El Centro de Medicina Nuclear y Radioterapia «Presidente Dr. Néstor Kirchner» (CEMENURNK) celebró este martes un aniversario muy especial: se cumplieron cuatro años desde el ingreso de su primer paciente, Ángel Correa, un productor paippero de Riacho He Hé que, gracias a la puesta en marcha de la institución, realizó su tratamiento oncológico en Formosa sin tener que salir de la provincia.
Para conmemorar la fecha, el Centro convocó a pacientes que ya finalizaron sus tratamientos a volver a tocar la tradicional campana, esta vez no como símbolo del final de una etapa, sino como un mensaje de esperanza para quienes hoy atraviesan la enfermedad. Actualmente, el CEMENURNK registra más de 1.400 pacientes atendidos y más de 1.300 tratamientos finalizados, cifras que reflejan el crecimiento de una institución que en pocos años se convirtió en un centro de referencia para la región.

El director del Centro, el doctor Fernando Trachta, destacó el recorrido realizado desde la puesta en funcionamiento de la institución y resaltó la importancia de la inversión pública en salud por parte del Estado provincial. Además, destacó otro de los próximos hitos para la institución: la instalación definitiva del ciclotrón. «Estamos con las habilitaciones para continuar con la instalación del ciclotrón. Es un avance gigantesco porque nos permitirá fabricar nuestros propios radiofármacos y dejar de depender de Buenos Aires. Además, tendremos la posibilidad de convertirnos en proveedores para las provincias del norte y también para países vecinos».
El doctor repasó la evolución del Centro, que comenzó brindando radioterapia externa y luego incorporó nuevos servicios y equipamiento de alta complejidad. «Arrancamos con radioterapia externa, después se agregó braquiterapia, pusimos en marcha el tomógrafo para diagnóstico, el PET, el ecógrafo y un mamógrafo único en la región por la tecnología que tiene. Hoy realizamos punciones por aspiración tridimensional que ninguna otra institución pública del país hace todavía».

Más allá de la incorporación de tecnología, Trachta remarcó que uno de los pilares del Centro fue la calidad humana en la atención. «Decidimos desde el inicio brindar el mejor servicio posible, con excelencia y buen trato por encima de todas las cosas».
Cabe destacar que Ángel Correa (primer paciente atendido), al relatar su historia recordó que ya tenía preparado el viaje a Buenos Aires cuando recibió la noticia de que podría tratarse en Formosa. «Lo más motivador era que tenía una nena de tres años y no quería dejarla. Lo más lindo fue poder hacer el tratamiento en mi provincia». Actualmente continúa con sus controles médicos y aseguró que «de salud me encuentro muy bien», agradeciendo la posibilidad de haber permanecido cerca de su familia.

Una experiencia similar compartió Yolanda Elizabeth Arce, de Laguna Blanca, quien definió su regreso al Centro como «volver a nacer». «Después de tener cáncer volvés a renacer. Mi meta era mi hija y gracias a Dios pude verla recibirse. Esta fue una segunda oportunidad de vida», afirmó.
También destacó el acompañamiento del equipo interdisciplinario durante todo el tratamiento. «Esto es una familia. Médicos, enfermeros, técnicos, psicólogos y nutricionistas te sostienen cuando más lo necesitás. Ese acompañamiento es fundamental», expresó.

Por su parte, Juan Bautista Rojas, vecino del barrio Guadalupe de la capital provincial, valoró la posibilidad de realizar el tratamiento sin salir de Formosa. «Nos vino de diez. Si tenía que ir a Corrientes había que buscar dónde quedarse y afrontar muchos gastos. Tener este Centro acá una bendición, agredezo al Estado por invertir en un espacio de estas caracterísiticas», culminó.
La jornada concluyó con una foto grupal, que simbolizó el anvisario celebrado por parte del centro, y todas aquellas historias de vida que fueron parte de estos cuatro años. A cada paciente se le otorgó un cerficado por participar del evento, cada uno de ellos destacó a través de un breve discurso la importancia del Centro de Medicina Nuclear y Radioterapia y el factor humano con el que fueron acompañados durante su proceso de atención.
A cuatro años del ingreso de Ángel Correa, el Centro de Medicina Nuclear y Radioterapia ratifica el camino recorrido: una política pública sostenida que convirtió a Formosa en un referente regional en medicina nuclear y radioterapia. Con nuevos desafíos, como la puesta en marcha del ciclotrón, el objetivo sigue siendo el mismo que inspiró aquel primer tratamiento: acercar tecnología, calidad y atención integral a quienes más lo necesitan.
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