En los primeros siete meses de 2026, el federalismo fiscal sufrió un duro revés con una caída real de la Coparticipación del 2,6% en el acumulado interanual y un retroceso interanual del 1,3% en las transferencias automáticas totales, durante el mismo periodo analizado. Esta retracción es consecuencia directa del ajuste implementado por Javier Milei, que al paralizar la actividad económica provocó una sensible baja en la recaudación tributaria nacional.
Además de ser inferior a la del 2025, la cifra que se envió a las provincias durante el periodo acumulado en términos reales estuvo por debajo de los montos enviados en el 2021 (-4,5%), 2022 (-12,2%), 2023 (-10,5%).
La situación en la región del NEA expone con crudeza este escenario de desfinanciamiento a los distritos. Todas las provincias de la región presentaron pérdidas reales acumuladas en lo que va del año, y la casi totalidad sufrió una caída más profunda que la del promedio nacional: Chaco registró una caída del -1,6%, al igual que Formosa (-1,6%) siendo estas las dos más perjudicadas del NEA; mientras que Corrientes retrocedió un -1,5% y Misiones un -1,2% en los primeros siete meses.
El panorama es igual de negativo en todo el país, ya que con la única excepción de Catamarca (que subió 0,4% por fondos específicos del Consenso Fiscal), las restantes 23 jurisdicciones muestran números negativos en el periodo acumulado. Todo esto es un síntoma de la apuesta del modelo libertario para que la economía entre en recesión y de esa manera “desacelerar” la inflación a base de que haya una baja del poder adquisitivo, menos ventas y deterioro de la actividad en el mercado interno.

Lejos de tener algún punto positivo, la estrategia perjudica a las finanzas de los gobiernos provinciales e impacta doblemente en la población: las provincias pierden recursos estatales para atender urgencias sociales y la ciudadanía debe afrontar una recesión con menos capacidad de compra.
Es importante destacar que, aunque en el mes de julio hubo una mejora puntual del 7,5% real interanual en todo el país, se trata de una situación favorecida meramente por la coyuntura, porque este repunte mensual se explica casi exclusivamente por el desempeño del impuesto a las Ganancias, que creció un 19,9%, traccionado por el pago de vencimientos de personas físicas que no se realiza mensualmente. Durante junio, la recaudación interanual de este tributo había caído 14,2%.

En julio el Impuesto al Valor Agregado (IVA), íntimamente relacionado al consumo, siguió con una tendencia a la baja que se viene registrando desde meses anteriores. Esta vez la caída fue del -0,2%; la recaudación de otros impuestos internos se precipitó -10,4% y la Compensación por Consenso Fiscal -7,8%.
Al respecto de la recaudación del IVA de los últimos 12 meses, 10 exhibieron una reducción interanual, evidenciando un comportamiento magro de las actividades económicas vinculadas al mercado interno y al consumo. Los datos demuestran que lejos de haber un cambio en la situación, es claro que hay una tendencia negativa histórica que tiene detrás a un Estado nacional que prefiere quedarse con un relato en lugar de apostar por una mejora en la actividad y el nivel de empleo.
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