Formosa se ubicó entre las siete provincias que cerraron 2025 con superávit fiscal, es decir, con ingresos superiores a sus gastos. Así lo señala un informe privado que advierte que la mayoría de los distritos terminó el año con déficit, en un contexto marcado por el ajuste impulsado por el presidente Javier Milei.
Pese a este escenario, la provincia logró sostener el equilibrio de sus cuentas. Los otros distritos que también registraron superávit fueron Córdoba, Jujuy, Neuquén, San Juan, Santiago del Estero y Tucumán. En este grupo, Formosa se destaca como la única provincia del NEA que evitó cerrar el año en rojo.
El ajuste de Milei provocó que las provincias reciban menos fondos nacionales y además, debieron hacer frente a las consecuencias que el recorte nacional propone.
“Deficit: provincias en rojo”
Porque solo 7 provincias lograron mantenerse con superávit: Córdoba, Formosa, Jujuy, Neuquén, San Juan, Santiago del Estero y Tucumán. El resto ya muestra cuentas en rojo.
Tierra del Fuego lidera el ranking con un déficit financiero equivalente… pic.twitter.com/6DBHtl8n5W
— Tendencias Finanzas (@porquettfin) April 26, 2026
La “trampa” del ajuste nacional
El informe describe un escenario adverso para las provincias, producto del fuerte ajuste del Gobierno nacional. La reducción del gasto público incluyó recortes en transferencias a las jurisdicciones, al tiempo que la caída de la actividad económica redujo la recaudación y, en consecuencia, los fondos coparticipables.
En 2024, este ajuste obligó a los gobernadores a aplicar recortes propios, con una poda presupuestaria cercana al 15% que derivó en que ese año el conjunto de provincias logró cerrar con superávit. Sin embargo, la situación cambió en 2025.
Por un lado, las provincias debieron afrontar recomposiciones salariales frente a una inflación persistente. Por otro, se profundizó la caída de la actividad económica y una caída de la recaudación lo que redujo la coparticipación y otras transferencias nacionales y obligó a los distritos a tener que aumentar sus gastos con menos ingresos.
Como resultado, el consolidado de provincias pasó de un superávit equivalente al 1,1% de sus ingresos a un déficit del 2,9% en apenas un año. Entre los casos más críticos se encuentran Tierra del Fuego (-16,4%), Santa Cruz (-12,9%), Chubut (-8%), Chaco (-7,3%), Buenos Aires (-6%) y Mendoza (-5,8%).

El deterioro fiscal se explica por una dinámica clara: el gasto creció en torno al 9%, mientras que los ingresos apenas lo hicieron en un 3%. A esto se suma la caída sostenida de la recaudación nacional —especialmente en IVA y Ganancias— que lleva ocho meses consecutivos perdiendo frente a la inflación.
En ese marco, las transferencias automáticas desde Nación a las provincias también se redujeron. Según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), estos envíos cayeron un 6,4% en términos reales durante el primer trimestre del año.
Endeudarse como única salida: la solución de Milei
Frente a este panorama, el Gobierno nacional habilitó una línea de adelantos de fondos para que las provincias puedan cubrir gastos urgentes. Sin embargo, estos recursos funcionan como préstamos: devengan una tasa de interés del 15% anual y se garantizan mediante retenciones automáticas de la coparticipación.
12 provincias accedieron a este esquema, entre ellas Chaco, Corrientes, Misiones, Mendoza y Santa Cruz. La herramienta permite aliviar tensiones financieras en el corto plazo, pero implica un nuevo endeudamiento con la Nación.
En síntesis, el esquema fiscal actual configura un círculo complejo: menos transferencias, menor recaudación y mayores gastos obligan a las provincias a endeudarse para sostener su funcionamiento.
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