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Milei y la trampa del RIPTE ¿por qué los alquileres están subiendo mucho más que los sueldos?

El gobierno de Milei utiliza el índice RIPTE para mostrar falsamente que los salarios crecen más que la inflación, mientras los trabajadores pierden poder adquisitivo mes a mes.
ALQUILERES

Mientras el gobierno celebra en Casa Rosada la reducción de la inflación, expertos y economistas de todo el espectro político advierten que, pese a este descenso, la población sigue sin poder llegar a fin de mes. La razón es evidente: aunque la administración de Milei logró reducir significativamente la inflación desde diciembre de 2023, los salarios continúan aumentando a un ritmo considerablemente más lento que los precios.

Esta situación deja a los trabajadores con menores posibilidades para afrontar gastos esenciales como alquileres, servicios públicos y compras básicas. Mientras los precios se incrementaron aproximadamente un 2% mensual en los últimos meses, quienes tienen la fortuna de contar con empleo registrado deben esperar entre tres y cuatro meses para ver sus salarios crecer apenas un 3%, es decir, menos de la mitad del aumento de precios.

Los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), que registra las contribuciones previsionales de empleados formales, confirman esta tendencia. De acuerdo con reportes oficiales de la Secretaría de Trabajo, después de registrar una caída del 0,8% en abril, el poder adquisitivo salarial acumuló una pérdida del 5,4% frente al índice inflacionario durante el último trimestre.

Sin embargo, el presidente Milei parece ignorar esta realidad. Por el contrario, celebra con vehemencia en redes sociales una supuesta recuperación salarial por encima de la inflación, difundiendo para ello el índice de Remuneraciones Imponibles Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE), un indicador que, paradójicamente, incluye advertencias sobre su uso inadecuado para estos fines.

¿Qué es el RIPTE y por qué genera controversia?

El índice RIPTE se construye a partir de los aportes de salarios declarados en el SIPA, considerando únicamente a empleados en relación de dependencia que han mantenido continuidad laboral durante un período de 13 meses consecutivos. Este indicador, elaborado por la Secretaría de Trabajo de la Nación, se utiliza frecuentemente para analizar la evolución salarial, aunque su validez para dicho propósito genera serias dudas entre los especialistas.

Principalmente, el RIPTE difiere del SIPA en que no refleja salarios efectivos, sino que toma como referencia los montos imponibles para contribuciones de seguridad social, los cuales están limitados por un máximo que se revisa trimestralmente.

Durante períodos donde este límite máximo permanece congelado, como sucedió en los primeros dos meses del año, el RIPTE muestra un crecimiento más lento comparado con otros medidores salariales. Inversamente, cuando se producen actualizaciones de ese límite máximo (tal como el incremento del 27% registrado en abril), el RIPTE experimenta un salto superior al que muestran las estadísticas del SIPA o del INDEC.

Para ilustrar esta distorsión: durante mayo de 2025, el indicador RIPTE alcanzó los $1.428.661,30, representando un crecimiento del 1,86% respecto al mes anterior y un 62,44% en términos interanuales, cifra que supera la inflación acumulada anual del 43,48% para ese mismo período. En contraste, el SIPA registra hasta abril una caída del 4% del poder adquisitivo salarial por haber crecido por debajo de la inflación.

La estrategia gubernamental

Aquí radica la estrategia de Milei. El presidente utiliza un dato estacional para sostener que los salarios superaron a la inflación, cuando en realidad lo que aumentaron fueron las bases imponibles que habían permanecido congeladas durante el primer semestre. Es la misma táctica empleada cuando celebró la reducción de la pobreza, cuando lo que realmente ocurrió fue que la actualización de prestaciones y programas sociales permitió a algunas familias alcanzar la canasta alimentaria, después de haber quedado excluidas por los propios ajustes implementados por su gobierno.

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El SIPA muestra una caída del poder adquisitivo de los salarios reales del 4%.

De esta manera, mediante la manipulación o postergación de actualizaciones de prestaciones, el gobierno se asegura contar con cifras favorables para exhibir y celebrar. En el caso salarial, se apoyan en los recientes incrementos del RIPTE para afirmar que los sueldos crecen más que la inflación, cuando en realidad se trata únicamente de una actualización de datos que habían permanecido artificialmente deprimidos y que impactan en el promedio mensual.

El impacto en los alquileres: cuando la trampa se vuelve contra los trabajadores

El problema de esta manipulación trasciende la mera propaganda política y termina perjudicando concretamente a los trabajadores, especialmente en el mercado de alquileres. Quienes no poseen vivienda propia y deben destinar parte de sus ingresos al pago de alquiler se ven directamente afectados. Actualmente, la mayoría de los contratos de locación incluyen actualizaciones trimestrales, cuatrimestrales o semestrales, que se ajustan según la inflación o el Índice para Contratos de Locación (ICL).

Los contratos que se actualizan por inflación impactan negativamente en el poder adquisitivo salarial, ya que, como se ha demostrado, los salarios vienen creciendo por debajo de la inflación. Consecuentemente, en cada actualización, el alquiler representa un porcentaje mayor del salario.

Para mitigar este problema, se creó el ICL, un índice que surge de la fusión entre las fluctuaciones mensuales del IPC y las variaciones del RIPTE en igual proporción. El ICL fue creado en 2020 con la aprobación de la ley N° 27.551, cuyo artículo 14 establece que las actualizaciones contractuales deben realizarse mediante un índice que combine en proporciones equivalentes las variaciones del IPC y del RIPTE, siendo responsabilidad del BCRA su elaboración y publicación mensual.

Este mecanismo busca proporcionar una herramienta que, cuando la inflación supere al crecimiento salarial, permita amortiguar el impacto de los alquileres en el poder adquisitivo de los inquilinos. Este indicador se actualiza diariamente y puede consultarse en el sitio web oficial del Banco Central desde su implementación.

La trampa se cierra

El problema fundamental radica en que, mientras el RIPTE crece más que el salario real (que a su vez aumenta menos que la inflación), tanto los contratos que se ajustan por inflación como aquellos que utilizan el ICL subirán considerablemente más que los salarios efectivos. El interés gubernamental por emplear el RIPTE como evidencia de una supuesta recuperación salarial superior a la inflación termina repercutiendo negativamente en los contratos de alquiler que se actualizan mediante el ICL.

De esta forma, la manipulación de datos que el gobierno utiliza para generar titulares favorables se convierte en un mecanismo que profundiza la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores, especialmente de aquellos que deben alquilar para acceder a una vivienda.

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