El fin de la moratoria previsional ya muestra sus consecuencias: en el primer trimestre de 2026, la cantidad de nuevos jubilados cayó un 43% interanual, reflejando un sistema cada vez más restrictivo que deja a miles de personas fuera del acceso a una jubilación.
El impacto inmediato del fin de la moratoria
La cantidad de nuevos jubilados se desplomó un 43% en el primer trimestre de 2026 respecto al mismo período de 2025, según datos oficiales. En términos absolutos, poco más de 50.000 personas lograron jubilarse, una cifra que también implica una caída aún más pronunciada si se la compara con años anteriores, alcanzando un descenso del 55% respecto de 2024.
Este retroceso marca un cambio estructural en el acceso al sistema previsional, directamente relacionado con la decisión del Gobierno nacional de no prorrogar la moratoria previsional. Durante años, esta herramienta fue clave para garantizar que trabajadores sin los 30 años de aportes pudieran regularizar su situación y acceder a un haber jubilatorio.
En el escenario actual, el sistema quedó limitado a quienes cumplen estrictamente con los requisitos formales: edad jubilatoria (60 años para mujeres y 65 para varones) y 30 años de aportes registrados, una condición difícil de alcanzar en un país con altos niveles de informalidad laboral.

Cómo funcionaba la moratoria y por qué era clave
La moratoria previsional, vigente hasta marzo de 2025 a través de la ley 27.705, permitía que quienes no contaban con todos los aportes necesarios pudieran regularizar su deuda previsional sin necesidad de pagarla por adelantado, ya que el monto se descontaba posteriormente del haber jubilatorio.
Su impacto fue determinante en los últimos años. En 2023, el 81% de las jubilaciones otorgadas se realizaron a través de este mecanismo, lo que evidencia su rol central dentro del sistema. En 2024, ese porcentaje bajó al 73%, mientras que en 2025 descendió al 53,5%, anticipando el impacto que tendría su finalización.
Incluso en el primer trimestre de 2025, cuando aún se tramitaban expedientes iniciados bajo este régimen, se registraron más de 91.000 nuevas jubilaciones, muy por encima de las cifras actuales. La diferencia con 2026 muestra con claridad cómo la eliminación de la moratoria redujo drásticamente el ingreso de nuevos beneficiarios.

Qué opciones quedan y quiénes quedan afuera
Tras la decisión oficial de no extender este régimen, las alternativas para acceder a una jubilación se reducen considerablemente. Actualmente, la única moratoria vigente es la establecida por la ley 24.476, que permite regularizar aportes pero solo para períodos previos a 1993, lo que limita cada vez más su alcance en el tiempo.
Para quienes no logran cumplir con los requisitos, la opción disponible es la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM). Sin embargo, este beneficio representa apenas el 80% del haber mínimo jubilatorio y no otorga los mismos derechos que una jubilación contributiva, como la pensión por fallecimiento.
Este nuevo escenario deja en evidencia un sistema previsional más restrictivo, en el que miles de personas quedan excluidas del derecho a jubilarse. La caída en la cantidad de nuevas jubilaciones no solo refleja una decisión administrativa, sino también un problema estructural vinculado a la precarización laboral y la falta de aportes, que impacta de lleno en el acceso a la seguridad social en la Argentina.
Fuente: El Destape
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