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Las intoxicaciones por monóxido de carbono aumentaron 57% en lo que va del 2025 ¿los efectos de una medida nacional?

El aumento del poder calórico del gas natural, autorizado en 2024 por ENARGAS sin campañas de prevención, coincide con un preocupante incremento del 57% en las intoxicaciones por monóxido de carbono.
Monóxido de carbono

En lo que va de 2025 las intoxicaciones por monóxido de carbono aumentaron un 57% en relación con el año pasado, según datos oficiales del Ministerio de Salud. Cientos de personas afectadas. Varias muertes confirmadas. Una tragedia silenciosa que avanza en paralelo con el invierno y coincide de manera llamativa con una decisión técnica adoptada en 2024 por el Ente Nacional Regulador del Gas (ENARGAS) que depende del actual Gobierno nacional.

Se trata de la autorización de aumentar el poder calórico del gas natural que llega a los hogares argentinos. Una medida que, a simple vista, según describieron desde ENARGAS, podría parecer un ajuste técnico menor. Pero en la práctica, modificó el equilibrio sobre el que funcionan millones de calefactores, estufas, hornos y calefones, es decir, los artefactos gasodomésticos con los que las familias argentinas se protegen del frío.

El gas proveniente de Vaca Muerta tiene un poder calorífico mayor que el estándar tradicional que regulaba el sistema hasta entonces. Para facilitar su integración en la red nacional de transporte y distribución, ENARGAS decidió modificar los parámetros de calidad establecidos hace más de 30 años, en el decreto 2255/92 y sus actualizaciones posteriores. Esta decisión fue tomada a sabiendas de que generaría más monóxido de carbono, especialmente en instalaciones con varios años de antigüedad.

El ente comandado por Carlos Casares, tomó la decisión riesgosa de aumentar el poder calórico aún sabiendo que esto equivaldría a más generación de monóxido de carbono.

Posibles riesgos del aumento del poder calórico y la respuesta de ENARGAS

La advertencia de los especialistas no tardó en llegar. Ingenieros, técnicos y representantes de distribuidoras de gas señalaron que aumentar el poder calórico sin revisar la capacidad de combustión de los artefactos podía derivar en una mayor generación de monóxido de carbono. La explicación es sencilla: si el gas tiene más calorías, necesita más oxígeno para quemarse completamente. Pero como los artefactos están calibrados para un poder calorífico inferior, la combustión se vuelve incompleta, la llama cambia de azul a amarilla y, en lugar de dióxido de carbono, se genera monóxido: un gas letal, sin olor, que mata sin avisar.

ENARGAS desestimó esas preocupaciones. Afirmó que los estudios realizados mostraban incrementos «insignificantes» en la emisión de monóxido y que el único artefacto que presentó niveles preocupantes fue un calefón viejo, que ya tenía problemas incluso con el gas anterior. La conclusión oficial fue que el problema está en los hogares y no en la modificación técnica. Y que la solución pasa por realizar controles domiciliarios, a cargo de empresas privadas.

Las intoxicaciones por monóxido de carbono en lo que va del 2025 superaron los 600 casos.

Pero los datos duros parecen contar otra historia. Entre enero y julio de este año, las intoxicaciones aumentaron un 57%. Según datos del Ministerio de Salud citados por medios recientes, en lo que va de 2025 ya se han registrado más de 60 muertes por intoxicación con monóxido de carbono en Argentina .Son más de 600 casos reportados, muchos de ellos en zonas urbanas densamente pobladas y con instalaciones domiciliarias que no fueron adaptadas para el nuevo tipo de gas.

Así, una decisión estatal destinada a optimizar el sistema energético terminó generando una nueva necesidad de mercado, en un país donde millones de hogares apenas llegan a cubrir los gastos básicos. Lo que debería haber sido un proceso planificado, con campañas de información pública, asistencia técnica gratuita y coordinación entre los distintos actores del sistema, se convirtió en un cambio silencioso, técnico, y para muchos, mortal.

Cuándo aumentó el poder calórico

En octubre de 2024, medios digitales revelaron que ENARGAS había autorizado un aumento progresivo del poder calórico del gas para adecuarse a las características del fluido de Vaca Muerta e introducir más gas en la red sin procesos de reformulación industrial. La medida fue resistida por varias distribuidoras y expertos técnicos, que advirtieron sobre los riesgos sanitarios y de seguridad. Pero primaron los intereses de las grandes productoras, que necesitaban colocar su gas en la red sin asumir los costos de adecuación.

En una nota periodística, un exfuncionario del ente afirmó que incluso se estaría utilizando una mezcla con alcoholes para elevar la presión del gas, lo que podría inhibir el olor característico del mercaptano, la sustancia que permite detectar fugas. Si esto se confirma, la situación es aún más grave de lo que parece.

En este contexto, se han producido tragedias recientes en el mes de junio como la muerte de cinco personas en Villa Devoto y tres en Santa Fe. En varias provincias se reportaron accidentes similares: muertes, intoxicaciones, internaciones. Tragedias totalmente evitables de víctimas del monóxido de carbono. De fondo, podrían tener una causa común: la decisión de modificar un parámetro técnico sin considerar las condiciones materiales y sociales del país al que se aplica.

Desde ENARGAS aludieron a que las causas por intoxicaciones se deben a malas instalaciones y artefactos anticuados.

El enemigo invisible: el monóxido de Carbono ¿A quiénes afecta?

El 80% de los intoxicados son menores de 40 años, siendo el grupo de 20 a 29 años el más afectado este año, seguido por niños de 0 a 9 años. Esto muestra que los jóvenes y los menores son los más vulnerables a este tipo de intoxicación, especialmente dentro del hogar, donde ocurre el 65% de los casos.

Los epidemiólogos del Ministerio de Salud admitieron la posibilidad de un aumento en el número de casos, ya que muchos de los cuadros leves podrían no ser reportados, debido a que las personas no los perciben y por ende no buscan atención médica.

Los casos por intoxicación aumentaron considerablemente debido a que las bajas temperaturas azotan a muchas regiones del país.

Las principales fuentes de intoxicación son estufas y cocinas. La región Sur del país (Neuquén, Chubut y Tierra del Fuego) concentra el 36% de los casos, seguida por la región Centro con un 34%, y el resto distribuido entre Cuyo, Noroeste y Noreste según un informe difundido en un medio nacional. La falta de dispositivos de detección, el uso de instalaciones defectuosas y la escasa información preventiva son factores clave que aumentan el riesgo. Las autoridades advierten que se trata de un problema prevenible y resaltan la importancia de ventilar los ambientes, revisar los artefactos con personal idóneo y utilizar detectores de gas para evitar nuevas muertes.

Aunque las causas de estos accidentes suelen ser multifactoriales, el contexto en el que ocurren vuelve indispensable repasar las condiciones que hoy rodean el uso del gas domiciliario en el país. La modificación del poder calorífico se dio en un escenario de alta vulnerabilidad social y habitacional, donde muchas familias no cuentan con los recursos para realizar revisiones técnicas periódicas ni reemplazar artefactos obsoletos.

Es crucial que ENARGAS y el Gobierno Nacional intervengan ante esta situación de salud pública nacional. La seguridad de los hogares argentinos no puede depender de la capacidad económica de las familias para costear adaptaciones o reemplazos de artefactos. 

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