La crisis económica y la pérdida del poder adquisitivo impulsan un cambio cada vez más visible en Misiones: aumenta la cantidad de familias que acuden al Mercado Central en busca de precios más bajos, incluso para compras minoristas. El fenómeno, que antes era marginal, hoy se consolida como una estrategia cotidiana para sostener el consumo básico.
Según datos del propio mercado, el ingreso de compradores particulares creció de forma sostenida en los últimos meses. Ya no se trata solo de comerciantes o revendedores: cada vez más hogares optan por este canal directo para abaratar costos frente a la inflación y la caída de ingresos.
Más familias, menos intermediarios
El presidente del Mercado Central de Misiones, Fernando Toledo, explicó que se decidió ampliar el acceso al público general ante la creciente demanda social. Esta apertura permitió que familias puedan adquirir productos a precios mayoristas o con diferencias significativas respecto a supermercados y comercios de cercanía.
En algunos casos, la brecha de precios puede superar el 100%, lo que compensa incluso los costos de traslado. Esta dinámica revela no solo un cambio en los hábitos de compra, sino también el impacto concreto de la crisis en la economía doméstica.

Consumo más austero y enfocado en lo esencial
El ajuste también se refleja en qué se compra. La demanda se concentra en alimentos básicos como papa, cebolla, zanahoria, banana, manzana y naranja, mientras que productos más caros o fuera de estación quedan relegados.
Este comportamiento evidencia una lógica de consumo más restringida, donde las familias priorizan cubrir necesidades esenciales y reducen gastos considerados prescindibles.
Nuevas estrategias frente a la falta de ingresos
Además del consumo familiar, crece el número de personas que compran en el mercado para revender en pequeña escala. Verdulerías barriales, puestos informales y ventas ambulantes surgen como alternativas ante la falta de empleo formal.
Con baja inversión inicial, estas actividades funcionan como una salida económica en un contexto marcado por la informalidad laboral y la retracción del mercado de trabajo.

Un síntoma de la caída del consumo
El crecimiento del Mercado Central como espacio de compra minorista se da en paralelo a una fuerte caída del consumo en la provincia. La contracción de las ventas en supermercados y comercios tradicionales refleja el ajuste que atraviesan los hogares.
En este escenario, las familias reorganizan sus prioridades: comparan precios, reducen cantidades y modifican sus hábitos para sostener el día a día. El auge del Mercado Central sintetiza, así, un cambio más profundo: el paso de un consumo diversificado a uno centrado en la supervivencia económica.
Fuente: Misiones Online
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