Uno de los países más avanzados y digitalizados del mundo dio un giro inesperado. Suecia, referente global en innovación tecnológica, decidió invertir el equivalente a 100 millones de dólares para volver a comprar libros de papel para sus escuelas. Tras años de digitalización plena —tablets desde el jardín, aulas hiperconectadas y pantallas reemplazando manuales— los resultados en comprensión lectora comenzaron a caer. Las evaluaciones internacionales evidenciaron que más horas frente a dispositivos no estaban mejorando el aprendizaje.
Ese debate global dialoga directamente con una discusión vigente en la Argentina, donde ya comenzó a tomar forma el planteo de una «Ley de Libertad Educativa» impulsada por el Gobierno nacional. Dicho debate encuentra en Formosa una definición política sostenida en el tiempo: la educación no es un gasto, es una inversión y, desde la reciente reforma constitucional, un derecho humano fundamental consagrado en la Carta Magna provincial en el artículo N° 64. En este sentido, como resultado, Formosa alcanzó el primer lugar de las Pruebas Aprender con un 63,6% de logros esperados en estudiantes de quinto y sexto grado.
La provincia prioriza la inversión educativa llevando a cabo un esfuerzo financiero ante la retracción de fondos nacionales. Durante el 2025, solo para sostener el Servicio Nutricional Escolar se destinaron $10.050 millones de pesos durante el año; otros $9.000 millones para comedores y copa de leche; y $1.050 millones en productos de Nutrifor. Además, el Estado provincial asume el pago de $80.000 millones de pesos erogados por el Tesoro Provincial para garantizar el FONID ante el desfinanciamiento de Nación.

La inversión también se expresa en infraestructura. Desde el inicio de la gestión de Insfrán, se inauguraron 1.555 establecimientos educativos en toda la provincia, consolidando una red que garantiza igualdad de oportunidades. En línea con lo establecido en el artículo N°64 mencionado anteriormente —que consagra a la educación como un derecho humano fundamental y una herramienta de justicia social— recientemente se inauguraron tres establecimientos educativos en el barrio Fray Salvador Gurrieri, permitiendo que las familias accedan a todos los niveles educativos sin necesidad de trasladarse grandes distancias. La presencia del Estado en el territorio no solo mejora el acceso, sino que reduce costos, tiempos y desigualdades.
Otro eje clave es la entrega anual de más de 200 mil kits escolares en todo el territorio provincial. Esta política permite que una familia tipo se ahorre alrededor de $200.000 en materiales, indumentaria y calzado, lo que representa un alivio directo al bolsillo y una herramienta concreta para sostener el poder adquisitivo en un escenario económico complejo.

Formosa y la fórmula para el desarrollo educativo
El debate sobre pantallas y libros no es meramente tecnológico, sino pedagógico y cognitivo. Diversos estudios en neurociencia educativa señalan que la escritura a mano activa de manera simultánea redes vinculadas a la memoria, la visión y la motricidad fina. Ese proceso integral favorece la consolidación del aprendizaje y la comprensión profunda de los contenidos.
El tipeo, en cambio, tiende a reducir ese nivel de activación cerebral, promoviendo una relación más superficial con la información. La fricción de trazar cada letra, el ritmo propio de la escritura manual y la interacción física con el papel generan un anclaje cognitivo que impacta directamente en la comprensión lectora.
En ese marco, la experiencia formoseña refuerza una premisa central: la tecnología puede complementar el proceso educativo, pero no sustituir sus bases. La alfabetización sólida, el hábito lector, la escritura manual y una inversión sostenida en educación continúan siendo pilares indispensables para garantizar aprendizajes reales y duraderos.

Educación: derecho humano fundamental
La reciente reforma de la Constitución Provincial consagró a la educación pública como un derecho humano fundamental, elevando a rango constitucional una política que la provincia sostiene desde hace años.
Mientras el debate nacional gira en torno a recortes, reformas estructurales y cuestionamientos al sistema educativo, Formosa sostiene una línea que combina infraestructura, asistencia alimentaria, salarios docentes, conectividad y materiales didácticos.
La discusión sobre pantallas o libros, sobre clases virtuales o tradicionales, encuentra entonces un punto de síntesis: la herramienta no es el fin. La centralidad está en garantizar el derecho a aprender. Y en ese terreno, la inversión pública aparece como la condición indispensable para que la educación siga siendo un puente de igualdad y no una variable de ajuste.
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