La Legislatura del Chaco aprobó una modificación a la Ley de Puertos que habilita una mayor participación privada en la administración y explotación de la infraestructura portuaria provincial. El proyecto, impulsado por el gobierno de Leandro Zdero, busca abrir la puerta a inversiones mediante esquemas de concesión y participación público-privada, con la promesa de modernizar el sistema logístico y potenciar la economía chaqueña.
La iniciativa llega en un contexto donde el oficialismo intenta mostrar señales de gestión y desarrollo económico en una provincia golpeada por la caída de la actividad, el deterioro del consumo y las dificultades estructurales para producir y exportar. En ese escenario, los puertos aparecen como una herramienta estratégica para reducir costos logísticos y conectar al Chaco con los corredores comerciales de la región.
La apuesta oficial: atraer capitales donde el Estado no llega
Desde el Ejecutivo provincial sostienen que la reforma permitirá agilizar inversiones que el Estado no está en condiciones de afrontar por sí solo. La lógica detrás de la medida es clara: abrir el juego al sector privado para acelerar obras, modernizar instalaciones y mejorar la capacidad operativa de los puertos chaqueños.
La expectativa oficial es que una mayor actividad portuaria impulse sectores claves como el agro, la forestoindustria y el comercio regional, aprovechando además la cercanía con la Hidrovía Paraná-Paraguay. Para una provincia donde el transporte representa uno de los principales costos de producción, cualquier mejora logística puede tener impacto económico real.
Sin embargo, detrás del discurso de modernización también aparece una discusión más profunda: cuánto control conservará el Estado sobre áreas estratégicas y cuáles serán las condiciones concretas de esas futuras concesiones.
Entre la necesidad de inversiones y el riesgo de ceder control
La modificación de la ley llega acompañada por un argumento difícil de discutir: el Chaco necesita inversiones. Pero también reabre un debate recurrente cada vez que se impulsan esquemas de participación público-privada: qué obtiene efectivamente la provincia a cambio de abrir infraestructura estratégica al capital privado.
Aunque el proyecto establece mecanismos de licitación pública, todavía quedan interrogantes sobre el alcance de las concesiones, los plazos y los niveles de control estatal. En otras experiencias similares, la promesa de eficiencia privada convivió con cuestionamientos por falta de transparencia o beneficios limitados para las economías locales.
En ese punto, la reforma puede representar una oportunidad para dinamizar la economía provincial, pero también un riesgo si termina reducida a un cambio normativo sin inversiones concretas o sin capacidad estatal de regulación.

Un movimiento político que también busca mostrar gestión
La aprobación de la ley también tiene lectura política para la gestión de Zdero. En medio de un escenario económico complejo y con reclamos vinculados al empleo y la actividad productiva, el Gobierno provincial necesita exhibir iniciativas que transmitan horizonte de desarrollo e inversión.
La reforma portuaria le permite al oficialismo instalar una agenda asociada a infraestructura y crecimiento económico, aunque los resultados reales todavía dependen de futuras licitaciones y del interés privado que pueda generarse a partir del nuevo marco legal.
Por ahora, el cambio funciona más como una señal política y económica que como una transformación inmediata. El desafío será demostrar que la apertura al sector privado no queda solo en anuncios y que efectivamente puede traducirse en obras, movimiento comercial y mejoras concretas para la economía chaqueña.
Fuente: Diario Chaco
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