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El ajuste también se mide en femicidios: los 3 eneros de Milei

Con 25 víctimas fatales de la violencia de género en los primeros 30 días de 2026, Argentina inició el año con cifras que confirman una tendencia sostenida: casi un femicidio por día. Los datos del Observatorio “Ahora Que Sí Nos Ven” muestran que, lejos de tratarse de un hecho aislado, la violencia machista se mantiene en niveles alarmantes en paralelo al retroceso de las políticas públicas de género y al desmantelamiento de los programas de prevención y asistencia.
Según el relevamiento del Observatorio “Ahora Que Sí Nos Ven”, entre el 1 y el 30 de enero de 2026 se registraron 25 víctimas fatales de la violencia de género. (Foto: Unidiversidad)

El 2026 comenzó de la peor manera. El femicidio de Delfina Aimino, ocurrió en la madrugada del 1° de enero en Villa María, Córdoba y se convirtió en el primer caso de un enero atravesado por la violencia machista. El asesinato de la joven de 22 años funcionó como un anticipo de lo que mostrarían los números pocas semanas después: casi un femicidio por día en Argentina.

Según el relevamiento del Observatorio “Ahora Que Sí Nos Ven”, entre el 1 y el 30 de enero de 2026 se registraron 25 víctimas fatales de la violencia de género en todo el país: 18 femicidios directos, 4 femicidios vinculados, 1 travesticidio/transfemicidio y 2 muertes por instigación al suicidio. Esto equivale a una víctima letal cada 29 horas. El informe también da cuenta de 40 intentos de femicidio, al menos 12 niños que quedaron sin sus madres y 2 niños asesinados en femicidios vinculados.

 

Enero y sus cifras

Lejos de tratarse de un pico excepcional, los datos de enero de 2026 se inscriben en una tendencia sostenida. La comparación entre los primeros meses de 2024, 2025 y 2026 permite observar un escenario de estancamiento en niveles extremadamente altos, en paralelo al retroceso de las políticas públicas de género. Enero de 2024, el primero bajo la gestión de Javier Milei, ya había presentado un aumento con respecto a los femicidios del enero anterior. El inicio del año estuvo marcado por femicidios, intentos de femicidio y una fuerte preocupación por el futuro de los programas de prevención y asistencia. Ese mes funcionó como una señal de que el ajuste y el discurso negacionista no traían aparejada una reducción de la violencia, sino un contexto de mayor vulnerabilidad.

Un año después, enero de 2025 profundizó esa tendencia. El Observatorio “Ahora Que Sí Nos Ven” registró 29 femicidios, con una frecuencia de uno cada 26 horas. La cifra no solo superó a la del enero anterior, sino que evidenció un agravamiento del problema. A esto se sumaron 49 intentos de femicidio y 29 niños que quedaron huérfanos. Enero de 2026, lejos de revertir el escenario, confirmó la persistencia del fenómeno. Con 25 víctimas fatales en los primeros 30 días del año, es decir una cada 29 horas, el país volvió a iniciar el calendario con casi un femicidio por día. Aunque el número absoluto fue apenas menor que el de 2025, la diferencia no alcanza para hablar de una mejora real porque los niveles de violencia extrema se mantuvieron prácticamente intactos.

Los patrones de la violencia

Más allá de la cantidad de casos, los 3 eneros comparten patrones estructurales. En todos los períodos, la mayoría de los femicidios fue cometido por parejas o exparejas y ocurrió en el ámbito doméstico. También se repite el patrón de las denuncias previas, en enero 2025 el 21% de las víctimas habían realizado al menos una denuncia y en enero 2026, el 16%. Otro elemento que se repite es la cantidad de niños afectados. Cada enero deja decenas de infancias atravesadas por la violencia machista, ya sea como víctimas directas de femicidios vinculados o como hijos que quedan sin sus madres.

La continuidad de cifras similares entre 2024, 2025 y 2026 desmiente cualquier discurso que intente minimizar la problemática o desligarla de las decisiones políticas. Durante los años de gobierno de Javier Milei no hubo una reducción sostenida de los femicidios, sino una coexistencia entre números alarmantes y el desmantelamiento de las herramientas estatales destinadas a prevenirlos.

Desde la asunción libertaria, la violencia de género no mostró signos de retroceso. Por el contrario, el ajuste sobre las políticas públicas destinadas a mujeres y diversidades configuró un escenario de mayor desprotección. La eliminación del Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad y el recorte presupuestario en programas de asistencia y prevención coincidieron con la continuidad de cifras alarmantes. Durante este tiempo, lo que creció fue un discurso oficial que niega la desigualdad estructural y desacredita las herramientas construidas a partir de décadas de lucha feminista.

 

Ni el hogar, ni los espacios públicos ni los espacios virtuales

El informe de enero de 2026 vuelve a confirmar un patrón conocido. El 64% de los femicidios fue cometido por parejas o exparejas y el 52% ocurrió en la vivienda de la víctima. Aunque la mayoría de los femicidios ocurre en ámbitos privados, enero dejó en evidencia que el espacio público tampoco garantiza seguridad. En Comodoro Rivadavia, Valeria Schwab salió a correr como todas las noches y nunca volvió, su agresor la atacó aprovechándose de la falta de iluminación y de control en uno de los lugares a los que muchas personas van a hacer deporte.

La violencia machista también llegó a los entornos digitales. El femicidio de Delfina Aimino y el intento de femicidio contra Tania Suárez mostraron que la crueldad también se adaptó a las redes sociales y aplicaciones de citas, ampliando los escenarios de vulnerabilidad sin que existan políticas integrales para abordarlos.

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