La situación financiera de los hogares argentinos atraviesa uno de sus momentos más críticos en década y media. La mora bancaria registrada en septiembre alcanzó su nivel más alto desde la salida del macrismo, con un 4,2% de irregularidad en el crédito total al sector privado, de acuerdo con el último Informe sobre Bancos del Banco Central. Pero el dato más sensible es el de las familias: el impago trepó al 7,3%, un récord que ni siquiera se había visto en los peores meses de la pandemia.
Según el Banco Central, el deterioro es “generalizado entre los distintos grupos de entidades financieras”, lo que refleja un problema estructural más que coyuntural. Entre noviembre de 2019 y enero de 2020, la mora había promediado el 4,5%, pero incluso entonces, el segmento de hogares no había alcanzado los niveles actuales.
El golpe más fuerte: créditos personales y tarjetas
Dentro de la cartera destinada a familias, los créditos personales muestran un 9,1% de mora, el registro más alto desde que hay datos oficiales (2010). Les siguen las tarjetas de crédito, con un 7,4% de impago.
La explicación central es el colapso del poder adquisitivo. Los salarios reales vienen perdiendo contra la inflación, mientras que servicios básicos, alquileres y transporte acumulan aumentos muy por encima del promedio. Con ingresos cada vez más erosionados, muchas familias destinan el crédito a cubrir gastos cotidianos.
En algunos centros urbanos, la tendencia ya es crítica. Organismos locales de defensa del consumidor advierten que cada vez más personas recurren a tarjetas o préstamos personales para pagar alimentos, medicamentos y servicios, un escenario que profundiza la espiral de endeudamiento.
“La pérdida constante de ingreso se manifiesta en los altos niveles de endeudamiento de los hogares y, a la postre, en su incapacidad de cumplir con los compromisos asumidos”, señala el informe del Banco Central.

Empresas más estables por acceso al crédito y familias al límite
Mientras las familias muestran el mayor nivel de estrés financiero, la mora empresarial se mantiene en 1,7%, lejos de los números críticos de los hogares. Esta brecha evidencia cómo el ajuste económico golpea con mayor dureza al consumo interno.
Pese a este deterioro, los saldos de crédito al sector privado no cayeron en términos reales durante septiembre. El crédito en moneda nacional creció 0,5% y, en moneda extranjera, 3,2%. Sin embargo, estos avances no compensan el impacto que tiene la pérdida de ingresos sobre la capacidad real de pago.
Las líneas al consumo, justamente las que utilizan los hogares, no mostraron variaciones significativas, lo que sugiere que las familias no están tomando más crédito, sino que no pueden sostener los pagos de los préstamos ya existentes.
Un récord con riesgos para todo el sistema
La aceleración de la morosidad no solo pone en jaque a los hogares, sino también a los bancos: si las entidades no logran recuperar lo que prestaron, tienden a trasladar el costo al resto de los usuarios mediante tasas o comisiones. El economista Christian Buteler graficó la situación al advertir que se trata de “un nuevo récord en los últimos 15 años” y que lejos de ser un fenómeno aislado, se está consolidando como una tendencia creciente.
La mora de los créditos a las familia llega a 7.3% (0.7 pp más que el mes pasado) un nuevo récord en los últimos 15 años.- pic.twitter.com/pPbzKbr75B
— Christian Buteler (@cbuteler) November 21, 2025
Al encarecimiento del costo de vida se suma un dato preocupante: aunque las tasas de interés bajaron en el último mes, no existe por ahora ninguna medida del Gobierno de Javier Milei que permita revertir la caída del salario real, por lo que la morosidad podría seguir aumentando.
Un deterioro que se extiende
El endeudamiento se extiende por todo el país. En Rosario, por ejemplo, la Oficina Municipal de Defensa del Consumidor alertó que la utilización de tarjeta de crédito para gastos de primera necesidad dejó de ser una excepción para volverse algo “cotidiano”.
Mientras tanto, el sistema financiero redujo su exposición crediticia en septiembre. Los bancos privados extranjeros y las entidades que operan en pesos fueron las que más ajustaron, lo que refleja cautela ante un escenario donde la capacidad de pago de los hogares se encuentra en su punto más frágil en años.
La combinación de inflación persistente, salarios rezagados y uso recurrente del crédito para sobrevivir configura un cuadro que, sin intervención estatal o mejora del ingreso real, amenaza con profundizarse en los próximos meses.
Con información de El Destape y Urgente 24.
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