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El frente interno: Trump está perdiendo la guerra en casa

La guerra en Irán y la política migratoria generan una fractura sin precedentes dentro del trumpismo. Figuras históricas del movimiento MAGA, legisladores republicanos y hasta funcionarios de su propio gobierno se distancian de un presidente que parece haber olvidado sus promesas.
Fuente: página 12

Hay batallas que no se libran en el desierto ni en el estrecho de Ormuz. La más peligrosa para Donald Trump en este momento se está desarrollando en su propio patio. A tres semanas de iniciada la Operación Epic Fury contra Irán —lanzada el 28 de febrero en coordinación con Israel—, el presidente enfrenta una erosión inédita de su base política: sus propios aliados lo abandonan, sus funcionarios renuncian y el movimiento que lo llevó a la Casa Blanca empieza a hablar de traición.

La primera grieta pública

El 17 de marzo, Joseph Kent, director del Centro Nacional de Contraterrorismo y hombre de confianza de la directora de Inteligencia Nacional Tulsi Gabbard, anunció su renuncia en términos que sacudieron Washington. En una carta abierta al presidente, Kent fue categórico: Irán no representaba una amenaza inminente para los Estados Unidos, y la guerra fue producto de las presiones del lobby israelí sobre la administración.

La reacción de Trump fue la de siempre. Lo llamó «débil«, dijo que era «algo bueno» que se hubiera ido y reafirmó que Irán sí era una amenaza. Pero el daño ya estaba hecho. No porque Kent sea una figura querida por todos —sus vínculos con sectores de la extrema derecha y sus posturas polémicas son conocidos—, sino porque su renuncia rompió el silencio que hasta entonces caracterizaba al gobierno en materia de disidencia interna. Era la primera vez que un alto funcionario de la administración salía públicamente a cuestionar la guerra, y lo hacía usando el lenguaje del propio movimiento MAGA: America First, no más guerras en el exterior, no más soldados muriendo por intereses ajenos.

Ese mismo día, la directora de Inteligencia y el jefe de la CIA confirmaron ante el Senado que Irán no estaba en condiciones de fabricar misiles intercontinentales antes de 2035. El contraste con el discurso de Trump en el Estado de la Nación —donde aseguró que Irán estaba desarrollando misiles capaces de alcanzar territorio estadounidense— resultó imposible de ignorar.

MAGA se desmorona

Lo que siguió fue una cascada de voces que habría resultado inimaginable hace apenas unos meses. Tucker Carlson, uno de los comunicadores que más hizo por instalar a Trump en la opinión pública, rechazó públicamente la guerra. Marjorie Taylor Greene, exlegisladora republicana que fue una de las caras más visibles del movimiento, declaró que Trump ya no merecía el Nobel de la Paz.

Carrie Prejean, ex Miss California y aliada histórica del presidente, fue más lejos: «MAGA está más que muerto. Los estadounidenses están muy enojados». Incluso Joe Rogan, el influyente podcaster que contribuyó a movilizar votantes hacia Trump en la última campaña, habló de un presidente de 80 años «sin mucho que perder«.

Las encuestas acompañan ese malestar. Según el especialista en estadística Nate Silver, el índice de aprobación de Trump ronda el 40% y sigue en caída, afectado no solo por la guerra sino también por el manejo de la economía, la inflación y los aranceles. El conflicto con Irán le cuesta al país alrededor de 890 millones de dólares diarios, ya hay al menos trece soldados estadounidenses muertos, y el 53% de los votantes no respalda la continuidad del conflicto. Un 74% se opone al envío de tropas terrestres.

El giro migratorio que llegó tarde

La guerra no es la única herida abierta. La política migratoria, bandera central del primer tramo de su segundo mandato, también está pasando factura. En el retiro anual del Partido Republicano en Florida, los propios líderes del partido admitieron en voz alta lo que hasta hace poco nadie quería decir: las deportaciones masivas alejaron a votantes clave, especialmente en comunidades hispanas y latinas que en 2024 habían respaldado al oficialismo.

El speaker de la Cámara, Mike Johnson, habló de una necesaria «corrección de rumbo«. El detonante más sensible fue una serie de incidentes en Minneapolis donde agentes del ICE dispararon y mataron a dos ciudadanos estadounidenses durante operativos. Una encuesta de PBS indica que el 65% de los votantes desaprueba las tácticas actuales del organismo de inmigración.

El mensaje que ahora bajan los estrategas republicanos hacia sus candidatos es claro: no hablar de deportaciones masivas, centrar el discurso en la seguridad pública y en los inmigrantes con antecedentes penales. En la práctica, es un retroceso respecto a la retórica que definió la campaña de 2024.

Un presidente cada vez más solo

Trump enfrenta hoy un escenario que sus asesores no terminan de controlar. La OTAN le dio la espalda en el conflicto con Irán. Netanyahu lo presiona para ir más lejos de lo que su base política le permite. El estrecho de Ormuz permanece virtualmente cerrado, afectando el precio del petróleo y el gas a nivel global. Y las elecciones de medio término, previstas para el 3 de noviembre, se acercan con un calendario que no perdona.

Irán tomó el control del ritmo del conflicto: son ellos quienes deciden cuánto tiempo dura y qué tanto escala. Para el hombre que construyó su imagen sobre la idea de que siempre gana, esa es quizás la derrota más difícil de sostener.

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