Tras el golpe electoral en la provincia de Buenos Aires (el peronismo superó a LLA por 13 puntos el domingo 7 de septiembre), la Casa Rosada anunció con bombos y platillos la conformación de una “mesa política nacional”. La integran Karina Milei, Patricia Bullrich, Guillermo Francos, Martín Menem, Santiago Caputo y Manuel Adorni, bajo la presidencia del propio Javier Milei. Esta comisión ya fue criticada y surge más dudas que respuestas en torno a lo que podría resolver, situación que se agrava con el verdadero problema que enfrenta la gestión libertaria: el abandono de los gobernadores que alguna vez estuvieron cerca y que lo ayudaron en el Congreso a concretar su ajuste económico.
Por ello, lejos de representar una apertura, la iniciativa de armar una mesa recibió críticas por ser más de lo mismo. “Es una mesa política que tiene a los mismos miembros, no hay ni una cara nueva, no hay ningún reemplazo”, advirtió el analista Patricio Giusto.
MESA POLITICA NACIONAL
El Presidente Javier Milei lideró la nueva Mesa Política Nacional. Vamos a trabajar para defender el rumbo que venimos construyendo porque es el único que nos puede conducir a la prosperidad.
Vamos a poner el cuerpo en defensa de este proyecto y… pic.twitter.com/ZeloOwWVjO
— La Libertad Avanza (@LLibertadAvanza) September 9, 2025
La ausencia de dirigentes que puedan ampliar el frente electoral o tender puentes con otros espacios muestra que, tras el revés bonaerense, el gobierno de Javier Milei prefirió blindar el núcleo duro antes que repensar su estrategia, lo que incluye aislarse de los gobernadores, mientras en las provincias las fuerzas que resultan ganadoras son de las gestiones locales, como pasó en Corrientes, donde La Libertad Avanza prefirió ir sola y salió cuarta. “Con estas mismas caras, lo más probable es que vuelva a fracasar la fórmula”, sentenció Giusto.
Gobernadores “aliados” se despegan y advierten por el rumbo del Gobierno
El rechazo a la mesa política no proviene únicamente de opositores duros. Incluso los gobernadores que hasta hace poco eran considerados aliados de Milei comienzan a marcar distancia. El denominador común es la falta de señales de un cambio real en la estrategia presidencial.
El correntino Gustavo Valdés, que hasta hace un tiempo fue muy cercano al libertario y fue parte del «Pacto de Mayo» que montó el presidente en Tucumán en julio del 2024, fue tajante: “Si es para la foto, no voy; espero un diálogo en serio, que no nos tomen de tontos”. El Gobernador reclamó un Ministerio del Interior con capacidad real de interlocución, obras de infraestructura y soluciones productivas para las economías regionales.
El gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés, uno de los que hasta hace cinco minutos estaba al lado de Milei, hoy lo patea en el piso. Ahora se le animan todos. Gobierno terminado. pic.twitter.com/8AVvUBsA2f
— La Pobreza Avanza (@PobrezaAvanza) September 9, 2025
En este marco, en las últimas horas, Milei designó al exnúmero dos de Francos, Lisandro Catalán, como nuevo ministro del Interior, con la misión de acercar a los gobernadores. Pero el movimiento fue leído más como maquillaje que como un cambio de rumbo, ya que Catalán es parte del mismo engranaje político que viene operando sin resultados.
Asimismo, el misionero Hugo Passalacqua se pronunció tras la derrota del oficialismo en Buenos Aires con un mensaje enfocado en el federalismo: “Cada elección provincial viene siendo una fuerte petición de más federalismo y de más cercanía con los problemas concretos del ciudadano de a pie”.
Según el mandatario, las decisiones de los votantes provinciales “seguramente serán escuchadas con serenidad por el poder central”, aunque deslizó que por ahora ese oído no existe. El aviso, luego de los resultados adversos en las elecciones bonaerenses, del Ejecutivo nacional que no se correrá de su programa económico no da indicios de que se escuche a las necesidades de la población ni de las provincias.

Del otro lado, el formoseño Gildo Insfrán fue aún más lapidario y sostuvo que el Gobierno nacional ya está terminado porque “hay una mayoría que le pone un freno en las urnas”, en referencia a la victoria contundente del peronismo frente a los libertarios el pasado 7 de septiembre en Buenos Aires. Durante un acto en su provincia, Insfrán disparó: “Necesitamos llenar el Congreso de representantes que pongan un freno a la crueldad de Milei. El domingo los bonaerenses le dijeron ‘hasta acá, señor Presidente’”.
Las palabras de Insfrán no quedaron solo en la crítica política: también marcaron el malestar por la parálisis de obras nacionales, el ninguneo al Congreso y el avance de medidas que —según advirtió— “van a costar generaciones recuperarnos”.
Vetos, Congreso y necesidad de blindaje
La nueva escenografía política se da en paralelo a una seguidilla de vetos presidenciales que tensionan la relación con el Congreso. Milei vetó la ley de financiamiento universitario y la de emergencia pediátrica, que asignaba más recursos al hospital Garrahan, y amenaza con rechazar también la norma que reparte los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) a las provincias.
Estos vetos obligan al oficialismo a sostener apoyos legislativos para impedir que la oposición logre revertirlos. Sin embargo, la fragilidad política tras la derrota electoral, sumada al malestar de los gobernadores, complica el blindaje parlamentario.
En paralelo, los sindicatos universitarios anunciaron paros y movilizaciones en rechazo al veto, mientras que los gobernadores nucleados en Provincias Unidas, muchos de ellos muy cercanos a Javier Milei desde su asunción hasta hace un tiempo atrás, ya adelantaron que no convalidarán la estrategia presidencial.

Una teatralización que desnuda la debilidad del Gobierno de Milei
La conclusión es clara: la mesa política de Milei no logró reposicionar al Gobierno ni apaciguar la crisis interna. Al contrario, la falta de autocrítica, el rechazo de gobernadores y los vetos como única herramienta de poder exhiben la debilidad de una gestión que opta por la escenografía antes que por el cambio real.
Como resumió el Giusto, el analista que consultó NEA HOY en el diario Perfil, el riesgo es evidente: “La reacción del gobierno ha sido cuanto menos precaria, hasta improvisada. Con estas mismas caras, lo más probable es que vuelva a fracasar”.
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