El consumo masivo en Argentina continúa lejos de los niveles registrados antes de la llegada de Javier Milei a la Presidencia. Según el último informe de la consultora Scentia, las ventas de mayo equivalieron apenas al 84,8% de las registradas en enero de 2023, una caída de 15% que expone el fuerte deterioro del poder adquisitivo de los hogares durante los años del Gobierno libertario.
El dato resulta particularmente significativo porque muestra que, más allá de las variaciones mensuales o interanuales, el mercado de consumo masivo todavía sigue perdiendo terreno. En términos concretos, los argentinos compran hoy mucho menos que hace poco más de dos años, pese a la desaceleración de la inflación observada en los últimos meses y del relato oficial que plantea que el consumo se está recuperando.
La situación de caída constante se verifica además con una nueva caída interanual. Durante mayo, el consumo masivo retrocedió un 1,6% respecto del mismo mes del año pasado, mientras que el acumulado de los primeros cinco meses del año muestra una baja del 3%.

Uno de los factores que explica esta retracción es el creciente peso de los servicios públicos y el transporte dentro del presupuesto familiar. De acuerdo con estimaciones del Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP (UBA-Conicet), una familia promedio del Área Metropolitana de Buenos Aires necesitó en junio cerca de $300.000 para afrontar los gastos de energía, agua y transporte, una cifra que representa alrededor del 15% del salario promedio formal.
Los supermercados de cadena fueron el canal más golpeado por la caída del consumo. En mayo registraron una contracción interanual del 4,2%, muy por encima del promedio general. Los autoservicios independientes retrocedieron un 1,3%, mientras que los mayoristas mostraron una baja del 1,6%.
Los datos surgen del relevamiento realizado por Scentia sobre grandes cadenas comerciales, autoservicios, farmacias y plataformas de comercio electrónico, con el objetivo de obtener una radiografía completa del comportamiento de las compras en todo el país.
El único canal que mantuvo una expansión significativa fue el comercio electrónico, con un crecimiento interanual del 29,9%. Sin embargo, su incidencia sigue siendo ínfima, ya que representa apenas el 5% del total del consumo masivo. Las farmacias también registraron un desempeño positivo, con un incremento del 2,3%.

Por categorías, la canasta de Alimentación mostró una leve mejora del 0,9%, impulsada principalmente por los comercios independientes. En contraste, los productos de limpieza para ropa y hogar sufrieron la caída más fuerte, con un retroceso del 8,2%.
También registraron bajas importantes los productos perecederos, que descendieron un 6,5%, y los artículos vinculados al desayuno y la merienda, con una caída del 5,4%.
Las bebidas fueron uno de los pocos rubros que exhibieron resultados positivos. Las bebidas alcohólicas crecieron un 4,1%, mientras que las bebidas sin alcohol avanzaron un 3,3%.
Aunque mayo mostró una leve mejora mensual del 0,1% respecto de abril, el panorama general sigue reflejando un consumo deprimido. Los datos desmiente que haya una recuperación económica y que la población consume considerablemente menos que en 2023.
Con información de New Digitales y Clarín
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