Cada 31 de agosto se conmemora el Día Internacional de los Afrodescendientes, una fecha destinada a reconocer los aportes, la identidad y los derechos de las comunidades afrodescendientes en todo el mundo. En el NEA, esa presencia forma parte de una historia muchas veces invisibilizada, pero que todavía puede encontrarse en las tradiciones, la música, la religiosidad, la gastronomía y las formas de organización comunitaria.
Desde el culto a San Baltasar y los tambores del barrio Cambá Cuá hasta las tradiciones preservadas en la selva misionera y el trabajo de organizaciones que buscan fortalecer el autoreconocimiento afrodescendiente en Chaco, la cultura afro forma parte de la identidad regional.
Corrientes: San Baltasar y la tradición afro del Cambá Cuá
En Corrientes, una de las expresiones más visibles de la herencia afrodescendiente se encuentra en el barrio Cambá Cuá, cuyo nombre en guaraní significa “cueva de negros” y que históricamente estuvo habitado por familias afrodescendientes.
Allí se mantiene una de las celebraciones populares más características de la provincia: la fiesta de San Baltasar, el rey mago negro, también conocido como Santo Cambá. La tradición tuvo su período de mayor esplendor durante las décadas de 1920 y 1930, pero posteriormente comenzó a perder fuerza hasta quedar prácticamente en el olvido durante varias décadas.

La celebración fue recuperada en 1994 por iniciativa de Osvaldo Caballero y Fortunato Rosé. Desde entonces, la festividad volvió a ocupar un lugar destacado en el calendario cultural correntino y se convirtió en una de las primeras grandes celebraciones populares del año.
"En esta fiesta rendimos homenaje a nuestro santo, pero además revalorizamos la cultura afro de la cual muchos correntinos somos descendientes", expresó Gabriela Caballero, una de las referentes vinculadas a la recuperación de la tradición.
Misiones: la herencia afro que encontró refugio en la frontera y la selva
En Misiones, la historia de la presencia afrodescendiente está profundamente vinculada con la frontera con Brasil y con los procesos de búsqueda de libertad de personas esclavizadas.
Mientras Argentina había avanzado hacia la abolición de la esclavitud en 1813, Brasil recién la concretó en 1888. En ese contexto, grupos de personas esclavizadas comenzaron a organizar fugas y a desplazarse hacia territorios donde pudieran encontrar refugio.

La selva misionera se convirtió así en un espacio de protección. San Pedro, Oberá, Leandro N. Alem y San Javier fueron algunos de los puntos donde se asentaron grupos afrodescendientes que habían llegado desde distintos lugares de Brasil.
Según explicó la historiadora Nélida Wisneske, las personas que escapaban solían organizar sus desplazamientos de manera estratégica y, una vez en territorio misionero, establecían vínculos con pueblos originarios. El aislamiento permitió además preservar durante años prácticas culturales que habían sido perseguidas o prohibidas en Brasil.
Esa herencia puede rastrearse en distintos ámbitos. La percusión, los cantos, los rituales religiosos, la gastronomía y las formas de trabajo comunitario forman parte de las expresiones que sobrevivieron al paso del tiempo.
Entre las comidas mencionadas como parte de esa tradición aparecen el caruru, las hojas de mostaza, la col, la farofa y los porotos. La música también ocupó un lugar central: ante la necesidad de mantener un perfil bajo durante las huidas, la percusión podía realizarse sobre las mesas y la transmisión de conocimientos se apoyaba en versos y cantos.

Uno de los ejemplos más particulares de esta presencia es la historia de la colonia Macaco, en San Pedro. Su nombre estaría relacionado con un grupo de luchadores que resistían a la esclavitud y que llegaron a la zona. Allí comenzaron a organizarse, crearon una escuela y desarrollaron sus propias celebraciones.
Chaco: autoreconocimiento y recuperación de la identidad afrodescendiente
En Chaco, reconocer la presencia afrodescendiente implica también revisar una historia marcada por migraciones, resistencias y procesos de invisibilización. La provincia recibió a personas afrodescendientes provenientes de distintas regiones, entre ellas Brasil y el centro y norte del actual territorio argentino.

En las últimas décadas, uno de los ejes centrales pasó a ser el autoreconocimiento. Desde 2017, los Autoconvocados/as Afrodescendientes Chaqueños/as (AAFROCH) trabajan de manera autogestiva para visibilizar esa identidad y fortalecer el reconocimiento de las personas afrodescendientes en la provincia.
Ese proceso se desarrolló además en paralelo con el reconocimiento institucional de la cultura afro en Chaco. La provincia estableció mediante legislación el 6 de enero como “Día del Afrodescendiente chaqueño/a y de la Cultura Afrolitoraleña”, incorporando así una fecha específica para poner en valor esta parte de la identidad provincial.
ADEMÁS EN NEA HOY:










