Este 2 de septiembre, cuando la Unión Industrial Argentina celebre el Día de la Industria en la planta bonaerense de Laboratorios Elea, el sector llegará a la fecha con un balance que dista de ser un festejo. Los números disponibles hasta julio muestran un cuadro de estancamiento prolongado, con una actividad fabril que acumula una caída del 2% en lo que va de 2026 y que todavía se ubica un 10% por debajo de los niveles de 2022 y 2023, según las últimas estimaciones del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (CEU-UIA).
El informe de coyuntura de julio describe un escenario de "espejismos" estadísticos: la comparación interanual arroja una mejora del 1,4%, pero se explica casi exclusivamente por la debilidad de la base de comparación de 2025. En el mes a mes, en cambio, la producción se mantuvo prácticamente sin cambios, con una retracción de 0,6% sin estacionalidad. El primer semestre del año cerró con una contracción acumulada de 2,2% frente a igual período de 2025, pese a que junio había mostrado una recuperación puntual del 2% según el INDEC.
La fotografía sectorial confirma que la recuperación es profundamente desigual. Mientras la refinación de petróleo, traccionada por Vaca Muerta, y los productos químicos exhiben crecimientos de dos dígitos en el semestre, los rubros textil, de indumentaria y calzado, y de maquinaria y equipo acumulan derrumbes de entre 15% y más de 24%. La construcción tampoco logra despegar: los despachos de cemento y las ventas del índice Construya continúan por debajo de los registros de 2025 y muy lejos todavía de los niveles previos a la pandemia.

Ese deterioro tiene un correlato directo en el empleo. De acuerdo con un relevamiento del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) sobre datos oficiales, desde diciembre de 2023 hasta mayo de este año se perdieron 411.613 puestos de trabajo registrados en todo el país, mientras que la cantidad de empresas activas cayó de 512.357 a 481.724 unidades, unas 30.633 firmas menos. Solo en mayo cerraron 2.371 empresas y se destruyeron más de 70.000 empleos formales, a un ritmo que ronda las 76 empresas y los 450 puestos de trabajo por día.
La industria manufacturera concentra buena parte de ese golpe. Un análisis basado en la serie del Sistema Integrado Previsional Argentino ubicó a la actividad fabril como la de mayor pérdida absoluta de empleo asalariado formal desde noviembre de 2023, con más de 85.000 puestos menos y una participación de más de un tercio en la caída total del empleo privado registrado del país. Dentro del sector, el complejo textil, de confecciones, cuero y calzado es el más castigado, con una contracción de alrededor del 23% desde agosto de 2023, seguido por la metalmecánica.
A la destrucción de empleo formal se suma un fenómeno paralelo: el avance de la informalidad laboral dentro de una actividad tradicionalmente asociada al trabajo registrado. Estudios académicos recientes señalan que la proporción de trabajadores industriales sin aportes pasó de poco más del 30% a cerca del 42% en menos de una década, un salto que las propias investigaciones vinculan con mayores niveles de pobreza entre los hogares con jefes de familia no registrados.

En paralelo, crece la cantidad de compañías que recurren a concursos preventivos para evitar la quiebra, una señal adicional de estrés financiero en el entramado productivo, según datos difundidos por cámaras que agrupan a pequeñas y medianas industrias.
El propio sector fabril ha elevado el tono de sus reclamos en las últimas semanas. La UIA emitió un comunicado en el que expresó su malestar por declaraciones del presidente Javier Milei sobre los industriales, y advirtió que ese tipo de mensajes puede afectar el clima de inversión que el país necesita reconstruir. La entidad remarcó que, detrás de cada fábrica, hay trabajadores y familias que sostienen la producción en un contexto adverso, y reafirmó su disposición al diálogo con el Gobierno.
“El modelo es con la gente en la calle sin empleo y sin industria nacional”.
Comunicadora especializada en economía va al hueso al analizar industricidio que genera Milei y explica por qué todo marcha acorde al plan.
“Abrieron las importaciones y destruyeron un montón de Pymes” https://t.co/LdoJce1DiD pic.twitter.com/x399BmHZGb
— si hay video hay clipeo (@PabloNavas92) August 26, 2026
Aunque los relevamientos nacionales rara vez mencionan explícitamente a las provincias del NEA, las tendencias generales del informe permiten leer entrelíneas el impacto regional. El buen desempeño de segmentos como el azúcar, las frutas y las hortalizas describe, en gran medida, al corazón agroindustrial de Tucumán y de otras economías regionales del norte argentino, que oficia de amortiguador frente a la crisis. En cambio, los complejos textiles y metalmecánicos, y el freno de la obra pública, golpean de lleno a proveedores locales, corralones y pequeñas industrias vinculadas a la construcción en todo el NOA y el NEA, donde el empleo genuino depende en buena medida de la obra estatal.
Con ese trasfondo, la industria argentina llega a su día con un diagnóstico que economistas describen como de "extrema fragilidad": conviven un núcleo exportador moderno, un entramado orientado al mercado interno con problemas de competitividad y un segmento informal en expansión. El desafío, coinciden los especialistas, será lograr que los nuevos motores exportadores —energía, minería y agroindustria— generen encadenamientos productivos y empleo calificado en el resto del tejido industrial, algo que, advierten, no ocurrirá de manera espontánea.
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