Los rituales de Año Nuevo son muchas veces iguales y diferentes a la vez. Aunque el fin del año es un evento a nivel mundial marcado por el calendario gregoriano, los rituales de Año Nuevo tienen cada una su particularidad, acarreando la historia y vivencias del país o la cultura en la que se lo practica.
Muchas veces iguales y diferentes a la vez, van pasando de generación a generación, contagiándose y traspasando fronteras. Sobre esto, Latinoamérica adquiere una diversidad única, con costumbres originarias, afros y europeas que se introducen en los festejos del año nuevo en cada lugar.
Las ofrendas a Yemanyá en Brasil
Las ofrendas a Yemanyá son los rituales de año nuevo más vistosos en las playas de Brasil. Al ser una tradición proveniente del culto umbanda, se realiza mayormente en las playas con un mayor arraigo de la cultura afro, como Copacabana o Salvador de Bahía.

Yemanyá es una divinidad relacionada con las aguas. Para el ritual, los seguidores de esta deidad acuden al mar vestidos de blanco, color que alegoriza a la pureza, para -a través de cantos- ofrecer flores, cartas, bebidas y productos de belleza a la diosa del mar a cambio de su bendición. Algunos también siguen la tradición de saltar siete olas.
La tradición mezcla la fe y el sentir de los esclavos africanos trasladados a las costas latinoamericanas, que fueron mixturando su religión Youruba con la música y las vivencias del Brasil colonial. Durante el evento, suelen observarse imágenes y estatuillas similares a la virgen de los católicos, pero ornamentada con elementos de la cultura afro.
La quema del muñeco en Ecuador
En Ecuador se realiza la quema del muñeco, uno de los rituales de fin de año con más humor y creatividad. El objetivo es despedir el año quemando un monigote que represente lo viejo y lo que se quiere descartar.

En algunos lugares los muñecos se confeccionan con rejuntes de ropa vieja, y en otros hasta les colocan la cara de alguna figura pública de mala popularidad, como políticos o presentadores de televisión.
Esta tradición mantiene similitudes con rituales de muchas otras culturas alrededor del mundo, por lo que es difícil saber su origen. Hay quienes afirman que se remonta a la antigua Grecia y que los ecuatorianos incorporaron con picardía carnavalesca, otros lo relacionan con los rituales paganos de la antigua Hispania.
Algunos, más pragmáticos, registran sus orígenes tan solo a finales del siglo XIX, cuando una amenaza de fiebre amarilla azotó a los habitantes de Guayaquil, y como protección sanitaria se quemaban monigotes hechos con los vestidos de los enfermos fallecidos para así evitar la propagación de la peste.

Sea cual fuere su origen, se trata de una forma de cerrar ciclos, quemando lo malo o lo viejo para dar lugar al año que comienza. La costumbre se expandió a lugares como Colombia y Perú.Y si bien en Argentina, como en Uruguay, la quema del muñeco está más relacionada con la fiesta de San Juan, en algunas esquinas de la ciudad de La Plata también han adoptado esta costumbre.
Predicciones
Además de quemar lo viejo y ofrendar o peticionar a una deidad, hay muchos rituales de año nuevo destinados a predecir lo que vendrá. En Colombia, por ejemplo, se acostumbra colocar tres papas hervidas debajo de la cama, una pelada, otra a medio pelar y otra sin pelar, un ritual que también se realiza durante la noche de San Juan.
A la media noche, sin mirar debajo del colchón, se saca una de las papas que corresponderá con la suerte que se tendrá durante ese año. Si se saca la papa con cáscara significa que el año será provechoso, mientras que si se saca la papa se augura un año difícil.

En El Salvador las predicciones se realizan rompiendo un huevo en un vaso de agua y se lo coloca en una ventana a la intemperie para que repose allí toda la noche. Por la mañana, la figura que revele el huevo será lo que traerá fortuna el año que inicia.
Supersticiones
Por último, está todo lo que se hace al recibir el año con la intención para atraer la buena suerte. Muchas de estas costumbres son europeas y fueron adoptadas durante la época colonial.
Entre las más conocidas está comer uvas o alguna semilla como lenteja, ritual que proviene de España e Italia respectivamente. Las lentejas, como toda semilla, están vinculadas a la germinación de algo para el año que se inicia, mientras que su forma redonda y aplastada siempre se relaciona con las monedas, por lo que comer unas cuantas cucharadas se cree que atraerá la buena fortuna.

Las uvas tienen un elemento más satírico, ya que la costumbre era la forma en que el pueblo español imitaba a la clase alta. Se supone que, así como la lenteja, su ingesta atraerá la buena fortuna. En algunos lugares se sigue el ritual de comer doce uvas, una por cada campanada de la medianoche, mientras que otros redoblan la apuesta, y lo hacen debajo de la mesa.
La ropa interior de colores también es una costumbre europea, cuando en algunas regiones se prohibió a la gente común vestir con ciertos colores. Cómo esta gente le atribuía a los colores características sobrenaturales, (el amarillo para la riqueza, el rojo para el amor o el verde para la salud), los siguieron utilizando a escondidas en su ropa interior.
Ésta costumbre se extendió por gran parte del continente, cambiando el significado de cada color de acuerdo a la región. En Bolivia y Perú incluso puede verse como al llegar Año Nuevo, además de las tiendas de comida y pirotecnia asociadas a las fiestas, aparecen puestos callejeros adornados con ropa interior de todos los colores.
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