En medio del discurso oficial que insiste en una estabilización económica, los datos muestran una foto distinta: desde la asunción de Javier Milei hasta abril de 2025, es decir 18 meses, se destruyeron 183.447 empleos registrados, según datos oficiales. Aunque abril mostró un leve repunte (+14.600 empleos), se trata de una mejora marginal, insuficiente frente al derrumbe acumulado que provoca el modelo económico nacional: frenar la actividad económica.
La pérdida no fue homogénea, pero sí alcanzó a 17 de las 24 jurisdicciones del país, que registraron caídas de empleo privado registrado entre noviembre de 2023 y abril de 2025. Las más afectadas tuvieron retrocesos superiores al 5%.
El salario real no se recupera: caída acumulada del 5,5% en lo que va del año
Según se desprende de un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), los ingresos de los trabajadores también sufren un deterioro sostenido. En abril, el salario registrado creció solo un 0,2%, mientras que la inflación fue del 2,8%. La mediana salarial mostró un incremento del 2,44%, igualmente por debajo del aumento del costo de vida.
Con los datos proyectados de mayo, el poder adquisitivo acumula una caída del 5,5% entre enero y mayo de 2025, y ya está 1,4% por debajo de noviembre de 2023, cuando asumió el nuevo Gobierno. En paralelo, la inflación acumulada sigue erosionando los salarios.
En el caso del empleo público, el retroceso salarial es aún más grave: la caída real desde noviembre supera el 15,5% en promedio y alcanza el 31,6% para los trabajadores del Estado nacional, según el economista Luis Campos.
Empresas cerradas, despidos masivos y parálisis productiva
En este contexto, el país enfrenta una ola de conflictos laborales que exponen el impacto del modelo económico libertario, que apuesta a que se produzca menos y se importe más, en detrimento de los puestos de trabajo. En Córdoba, la empresa Petroquímica Río Tercero dejó de producir el 8 de julio, despidió a 250 trabajadores y solicitó concurso de acreedores. La planta está paralizada, hay denuncias de vaciamiento y una movilización nacional fue convocada para el 24 de julio.

En Santa Fe, Lácteos Verónica también atraviesa una crisis terminal. La firma adeuda sueldos, aportes y cheques rechazados por más de 2.000 millones de pesos. Pretende despedir a 210 empleados aplicando el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, que habilita el pago del 50% de la indemnización. Mientras tanto, los trabajadores mantienen medidas de fuerza para sostener más de 700 puestos laborales.
En el norte del país, la planta de Scania en Tucumán suspendió a 520 operarios hasta el 20 de julio por la caída global en la demanda de camiones. Aunque no hubo despidos formales, la medida impacta sobre proveedores y pone en evidencia la fragilidad del entramado industrial en el NOA.
Derrumbe de la construcción: 74.000 empleos menos y caída del 21% en la actividad
Uno de los sectores más golpeados por el ajuste es el de la construcción. Según el IERIC, en el primer trimestre de 2025 el empleo formal en el sector cayó a 380.210 puestos, 74.000 menos que en 2023. La actividad también se desplomó: el ISAC (indicador de la actividad de la construcción) del INDEC muestra una caída del 21% interanual en abril, con fuertes bajas en insumos clave como hierro (-44,9%) y asfalto (-31,1%).
“El empleo formal en la construcción sigue en caída”, reconoció el Ministro de Economía bonaerense, Pablo López, quien alertó que el freno a la obra pública nacional es el principal responsable del desplome.
Industria en crisis: podrían perderse hasta 60.000 empleos en 2025
La industria manufacturera enfrenta un escenario de recesión, caída de la demanda, aumento de importaciones y despidos en cadena. Según la UIA, la actividad se encuentra 10 puntos por debajo del primer semestre de 2023, y la pérdida de empleos formales desde agosto del año pasado asciende a más de 35.000 puestos. De continuar esta tendencia, el número podría alcanzar los 60.000 al finalizar 2025.
Sectores como textil, indumentaria, calzado y metalúrgico están entre los más afectados. Solo en textiles se perdieron más de 10.600 empleos formales entre diciembre y marzo, y el 72% de las empresas del sector ya aplicaron medidas que afectan el nivel de ocupación. El Presidente de la UIA, Martín Rappallini, advirtió: “Si se mantiene esta dinámica, podríamos perder entre 60.000 y 70.000 puestos industriales este año”.
Precarización y caída del empleo de calidad
La precarización también se expresa en el monotributo: desde noviembre se sumaron 88.604 nuevos contribuyentes, mientras que se perdieron más de 104.000 empleos asalariados privados. Además, en solo cuatro meses de este año, 425.339 monotributistas sociales fueron dados de baja por no cumplir con el reempadronamiento o por no poder pagar las nuevas cuotas.
En paralelo, el sector de empleo en casas particulares también retrocedió: en abril se registraron 1.475 puestos menos, acumulando una pérdida de más de 23.000 desde la asunción de Javier Milei. El sector público, por su parte, sufrió una poda de 58.210 empleos formales.

Canasta básica versus salario mínimo
La brecha entre ingresos y necesidades básicas es cada vez mayor. Según el ISEPCI, la Canasta Básica Alimentaria para una familia tipo superó en abril los $481.000, mientras que el Salario Mínimo Vital y Móvil fue de apenas $302.000. Esto representa una diferencia del 59,4%, y se espera que esa brecha continúe en aumento durante el segundo semestre.
El Gobierno insiste en que hay señales de recuperación, pero el empleo, el consumo y los salarios reales siguen en caída libre. Mientras tanto, el malestar crece en las provincias y sectores productivos, con conflictos que escalan y con una sensación extendida de que, en la economía real, no hay rebote sino recesión.
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