El fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos que anuló este viernes los aranceles globales de Donald Trump reduce el alcance de los beneficios que la Argentina esperaba obtener del acuerdo comercial bilateral firmado con Estados Unidos el 5 de febrero. Ese acuerdo, que incluía la eliminación de aranceles recíprocos para 1.675 productos argentinos, pierde así buena parte de la ventaja competitiva que había conseguido, según analistas consultados por un medio especializado. Por ahora, la Cancillería argentina no emitió comunicado alguno.
La sentencia judicial determinó que la autoridad para fijar aranceles recae en el Congreso estadounidense. El tribunal argumentó que la International Emergency Economic Powers Act (IEEPA) no habilita al Ejecutivo a imponer tributos de largo alcance sin control parlamentario. Este límite afecta la herramienta que la administración Trump aplicó para condicionar a sus socios comerciales y para perseguir objetivos de política exterior o bien beneficiar aliados.
Qué cambia para Argentina
Fernando Marengo, economista en BlackToro Global Investments, señaló que el fallo de la Corte Suprema “restringe la posibilidad de que el Ejecutivo norteamericano imponga aranceles generales vía emergencia”, y, de esa manera, “limita el manejo discrecional, con una idea de premio/castigo”.
En su lectura, quienes estaban siendo castigados por los aranceles dejan de estarlo, y quienes eran considerados aliados, como la Argentina, pierden la protección relativa que tenían frente a los primeros.

Marengo matizó que, dentro del marco del acuerdo comercial firmado entre ambos países el 5 de febrero, hay sectores que se verían favorecidos, como la carne (por el que no se había firmado aún nada) y el aluminio. Pero a nivel agregado consideró que la Argentina exporta productos similares a los que produce Estados Unidos.
“Creo que lo más importante del acuerdo es que refuerza las débiles instituciones locales; por ejemplo, exige una ley de patentes que nunca se aprobó”, afirmó.
El nuevo contexto obliga a los actores argentinos a monitorear la evolución de las negociaciones y a ajustar sus estrategias de acceso al mercado estadounidense. El impacto sobre las cadenas de valor regionales y la necesidad de garantizar inversiones figuran entre las prioridades del sector privado y del Gobierno. Las definiciones que adopte Washington en las próximas semanas resultarán determinantes para los sectores exportadores, únicos beneficiados del acuerdo.
Fuente: Bloomberg en Línea e Infobae
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