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Tensión en Ecuador: atentado contra Daniel Noboa durante las protestas por el fin del subsidio al diésel

El presidente ecuatoriano salió ileso de un ataque a balazos en Cañar, en el sur del país. El episodio se produce en un clima de máxima tensión social por la eliminación del subsidio al diésel y mientras Noboa endurece su discurso y amplía el estado de excepción a diez provincias.
Ecuador Noboa Cañar 54

El Gobierno de Ecuador denunció este martes un intento de asesinato contra el presidente Daniel Noboa, cuyo vehículo fue alcanzado por disparos cuando llegaba a un acto oficial en la localidad de Cañar, al sur del país. La ministra de Ambiente y Energía, Inés Manzano, confirmó que hubo “signos de bala” en el auto presidencial y que cinco personas fueron detenidas, quienes serán procesadas por terrorismo.

“Gracias a Dios, nuestro presidente, muy firme y valiente, sigue adelante. Está haciendo su agenda con normalidad”, expresó la funcionaria. Desde el Ejecutivo calificaron el episodio como una “acción de grupos desestabilizadores” que buscan generar caos en medio de un clima de tensión social creciente.

El ataque, en el que también resultaron dañados vehículos de la caravana presidencial, ocurrió en el contexto de masivas protestas indígenas y sociales contra la decisión de Daniel Noboa de eliminar el subsidio al diésel, medida que disparó el precio del combustible y provocó un conflicto que lleva ya más de tres semanas.

Noboa responde con más control y endurecimiento

Lejos de retroceder ante las manifestaciones, Daniel Noboa profundizó la respuesta estatal. El mandatario declaró y amplió el estado de excepción en diez provincias, restringió la libertad de reunión y advirtió quea los que actúan como delincuentes, se los tratará como delincuentes”.

Las movilizaciones lideradas por la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) ya dejaron un muerto, más de 80 heridos y más de un centenar de detenidos, entre ellos varios procesados por terrorismo. Noboa responsabilizó a “células criminales infiltradas” por los ataques violentos y negó que las comunidades indígenas estén detrás del intento de magnicidio.

En su discurso tras el ataque, Noboa sostuvo que “hay quienes quieren mantener el poder en unos pocos espacios y dañan la vida de la mayoría de ecuatorianos”, y reafirmó su intención de continuar con su agenda de reformas.

Una estrategia de fuerza ante la crisis

El atentado contra el mandatario llega en un momento en que Ecuador atraviesa una de sus mayores crisis políticas y sociales desde 2022. Noboa intenta consolidar su liderazgo con una política de mano dura frente a los movimientos sociales, en un país marcado por el aumento de la violencia, el narcotráfico y la desconfianza institucional.

El presidente también busca reformas constitucionales para reducir el número de legisladores y concentrar poder en el Ejecutivo, mientras impulsa una agenda económica liberal que incluye la eliminación de subsidios, la reducción del IVA en fechas específicas y medidas para fomentar el consumo.

Sin embargo, su postura inflexible ante las demandas populares y su decisión de militarizar la respuesta a las protestas generaron críticas internas y advertencias de organismos de derechos humanos. El ataque en Cañar, aunque aún bajo investigación, expone la vulnerabilidad del gobierno y el nivel de polarización que atraviesa Ecuador.

Ecos de un país en tensión permanente

Las manifestaciones actuales evocan los estallidos sociales de 2019 y 2022, cuando las movilizaciones indígenas forzaron a los gobiernos de Lenín Moreno y Guillermo Lasso a dar marcha atrás con medidas similares impulsadas por el Fondo Monetario Internacional. Hoy, Daniel Noboa enfrenta el mismo desafío: contener la protesta social sin perder legitimidad, en un contexto donde la violencia política se mezcla con la crisis económica y la desconfianza hacia las instituciones.

Este país no se va a paralizar por unos cuantos que perdieron el negocio del contrabando y la minería ilegal”, aseguró el presidente, intentando mostrarse firme tras el ataque. Pero los hechos de Cañar confirman que Ecuador atraviesa una etapa de extrema fragilidad, donde la confrontación entre el poder político y las organizaciones sociales podría escalar si no hay diálogo ni respuestas concretas.

Con información de DW, Euro News, El Destape.

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