Sin anuncio previo, el gobierno de Javier Milei decidió desarticular el Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas (PNCC), clave para la derivación de casos a centros que los atendieran de acuerdo con la diversa complejidad. Fue creado hace 15 años para coordinar la derivación de niños a centros de diversa complejidad y recibe pedidos de intervención de familias de unos 4.000 bebés que nacen con ellas, de los cuales el 50% requieren cirugía.
Los integrantes del PNCC fueron informados verbalmente o recibieron un escueto mensaje: “Por medio de la presente, se le comunica que con motivo de la renovación de los contratos del personal destinado a la prestación de servicios en cumplimiento del artículo 9° de la Ley Marco de Regulación de Empleo Público Nacional N° 25.164, usted NO se encuentra contemplado en el proyecto de acto administrativo de renovación para el período 2026”. El resto decidieron darse por despedidos.
Hay 4 mil bebés con cardiopatías congénitas
La desvinculación de profesionales superespecializados y del equipo técnico que era la columna vertebral del programa provocó una conmoción en la comunidad médica. Y desde las redes sociales, el médico y diputado Pablo Yedlin advirtió: “El programa nacional de cardiopatías congénitas creado en 2008 y con ley desde 2023, permite que los más 4000 bebés que nacen con ellas (50% requieren cirugía) en cualquier lugar lleguen al centro de complejidad que necesitan. Desmantelarlo es ilegal y otro error del Ministerio de Salud de la Nación”.
El programa nacional de cardiopatías congénitas creado en 2008 y con ley desde 2023, permite que los más 4000 bebés que nacen con ellas (50% requieren cirugía)en cualquier lugar lleguen al centro de complejidad que necesitan. Desmantelarlo es ilegal y otro error del @MinSalud_Ar pic.twitter.com/NMaMflU3rR
— Pablo Yedlin (@pyedlin) January 2, 2026
“El PNCC surgió por iniciativa de Guillermo Kreutzer y Horacio Capelli alrededor de 2008 –cuenta Conejeros–. Básicamente, lo que se hizo fue buscar una forma de financiación para solucionar la demanda de las cardiopatías congénitas y crear una red de centros de diferentes complejidades para poder asistir a los pacientes, y disminuir la espera y la morbimortalidad infantil. Estos cuadros son la tercera causa de muerte en el país”.
Un centro clave para facilitar tratamientos que requieren celeridad
Con 15 centros categorizados de acuerdo con sus diferentes complejidades, lo que hacían los siete coordinadores era recibir los casos desde cualquier provincia a través del Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino (SIISA) verificar su gravedad y buscar el más adecuado para su atención.
Cuando se trata de estos cuadros, con frecuencia si no se interviene en las primeras horas de vida, los chicos pueden morir. “Esto en el Primer Mundo no ocurre porque hay diagnóstico prenatal, pero en nuestro vasto país hay provincias en las que se carece de este recurso –explica Conejeros–, ahí es cuando interveníamos nosotros y ayudábamos para que ese paciente se estabilizara, y se derivara en la mejor condición y lo más rápido posible”.

Vaciamiento libertario
Realizaban alrededor de 800 procedimientos quirúrgicos por año y recibían más de 6.000 notificaciones en el mismo lapso. Además, a lo largo del tiempo, sumaron atención a embarazadas y diagnóstico de cardiopatías fetales. En 2023 se sancionó la Ley Integral de Atención del Paciente Cardiópata, todavía sin reglamentar, que les asegura atención más allá de los 18 años.
Ahora, decidieron vaciarlo. Solo quedan los seis empleados administrativos y uno de los directores del Hospital Garrahan como asesor. “Ningunearon a los cardiólogos diciéndoles que fueran el lunes que viene al ministerio, porque había trabajo de telefonista”, se asombra Conejeros, en diálogo con un medio nacional.
Casos complejos
El Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas llevó la lista de espera para cirugía a cero, avanzó muchísimo en diagnóstico prenatal, ayudó a equipar a todos los centros de referencia con bombas de circulación extracorpórea, instrumental para quirófano, equipos de hemodinamia para hacer cateterismo. Fue un programa modelo en la región.

”Nació con un objetivo claro y noble: mejorar la atención de los niños –escribe la doctora Alejandra Villa, su primera coordinadora, en una carta abierta–. A lo largo del tiempo se consolidó una verdadera red nacional, federal, basada en protocolos de atención y derivación, criterios quirúrgicos y una organización económica que permitió equidad y acceso».
«No fue improvisación: fue planificación, trabajo y compromiso (…). Por sobre todos los logros técnicos y estadísticos, el mayor éxito fue humano: niños que sobrevivieron, crecieron y hoy están integrados plenamente a la sociedad (…) No se trata de estructuras ni de cargos: se trata de personas, de familias y de un modelo que demostró que cuando el Estado y los equipos de salud trabajan en red, los resultados salvan vidas”, concluyó.
Fuente: Infogremiales
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