A una semana de las elecciones legislativas en Misiones, las encuestas reflejan una tendencia clara: el Frente Renovador Neo mantiene su hegemonía electoral pero experimenta una erosión significativa en su intención de voto, mientras los espacios opositores consolidan su crecimiento en el tramo final de la campaña.
De la amplitud a la contención
Hace apenas un mes, el panorama electoral misionero se presentaba como un escenario de dominio absoluto para el oficialismo provincial. De acuerdo al sondeo de la consultora de Analía de Franco, el Frente Renovador se encontraba hace un mes en una posición de fortaleza incontrastable, con su campaña «Misiones nos importa» logrando una conexión profunda con el electorado.
Dos semanas antes de los comicios, una nueva medición comenzó a mostrar los primeros signos de una transformación en el humor electoral. El Frente Renovador Neo mantenía su liderazgo con 71,6% de las preferencias, pero ya se percibían movimientos en la estructura de apoyo. Los análisis de ese momento destacaban que «los números de las encuestadoras indican un indiscutible poder territorial». Mientras tanto, la oposición a ambos lados del espectro político se encontraba fragmentada en distintas fuerzas que no alcanzaban el 5% de intención de voto.
El escenario actual: oficialismo a la defensiva
Los sondeos más reciente, realizados a una semana de las elecciones, confirma una reconfiguración sustancial del mapa electoral misionero. El Frente Renovador, que había llegado a mostrar porcentajes superiores al 70%, ahora se ubica «alrededor del 50%» según el estudio de Analía del Franco. Esta caída de más de veinte puntos porcentuales en el transcurso de un mes representa una de las erosiones más significativas registradas en el oficialismo provincial en los últimos años.

El cambio no solo es cuantitativo sino también cualitativo. Mientras hace un mes el oficialismo se presentaba como garante de estabilidad frente a una oposición sin propuestas, ahora debe competir en un escenario donde los espacios opositores han logrado estructurar ofertas diferenciadas y captar segmentos específicos del electorado.
La fragmentación que se convierte en fortaleza
Paradójicamente, lo que inicialmente se presentó como una debilidad de la oposición —su atomización en múltiples espacios— terminó convirtiéndose en una ventaja estratégica. La diversificación de ofertas electorales permitió que diferentes sectores del electorado encontraran alternativas específicas a sus demandas.
La Libertad Avanza, con Diego Hartfield como cabeza de lista, emergió como la principal fuerza opositora con 20% de intención de voto. Cabe destacar que el tenista es el único candidato libertario que ha sido reconocido y apalancado explícitamente por el gobierno nacional, habiendo traído a Martín Menen y Karina Milei a la provincia para hacer explícito este apoyo ante la irrupción de varios partidos que querían disputarse la referencialidad de Milei pero que en realidad nunca contaron con su acompañamiento.
Karina Milei y Martin Menem se tuvieron que refugiar en un local comercial del centro de Oberá ante el reclamo de productores yerbateros.
El acto político que iban a hacer en la ciudad fue suspendido pic.twitter.com/pt8TYONLKG— Valería Paz (@valerapazok) May 30, 2025
Uno de estos es el Partido Libertario, con el legislador nacional Martin Arjol. A pesar de que el Diputado defendió todos los proyectos libertarios en el congreso hasta el punto de ser echado del radicalismo misionero, Arjol nunca obtuvo el visto bueno por parte del equipo de Milei. Aún así, en la última semana antes de la elección logra posicionarse en el tercer lugar con 8,2%, consolidando el espacio de quienes apuestan por un armado libertario más amplio.
La irrupción de Ramón Amarilla, expolicía protagonista de las protestas policiales, añadió un elemento disruptivo al panorama electoral. Con 6% de intención de voto, su candidatura canaliza el desencanto con la política tradicional y la administración provincial, representando una alternativa para votantes que buscan expresar su disconformidad.
El PAyS de Héctor «Cacho» Bárbaro, con 5% de intención de voto, se presenta como la única alternativa a la izquierda del oficialismo con posibilidades de obtener banca, posicionándose para captar el voto antimileísta en un contexto donde el peronismo quedó fuera de competencia.
¿Cómo quedaría el congreso?
