Lo que hasta hace pocas semanas era apenas un planteo político empieza a convertirse en un beneficio concreto para los bolsillos misioneros. El Gobierno nacional avanzó con las diez provincias del Norte Grande en la redefinición de los subsidios eléctricos para las llamadas zonas cálidas y muy cálidas, un esquema que reconoce por primera vez de manera explícita la particularidad energética de Misiones: ser la única provincia del país sin un metro de red de gas natural.
El punto de partida fue la 24ª Asamblea de Gobernadores del Norte Grande, celebrada el 12 de agosto en el Parque del Conocimiento de Posadas, con la presencia del jefe de Gabinete, Diego Santilli. Allí, Passalacqua expuso ante sus pares y ante la Casa Rosada las asimetrías que enfrenta la región y remarcó que, en el caso misionero, la falta de gas por redes obliga a hogares, comercios e industrias a depender casi por completo de la electricidad, algo que un esquema tarifario pensado solo en función del clima no contempla.
Apenas seis días después de esa cumbre, el reclamo llegó al Ministerio de Economía y se tradujo en un principio de acuerdo. La llamada Mesa de Diálogo, encabezada por el ministro Luis Caputo y por Santilli, reunió a los gobernadores del Norte Grande y a los equipos técnicos de Energía de las diez provincias. Por Misiones participó el presidente de la empresa provincial, Julio «Chun» Barreto, con el mandato de sostener la propuesta de ampliar el bloque de consumo subsidiado hasta 550 kWh mensuales en los meses de mayor calor, con una reducción progresiva durante el resto del año.

De 300 a 550 kWh: el nuevo mapa de subsidios
Según la información difundida tras los sucesivos encuentros en Buenos Aires, el esquema quedó segmentado en tres niveles según la clasificación térmica de cada región, con base en la norma IRAM 11603. Las zonas «muy cálidas» del NOA y el NEA —entre ellas Misiones— pasarían de 300 a 550 kWh mensuales subsidiados; las zonas «cálidas» subirían de 150 a 300 kWh; y el resto del país mantendría el bloque de verano en 300 kWh. La medida regiría para los meses de diciembre, enero y febrero, aunque desde la provincia se había planteado además una diferenciación semestral, con topes de hasta 500 kWh entre noviembre y abril y de 300 kWh entre mayo y octubre.
Barreto sostuvo que, con esos niveles, más del 70% de los hogares misioneros quedaría alcanzado por el beneficio. El funcionario explicó que la discusión no pasa únicamente por si una provincia registra temperaturas altas o bajas, sino por qué fuente de energía usan las familias para calefaccionarse o refrigerarse: en Misiones esa fuente es, en la enorme mayoría de los casos, la electricidad.
Un camino que todavía depende del Congreso
El avance, sin embargo, no significa que el nuevo esquema ya esté en vigencia. Su instrumentación definitiva depende de una resolución de la Secretaría de Energía de la Nación, que a su vez está condicionada al tratamiento en el Senado del proyecto de Ley de Zonas Frías. Barreto fue claro al señalar que la provincia no puede aplicar el beneficio por decreto propio: primero debe aprobarse la ley y recién después puede publicarse la resolución correspondiente. Por eso insistió en la necesidad de acelerar los tiempos parlamentarios, ya que la decisión política, dijo, está tomada desde hace semanas.
En paralelo, en Diputados se debatió esta semana un proyecto presentado por la chaqueña Julieta Campo, que busca crear un Régimen de Equidad Tarifaria Eléctrica para Zonas Cálidas y que incluye a Chaco, Corrientes, Formosa y Misiones. La iniciativa, que contempla bonificaciones de hasta el 70% para los hogares de menores ingresos y beneficios para electrodependientes e instituciones públicas, no logró la mayoría especial necesaria para su tratamiento inmediato —obtuvo 120 votos a favor contra 114 en contra— y seguirá su recorrido por las comisiones de Energía, Economías y Presupuesto.
Qué significa para Misiones
Para la provincia, el eventual esquema representaría un alivio directo en las boletas de luz durante los meses de mayor consumo, en un contexto en el que, según datos aportados por Barreto, el costo de la energía aumentó un 423% en los últimos dos años y medio, con la provincia absorbiendo buena parte de esos incrementos para amortiguar el impacto sobre los usuarios. El funcionario remarcó además que las subas tarifarias las define el Gobierno nacional y no la administración provincial, cuyo rol se limita a trasladar el costo y sostener la infraestructura de distribución.
Más allá del número puntual de kWh que finalmente se apruebe, el reclamo misionero apunta a instalar un criterio de fondo: que una provincia sin acceso al gas natural no puede ser tratada con las mismas reglas eléctricas que el resto del país. La discusión, que combina gestión provincial, mesas técnicas nacionales y trámite legislativo, entra ahora en una etapa clave. El resultado definirá si el acuerdo político sellado en Buenos Aires se traduce, antes del próximo verano, en una rebaja real en la factura de miles de familias del norte argentino.
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