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Fentanilo mortal: casi 100 muertos y una ANMAT debilitada por los recortes de Milei y Sturzenegger

El fentanilo adulterado ya provocó casi un centenar de muertes y encendió la alarma de familiares, diputados y autoridades sanitarias. La ANMAT, debilitada por los recortes impulsados por Milei y ejecutados por Sturzenegger, llegó tarde a emitir alertas y fiscalizar laboratorios. La Justicia federal avanza con investigaciones sobre los lotes contaminados y las responsabilidades en la cadena de producción y distribución.
fentanilo 43
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En medio de un vaciamiento sin precedentes de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) —el organismo clave para controlar la calidad de los insumos médicos—, Argentina enfrenta la mayor crisis sanitaria de las últimas décadas: la distribución de fentanilo adulterado en hospitales y clínicas de todo el país, el cual fue producido en diciembre de 2024.

No se trata de un desvío del mercado ilegal, sino de un anestésico producido por laboratorios habilitados y contaminado con bacterias como Ralstonia pickettii y Klebsiella pneumoniae. La magnitud del desastre ya supera en víctimas fatales a tragedias históricas como la AMIA o la masacre de Once, y expone con crudeza las consecuencias de un Estado debilitado para prevenir y reaccionar a tiempo.

Lo que hoy se traduce en al menos 96 muertes confirmadas y cientos de pacientes expuestos es, para especialistas y legisladores, la consecuencia directa de un organismo desfinanciado, con menos inspectores, laboratorios y sistemas de trazabilidad.

Al 14 de agosto, los fallecimientos asociados al fentanilo adulterado suman al menos 96, con nueve muertes bajo revisión.

Las alertas tempranas existieron, pero no se transformaron en una acción veloz: la ANMAT había detectado fallas críticas en uno de los laboratorios implicados meses antes de que se produjeran los lotes contaminados, pero recién emitió una advertencia pública dos meses después de que los primeros pacientes murieran. En un contexto de recortes y desarticulación interna, el fentanilo adulterado pasó del quirófano a las estadísticas de tragedias evitables.

Rosario encendió la alarma sobre el Fentanilo adulterado; la respuesta llegó tarde

La Municipalidad de Rosario detectó lotes tóxicos en febrero. Pese a ello, la primera alerta pública de la ANMAT sobre fentanilo de HLB Pharma (lotes 31202/3/4) se emitió recién el 8 de mayo, cuando ya había pacientes fallecidos. La secuencia alimenta la crítica sobre la pérdida de capacidad estatal para actuar a tiempo.

La contaminación del fentanilo con bacterias alcanzó a más de 300.000 ampollas del opiáceo sintético, elaboradas por la farmacéutica HLB Pharma Group.

Fallas previas en el laboratorio y un retiro a destiempo

Un documento interno del organismo registró “deficiencias significativas, críticas y mayores” en Laboratorio Ramallo durante inspecciones de fines de noviembre y principios de diciembre de 2024. Sin embargo, la prohibición general llegó en mayo. En paralelo, medios oficiales y judiciales informaron el secuestro de más de 100.000 ampollas y allanamientos, entre ellos a la Clínica Vélez Sarsfield (Córdoba) para incautar historias clínicas.

Qué mira el Congreso y por qué se habla de vaciamiento

Ayer, miércoles 13 de agosto, la comisión de Salud de Diputados emitió por unanimidad un pedido de informes para conocer sobre los controles, alertas, trazabilidad y acciones de ANMAT y del Ministerio de Salud en el marco de la causa del fentanilo adulterado.

El dictamen, respaldado por legisladores del peronismo, el PRO, la UCR, socialistas y fuerzas provinciales, reúne 26 preguntas que van desde el detalle de las inspecciones a los laboratorios implicados hasta la composición accionaria de esas empresas. La iniciativa surgió tras unificar proyectos de distintos bloques, en un clima atravesado por la presión de familiares de víctimas y la creciente preocupación por el retraso en las alertas oficiales.

Ayer, miércoles 13 de agosto, la comisión de Salud de Diputados emitió por unanimidad un pedido de informes sobre el funcionamiento de la ANMAT y el rol del Ministerio de Salud.

En medio de este avance, el Ministro de Desregulación Federico Sturzenegger responsabilizó a la ANMAT por las muertes a causa del fentanilo y utilizó el tema para culpabilizar a sectores políticos de la oposición.

Los dichos de Sturzenegger, el ministro que llevó adelante la motosierra de Javier Milei sobre cientos de organismos estatales, son señalamientos que, más allá de las diferencias políticas, confunden la verdadera causa que generó este escenario de complejidad sanitaria: el Estado perdió músculo para prevenir, supervisar y reaccionar.

¿Cómo se relaciona el recorte con lo que pasó con el Fentanilo adulterado?

La conexión no es sólo presupuestaria: es funcional. Cuando un regulador pierde inspectores, laboratorios de referencia, sistemas de trazabilidad o capacidad de fiscalización en terreno, la probabilidad de que un desvío grave avance sin detección temprana crece. En este caso, hubo señales tempranas (inspecciones con fallas críticas; alertas locales) que no se tradujeron en una intervención veloz y coordinada.

El resultado fue un retiro tardío, una cadena de contagios bacterianos por un anestésico crítico y, en última instancia, muertes evitables. Esa es la diferencia concreta entre un Estado capaz de cortar a tiempo una incidencia y uno que llega tarde.

La distribución de los lotes alcanzó a más de 200 hospitales y clínicas. Medios internacionales y locales registran que decenas de miles de dosis fueron administradas antes del retiro. La Justicia avanza con pericias y nuevas medidas sobre centros de salud y droguerías para precisar la trazabilidad efectiva.

En los últimos días aumentó la presión de familiares de víctimas del fentanilo adulterado a los legisladores y autoridades sanitarias del país y creció la preocupación por el retraso en las alertas oficiales.

La tragedia del fentanilo adulterado no es solo el resultado de un lote fallido ni de un laboratorio negligente: es la expresión más brutal de un Estado reducido a su mínima capacidad de control por el ajuste. Con inspectores que ya no llegan, laboratorios de referencia cerrados y sistemas de trazabilidad desactivados, el país perdió los mecanismos que podían haber detectado y frenado la catástrofe a tiempo.

El precio de ese vaciamiento se mide hoy en vidas: casi un centenar de muertes confirmadas, miles de pacientes expuestos y una sociedad que asiste, incrédula, a la constatación de que la motosierra presupuestaria también corta la delgada línea que separa la seguridad sanitaria del desastre.

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