El colapso energético registrado el lunes 9 de febrero dejó sin suministro eléctrico, de manera simultánea, a amplias zonas de Formosa, Chaco y Corrientes. En ese contexto, el ingeniero Benjamín Villalba, gerente de la empresa distribuidora REFSA, apuntó contra la falta de inversión y la fragilidad estructural del sistema eléctrico nacional, al que responsabilizó por la magnitud del apagón.
Según el reporte oficial del Área NEA, a las 14:19 se produjo una perturbación en el sistema que derivó en una caída de demanda de 1.124 megavatios por variaciones de tensión. De ese total, 1.044 MW correspondieron a las provincias del Nordeste: Chaco (420 MW), Corrientes (255 MW) y Formosa (362 MW). En este último caso, 240 MW fueron interrumpidos tras el desenganche del transformador TR1 (500/132/33 kV) de la Estación Transformadora Gran Formosa, lo que provocó la pérdida total de tensión en distintas estaciones.
Villalba explicó que el evento se produjo durante una jornada de calor extremo, con sensaciones térmicas superiores a los 36,8 grados, y sostuvo que la falla fue consecuencia directa de la incapacidad del sistema nacional para absorber los picos de consumo. “Cada verano el sistema es llevado al límite y vuelve a fallar”, señaló, al remarcar que el crecimiento del consumo eléctrico —vinculado al uso de equipos de refrigeración y a mejores condiciones de vida— no ha sido acompañado por obras de infraestructura acordes.

La vulnerabilidad del NEA: dependencia de una sola línea
Uno de los puntos más críticos mencionados por el gerente de REFSA es la dependencia del NEA de una única línea de transporte de 500 kilovoltios. Esta línea constituye la principal vía de ingreso de energía para varias provincias, por lo que cualquier falla genera un efecto dominó que deja fuera de servicio a las estaciones transformadoras, como ocurrió con la ET Gran Formosa.
En ese sentido, Villalba fue contundente al deslindar responsabilidades: “Nación es la responsable de esta drástica interrupción”, afirmó, al aclarar que las distribuidoras provinciales no tienen injerencia cuando la energía no ingresa al sistema. “No se puede distribuir lo que no llega”, remarcó.
Obras urgentes y reclamo regional
Ante este escenario, Villalba detalló dos líneas de acción prioritarias para evitar nuevos colapsos. Por un lado, insistió en la necesidad de poner en funcionamiento la denominada “Torre 80”, una obra clave que permitiría el ingreso de energía desde Paraguay al sistema nacional, aliviando la carga sobre la red regional.
Por otro, recordó que Formosa, Chaco y Corrientes avanzaron en una petición conjunta ante las autoridades nacionales para exigir las obras necesarias que permitan fortalecer el sistema interconectado y reducir la vulnerabilidad energética del NEA.
Finalmente, el titular de REFSA recordó que estas deficiencias estructurales se dan en un contexto de cambios en el esquema de subsidios, con límites de consumo más estrictos, lo que obliga a los hogares a controlar su consumo mientras el sistema nacional continúa mostrando señales de debilidad.
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