El último informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) arrojó una conclusión contundente: la economía puede mostrar ciertos indicadores en alza, pero eso no significa que mejore la vida de la mayoría. Por el contrario, el modelo actual exhibe una paradoja cada vez más visible en la calle: hay sectores acotados que muestran un cierto repunte, pero el empleo retrocede.
Ese leve crecimiento tiene un problema evidente: no genera trabajo suficiente. Para entenderlo fácil: si al campo le va bien, entran dólares, pero eso no significa que se abran nuevos puestos en una ciudad. En cambio, cuando cae la construcción o la industria —sectores que emplean a mucha gente — el impacto se siente enseguida.
Los números lo muestran claro: los sectores que más crecen explican solo el 9,2% del empleo privado, mientras que los sectores en caída concentran el 44,7% del trabajo. Por eso aparece una contradicción: la economía puede mostrar un leve crecimiento, pero el empleo baja.
De hecho, desde fines de 2023 se perdieron 288.815 puestos de trabajo registrados. Solo en el sector privado, la caída fue de más de 200 mil empleos. Esto se traduce en situaciones concretas: menos changas, negocios que venden menos, familias que ajustan gastos.

Además, muchas empresas están cerrando. Y no son grandes multinacionales: el 98,3% de las que desaparecieron son PyMEs (21.000 empresas) de menos de 50 trabajadores. Un ejemplo claro: cuando cierra un taller, una fábrica chica o un comercio de barrio, no solo pierde trabajo el dueño. También quedan afuera empleados, proveedores y todo el movimiento económico que giraba alrededor.
A esto se suma otro fenómeno que empieza a verse cada vez más: la llegada de productos importados. En el último año crecieron fuerte las importaciones de bienes de consumo: electrodomésticos, ropa, alimentos, entre otros. ¿En qué se traduce esto? En que hay más productos y, a veces, más baratos en los negocios. Pero también en que muchas industrias locales no pueden competir.
Un ejemplo simple: una tienda puede vender ropa importada más barata, pero detrás de eso puede haber una fábrica nacional que produce menos o despide trabajadores.

Esto lleva a otro problema fuerte: el salario. Aunque muchas personas siguen trabajando, el dinero alcanza cada vez menos. Según el informe, el poder adquisitivo de los trabajadores registrados cayó un 17,1%. Y en el sector público nacional la caída es todavía más fuerte: llega al 35,8%.
Esto se ve todos los días: ir al supermercado, cargar nafta o pagar servicios cuesta más. Solo en marzo, el precio de la nafta subió un 22,6% en un mes. Y la inflación (febrero), lejos de desaparecer, volvió a acercarse al 3% mensual, acumulando varios meses en alza.
Pero hay otro dato clave que explica lo que pasa: el país vuelve a depender de la deuda. En 2025, el déficit externo se cubrió con préstamos del FMI, organismos internacionales y deuda privada. Y en 2026 la situación sigue igual: en solo dos meses, el déficit de dólares ya superó los 1.000 millones y se financió con más endeudamiento.
En ese sentido, se muestra que el Gobierno viene sosteniendo la economía con distintas medidas temporales: préstamos, blanqueos, emisiones de deuda y otras herramientas que en conjunto superan los 90 mil millones de dólares.

Es como una familia que no llega a fin de mes y empieza a usar la tarjeta de crédito para pagar gastos básicos, una situación cada vez más común: el endeudamiento de los hogares está en su nivel más alto en dos décadas. Al mismo tiempo, muchas personas compran dólares para ahorrar. Solo en los primeros meses del año, se destinaron casi 5.000 millones de dólares a ese fin. Eso también dice algo: hay desconfianza y miedo a lo que pueda pasar.
En resumen, el modelo económico actual deja una imagen clara: puede haber movimiento en algunos sectores, pero no alcanza para sostener el empleo ni mejorar los ingresos. Por eso la sensación en la calle es tan directa: aunque algunos indicadores mejoren, la vida cotidiana sigue siendo cada vez más difícil.
Fuente: Centro de Economía Política Argentina (CEPA)
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