Un partido para llorar de alegría. Así puede resumirse la semifinal entre Argentina e Inglaterra, que terminó con un merecido, aunque sufrido, triunfo albiceleste por 2 a 1. Pese a un arbitraje muy cuestionado y a comenzar en desventaja, la Selección dio vuelta el resultado y se clasificó a una nueva final del Mundial, donde el próximo domingo enfrentará a España desde las 16. Hoy solo se escucha un grito: «Por Malvinas, por el Diego, por la última de Leo, Argentina quiero verte bicampeón».
Si bien Argentina dominó gran parte del encuentro, Inglaterra apostó a lastimar de contraataque. El conjunto inglés se puso en ventaja a los diez minutos del segundo tiempo en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta gracias a un gol de Anthony Gordon, que aprovechó un error defensivo y conectó un centro al segundo palo.
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La jugada comenzó con un bochazo largo que Nicolás Tagliafico intentó despejar con una pirueta, aunque el rechazo quedó corto. Declan Rice recuperó la pelota y abrió rápidamente hacia la derecha para Morgan Rogers.
El futbolista del Aston Villa levantó la cabeza y envió un centro que picó sobre la línea del área chica y encontró a Gordon ingresando por detrás de todos. El delantero le ganó la posición a Nahuel Molina y solo tuvo que empujar el balón junto al palo derecho de Emiliano Martínez, quien, pese a su estirada, no pudo evitar el 1 a 0.
Después de la ventaja, Inglaterra se replegó para defender el resultado y Argentina comenzó a ganar protagonismo con los ingresos de Lautaro Martínez y Rodrigo De Paul. A partir de los 39 minutos del complemento, la Albiceleste arrinconó a los ingleses, que ya no podían salir de su campo, y apareció la figura de Enzo Fernández.
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El mediocampista ya había probado en dos oportunidades con remates desde afuera del área que se fueron apenas desviados. Sin embargo, había detectado que ese podía ser el camino para vulnerar a Jordan Pickford, hasta ese momento la gran figura del partido. Finalmente encontró su premio con un espectacular derechazo que se clavó en el arco inglés y decretó el empate.
Cuando el partido parecía encaminarse al alargue llegó el gol de Lautaro Martínez. En pleno dominio argentino y ya en tiempo de descuento, la jugada nació con un brillante pase de Enzo Fernández para Alexis Mac Allister, cuyo remate cruzado de derecha se estrelló contra el palo izquierdo de Pickford.
La acción, sin embargo, continuó. Djed Spence perdió el duelo con Lionel Messi, quien recuperó la pelota sobre el sector derecho, donde había desarrollado gran parte del segundo tiempo. El capitán volvió a encarar al lateral del Tottenham, desbordó y lanzó un centro preciso con su pierna menos hábil. Lautaro Martínez apareció entre los defensores ingleses, ganó de cabeza y marcó el 2 a 1 definitivo.
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Capítulo aparte mereció el arbitraje del estadounidense Ismail Elfath, cuya actuación generó fuertes cuestionamientos. El juez dejó pasar infracciones claras, interrumpió un ataque argentino para sancionar una falta sobre Lisandro Martínez y detuvo el juego durante una variante solicitada por Lionel Scaloni justo cuando la Selección iniciaba otra acción ofensiva, lo que motivó el reclamo del director técnico. Incluso estiró el tiempo del juego, cuando ya habían terminado los 9 minutos suplementarios.
Todo quedó en un segundo plano. Argentina volvió a demostrar el carácter de un equipo que nunca se rinde y, por segunda Copa del Mundo consecutiva, jugará una final bajo la conducción de Lionel Scaloni. El próximo domingo, frente a España, buscará conquistar su cuarta estrella. Más allá del resultado, la Selección volvió a exhibir el corazón que la caracteriza y a un Lionel Messi que continúa escribiendo, partido tras partido, una despedida a la altura de su lugar en la historia de los Mundiales.
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