Si los resultados electorales repitieran las predicciones de la consultara, el oficialismo misionero quedaría con 12 bancas. A pesar de la victoria electoral, esto podría ser considerado como una derrota, ya que implicaría perder 2 de las 14 bancas que renueva en estas elecciones como frente.
Si obtuviera un 20%, el partido de Diego Hartfield obtendría 4 bancas, logrando así una presencia del oficialismo nacional en el congreso provincial. Por otro lado, obteniendo un 8,2% Arjol podría lograr 2 bancas, asegurándose así un lugar donde continuar su carrera política teniendo en cuenta que en diciembre debe dejar su banca en el congreso nacional. Las dos bancas restantes se repartirían entre Amarilla y Hector Bárbaro si lograran traspasar el 5% de los votos. Amarilla sería el primer legislador misionero elegido desde la carcel.
La polémica de los policías
Si bien las razones del crecimiento opositor en la etapa final de la campaña son múltiples y complejas, uno de los golpes más significativos al Frente Renovador fue la polémica decisión de la justicia electoral que, invocando un antiguo artículo constitucional, excluyó del padrón electoral a miembros de la policía, gendarmería y otras fuerzas de seguridad.
Aunque la medida fue posteriormente revertida, su impacto mediático se extendió tanto en redes sociales como en medios provinciales y nacionales, apuntando directamente contra el gobierno provincial. Las primeras interpretaciones sugerían una intención de castigar a un electorado que probablemente se inclinaría por la candidatura de Ramón Amarilla, quien permanece detenido por liderar las protestas salariales de las fuerzas de seguridad.
La situación generó un efecto paradójico: mientras el partido Vida y Valores enfrentó dificultades para dar visibilidad a su candidato desde la cárcel, limitando su capacidad de capitalizar plenamente la polémica, fueron los espacios libertarios quienes mejor aprovecharon el conflicto. Diego Hartfield, particularmente, intentó apropiarse del mérito del retroceso de la medida a través de las redes sociales, en un claro ejemplo de oportunismo político que le permitió ganar protagonismo en un tema que no había generado inicialmente.
La apuesta sin riesgo del oficialismo nacional
La estrategia del «blend», que integra jóvenes con banderas libertarias a la estructura política tradicional, representa un intento de adaptación a las nuevas demandas electorales sin abandonar la identidad renovadora. Esta táctica no es casual: en las elecciones presidenciales de 2023, Misiones fue una de las provincias con mayor porcentaje de votos a favor de Milei, lo que obliga al oficialismo provincial a reconocer y canalizar esa adhesión.
Para el gobierno nacional, la configuración electoral misionera plantea un escenario de «apuesta sin riesgo». Si Diego Hartfield obtiene un buen resultado, La Libertad Avanza podrá atribuirse el mérito de una campaña efectiva en territorio tradicionalmente esquivo. Si, por el contrario, la Renovación logra una victoria contundente, el oficialismo nacional puede celebrar que esa victoria fue producto de haber incorporado las «ideas de la libertad» en su propuesta.
«A mí me consta que Milei y Rovira se conocen y se vieron por lo menos dos veces. (…) Milei habla de Rovira como se tratara de otro jefe de Estado de otro país»
MILEI NEGÓ HABER PACTADO CON CARLOS ROVIRA POR FICHA LIMPIA.
«Es una verdad a medias: Carlos Rovira no habló… pic.twitter.com/a4GbHZ1WbF
— De Acá en Más (@DeAcaEnMasOk) May 12, 2025
Esta dinámica revela también la resolución práctica de una disputa interna dentro del espacio libertario a nivel nacional. Mientras el equipo de Karina Milei y Martín Menem impulsa la construcción de estructuras propias de La Libertad Avanza en todos los distritos del país —estrategia que encarna Hartfield—, el grupo de Santiago Caputo privilegia las alianzas con partidos provinciales para colocar libertarios dentro de esos espacios y obtener respaldo legislativo en el Congreso Nacional.
El acompañamiento sistemático de los legisladores renovadores a la totalidad de los proyectos presidenciales puede interpretarse como resultado directo de esta segunda estrategia. En este marco, el oficialismo nacional se permite celebrar incluso una eventual derrota de su candidato propio, asumiendo que una victoria renovadora como victoria del espacio de Caputo dentro de la interna libertaria nacional.
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