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Revelaron la foto de “Pequeño J”, el narco que habría ordenado el triple femicidio de Florencio Varela

La difusión de la imagen de “Pequeño J” reveló el rostro de un capo narco de apenas 20 años que, según los investigadores, ordenó el secuestro, tortura y ejecución de tres jóvenes en Florencio Varela. El caso expone fallas en la coordinación judicial y policial, y destapa un entramado criminal que opera entre Argentina, Bolivia y Perú.
Pequeño J
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La difusión de la imagen de “Pequeño J”, un joven de apenas 20 años pero con un prontuario digno de un capo experimentado, expone la dimensión del triple femicidio que conmociona a todo el país y los vecinos de Florencio Varela. Según la investigación, Tony Janzen Valverde Victoriano, de origen peruano, habría ordenado la tortura y ejecución de Brenda, Morena y Lara en un macabro “castigo en vivo” transmitido en redes, en represalia por un presunto robo de droga y dinero.

Mientras la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, confirmaba la detención en Bolivia de Lázaro Sotacuro, otro de los implicados que intentó fugar, la trama se profundiza: Interpol emitió un pedido de captura internacional y las fuerzas federales desplegaron operativos en la frontera norte. Sin embargo, el propio avance del caso deja al descubierto falencias graves.

Una banda con conexiones y silencios

Investigadores señalan que la pesquisa no se cruza como debería. Cuatro fiscales trabajan en paralelo, pero surgen nombres y ramificaciones que, de momento, no encuentran respuesta clara. Matías Agustín Ozorio, supuesto lugarteniente de Pequeño J, sigue prófugo, y se lo vincula con viejas estructuras del narcomenudeo porteño como las de Mameluco Villalba y la 1-11-14.

El hecho de que un grupo con semejante poder de fuego —capaz de secuestrar, torturar y transmitir un asesinato en tiempo real— haya operado en el conurbano bonaerense sin una reacción preventiva del Estado es, como mínimo, alarmante. La causa, además, desnuda las fronteras porosas y la facilidad con que los sospechosos logran desplazarse por la región.

Los detenidos por el triple femicidio en Buenos Aires.

Un espejo incómodo

El triple crimen de Florencio Varela no es solo una tragedia: es una advertencia sobre la expansión del narco en la Argentina, un fenómeno que ya no se limita a Rosario. La captura de Sotacuro y la búsqueda de Pequeño J son avances, pero la pregunta de fondo sigue abierta: ¿quién protege y financia a estas bandas que mueven cocaína, dinero y armas con total impunidad?

Mientras se aguardan nuevas detenciones y la extradición de los prófugos, el caso exige algo más que espectaculares operativos mediáticos. La coordinación judicial y política debe ser real, porque la violencia narco dejó de ser una amenaza lejana.

Con información de C5N.

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