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Cierre de SEFECHA: el fin de una empresa inactiva que abre interrogantes sobre gestión y transporte en Chaco

El Gobierno del Chaco decretó el cierre definitivo de SEFECHA, una empresa ferroviaria sin actividad desde 2010, con un costo millonario para su liquidación. La medida busca ordenar las cuentas públicas, pero abre interrogantes sobre la gestión estatal, el impacto económico y el futuro del transporte ferroviario en la provincia.
Imagen: Diario Chaco

El Gobierno del Chaco avanzó con el cierre definitivo de SEFECHA, la empresa ferroviaria provincial que llevaba más de una década sin operar y autorizó un desembolso de más de $848 millones para su liquidación. La medida busca terminar con una estructura sin actividad, pero deja al descubierto años de costos sostenidos, falta de definiciones políticas y abre interrogantes sobre el futuro del transporte ferroviario en la provincia.

Una empresa paralizada durante años

SEFECHA dejó de operar trenes en 2010, tras el traspaso del servicio a la órbita nacional. Desde entonces, la empresa permaneció activa solo en términos administrativos, generando costos sostenidos sin prestación efectiva.

La decisión actual incluye un desembolso cercano a los $848 millones, destinados a cubrir indemnizaciones, deudas y compromisos acumulados. Este punto se convierte en uno de los principales focos de crítica, ya que implica que la inacción durante años terminó generando un costo significativo para las arcas públicas.

En ese sentido, el cierre no solo marca el final de la empresa, sino también evidencia un proceso prolongado de falta de resolución política, donde el problema se arrastró hasta volverse más oneroso.

SEFECHA dejó de operar trenes en 2010, tras el traspaso del servicio a la órbita nacional. Desde entonces, la empresa permaneció activa solo en términos administrativos, generando costos sostenidos sin prestación efectiva. Imagen: Perfil NEA

Responsabilidades acumuladas

Si bien la actual gestión avanza con la liquidación, la situación de SEFECHA refleja decisiones que se extendieron a lo largo de distintos períodos. La falta de definiciones oportunas consolidó un esquema donde el Estado sostuvo una empresa sin actividad, acumulando pasivos laborales, judiciales e impositivos.

Esto abre interrogantes sobre los mecanismos de control y seguimiento de empresas públicas, así como sobre la capacidad de anticipar y evitar estructuras ineficientes que terminan impactando en el gasto público.

Riesgos de una decisión tardía

El cierre definitivo también plantea algunos riesgos y desafíos. Por un lado, se pierde definitivamente una herramienta provincial vinculada al transporte ferroviario, en un contexto donde el debate sobre la conectividad regional sigue vigente.

Además, la liquidación podría dejar sin margen a futuras iniciativas locales que busquen recuperar o complementar servicios ferroviarios, dependiendo exclusivamente de decisiones del Estado nacional. Esto podría traducirse en una menor autonomía provincial en materia de transporte.

La decisión actual incluye un desembolso cercano a los $848 millones, destinados a cubrir indemnizaciones, deudas y compromisos acumulados. Imagen: Archivo

Impacto laboral y social

Otro aspecto sensible es el impacto sobre los trabajadores vinculados a la empresa. Si bien el proceso contempla indemnizaciones, el cierre implica la desaparición definitiva de puestos de trabajo, en una provincia donde el empleo público tiene un peso relevante.

A esto se suma el componente simbólico: el ferrocarril supo ser una herramienta clave para la integración territorial, y su desaparición a nivel provincial refuerza la percepción de un retroceso en infraestructura y servicios públicos.

Entre la corrección y la oportunidad perdida

El Gobierno provincial presenta la medida como una decisión orientada a ordenar las cuentas públicas y cerrar un proceso inconcluso. Sin embargo, el caso de SEFECHA también puede leerse como una oportunidad desaprovechada para reconvertir o reactivar un sistema ferroviario con potencial estratégico.

El cierre llega como una solución administrativa a un problema histórico, pero deja abierta la discusión sobre la falta de políticas sostenidas en materia de transporte y planificación estatal.

Un final que deja preguntas abiertas

La liquidación de SEFECHA pone fin a una empresa sin actividad, pero no cierra el debate sobre cómo se gestionan los recursos públicos ni sobre el futuro del transporte en la provincia.

En un contexto económico complejo, decisiones como esta invitan a reflexionar sobre la necesidad de anticipación, eficiencia y planificación, para evitar que estructuras estatales sin funcionamiento terminen generando costos elevados que finalmente recaen en toda la sociedad.

Fuentes: Diario Ya; El Diario SP; Noticiero 9
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