El relato oficial del Gobierno de Javier Milei insiste en que la economía comenzó a recuperarse. Sin embargo, cuando se observan los indicadores que impactan directamente en la vida cotidiana de las familias correntinas, emerge una realidad mucho más compleja: aumento del endeudamiento, crecimiento de la morosidad, destrucción de empleo asalariado, expansión de la informalidad y cierre de actividades comerciales históricas.
Lejos de reflejar una recuperación homogénea, los datos disponibles muestran que buena parte de los hogares correntinos atraviesa un proceso de adaptación forzada a la crisis, recurriendo cada vez más al crédito para cubrir gastos corrientes y aceptando condiciones laborales más precarias para sostener ingresos.
Casi uno de cada dos correntinos tiene deudas
Según registros de la Central de Deudores del Banco Central, el 44,4% de los adultos de Corrientes mantiene al menos una obligación financiera vigente.
La cifra incluye préstamos bancarios, tarjetas de crédito, créditos personales y financiamiento obtenido mediante billeteras virtuales o plataformas fintech. Aunque estar endeudado no implica necesariamente estar en mora, el dato refleja hasta qué punto el crédito se volvió una herramienta central para sostener el consumo familiar.

La otra cara del crecimiento del crédito es el aumento de la dificultad para pagarlo. Los últimos datos del Banco Central muestran que la morosidad de los créditos destinados a familias alcanzó el 11,5%, el nivel más alto desde 2004.
Mientras tanto, Corrientes encabezó en 2025 el ranking regional de nuevos deudores hipotecarios dentro del NEA, con 289 personas incorporadas a esta modalidad de financiamiento y saldos cercanos a los 100 millones de pesos por crédito.
Vivir en Corrientes cuesta cada vez más
Según el último relevamiento del Índice Barrial de Precios (IBP) elaborado por el ISEPCI Corrientes, una familia tipo de cuatro integrantes necesitó en abril $1.200.549 para no caer por debajo de la línea de pobreza. Solo para garantizar la alimentación básica y no ser considerada indigente, requirió $533.577.

Los números muestran que la presión sobre los ingresos familiares continúa lejos de disiparse. Entre diciembre de 2025 y abril de este año, la Canasta Básica Total acumuló un incremento del 13,46%, lo que representa más de $142 mil adicionales que las familias deben destinar cada mes para mantener el mismo nivel de consumo.
En la comparación interanual, el aumento supera el 24%, equivalente a más de $234 mil extras respecto de abril del año pasado.
Menos empleo asalariado y más trabajo precario en la era Milei
Un informe de la consultora Politikon, elaborado sobre datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH-INDEC), muestra que entre 2024 y 2025 el aglomerado Corrientes perdió empleo total y profundizó un cambio estructural en la composición del trabajo. Durante ese período se destruyeron 2.401 puestos asalariados formales y 5.879 puestos asalariados informales.
En contrapartida, aumentó significativamente el trabajo por cuenta propia: 6.437 personas pasaron a desempeñarse como cuentapropistas.
Actualmente, el 28,2% de la población ocupada del aglomerado Corrientes trabaja por cuenta propia, mientras que el empleo asalariado representa el 66,7%.

Comercios vacíos y cierres
Hace algunas semanas, el Sindicato de Empleados de Comercio advirtió que los despidos se multiplican y la Dirección Provincial de Trabajo registra diariamente entre 8 y 15 acuerdos laborales vinculados a desvinculaciones, la mitad de ellos provenientes del sector comercial.
La situación ya se percibe en el microcentro correntino, donde comerciantes denuncian una creciente cantidad de locales vacíos.
También desde la Unión de Trabajadores Hoteleros y Gastronómicos reportaron alrededor de 100 despidos recientes.

A este contexto se suma la reciente decisión de cerrar una estación de servicio Shell de la capital correntina después de más de 30 años de actividad.
El caso se suma a otras situaciones que afectan a distintos sectores productivos, desde el comercio hasta la industria textil, donde empresas como Hilado atraviesan procesos de crisis que ponen en riesgo cientos de puestos laborales.
Mientras casi la mitad de los correntinos convive con deudas, la morosidad alcanza niveles que no se registraban desde hace más de dos décadas y los comercios continúan cerrando, la recuperación que describen los discursos oficiales parece todavía lejana para una gran parte de la sociedad correntina.
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