadas.
#FORMOSA – Tras la manifestación en Bartolomé de las Casas: López Tozzi señaló “No he visto persona con discapacidad, con silla de ruedas o personas ciegas en los cortes de ruta”. Más información en https://t.co/ICSOboC75g pic.twitter.com/RWnq4s7S2x
— Diario Ahora Litoral (@LitoralAhora) September 18, 2025
El derrumbe del relato de la «nueva política»
El discurso de renovación con el que La Libertad Avanza irrumpió en la escena nacional enfrenta, en Formosa, un derrumbe visible. Lo que se observa no es un proyecto innovador ni transparente, sino un esquema clásico de clientelismo y acomodo, apenas maquillado bajo una retórica distinta.
La frase de Neme «vender pan en la ruta» funciona como síntesis de esa lógica: una política que reduce a los ciudadanos a consumidores, a los problemas sociales a cuestiones de mercado, y al Estado a un botín de guerra entre facciones.
Lejos de representar un accidente, la crueldad parece formar parte de la estrategia. En un contexto donde la pobreza y la desprotección se expanden, la respuesta oficial se limita a cargar la responsabilidad sobre los individuos, mientras las estructuras de poder local se blindan con recursos públicos.

Un futuro incierto para el espacio libertario
Con Javier Milei enfrentando una merma en su capital político y con referentes provinciales como Basualdo y Neme envueltos en denuncias, el futuro de La Libertad Avanza en Formosa aparece cargado de incertidumbre. Las tensiones internas, las acusaciones de corrupción y la distancia cada vez mayor con las comunidades que en un principio los respaldaron son factores que erosionan su legitimidad.
El electorado formoseño, más allá de la indignación coyuntural, parece demandar otra cosa: dirigencia con sensibilidad social, transparencia en el manejo de recursos y capacidad real de gestión. Tres atributos que, hasta el momento, ni Neme ni Basualdo lograron demostrar. Lo cierto es que el «cambio» que se prometió como bandera libertaria muestra, al menos en Formosa, grietas profundas que ponen en duda no solo su continuidad sino también su credibilidad como proyecto político.
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