El Gobierno nacional confirmó que el demorado proyecto del segundo puente Chaco–Corrientes sigue en revisión y sin fecha definida, profundizando la incertidumbre sobre una obra estratégica que lleva décadas de promesas incumplidas. La falta de plazos concretos vuelve a encender críticas en la región, donde la infraestructura es considerada clave para el desarrollo.
Según se informó oficialmente, el proyecto permanece en evaluación técnica y financiera, sin avances concretos en el corto plazo. La situación no es nueva: desde Nación ya habían advertido que la ejecución depende de la disponibilidad presupuestaria y del financiamiento internacional, lo que en los hechos mantiene paralizada la iniciativa.

Una obra “prioritaria” que nunca arranca
El segundo puente sobre el río Paraná fue planteado hace más de 30 años como solución al colapso del puente General Manuel Belgrano, que une Resistencia con Corrientes. Sin embargo, pese a su importancia logística y económica, el proyecto acumula anuncios, estudios y licitaciones frustradas sin llegar a la etapa de obra.
La iniciativa contempla un nuevo viaducto con accesos viales para descomprimir el tránsito y mejorar la conectividad regional, en un corredor clave del NEA. Pero, una vez más, la definición política parece quedar supeditada a variables económicas y administrativas.
Sin plazos, con excusas conocidas
Desde el Ejecutivo nacional evitan dar fechas y repiten argumentos que se vienen escuchando en los últimos años: revisión del proyecto, necesidad de financiamiento externo y cumplimiento de requisitos ambientales. En paralelo, funcionarios reconocieron que incluso completar estos pasos previos es condición indispensable para destrabar inversiones.
El resultado es un escenario de indefinición persistente que se repite: el puente aparece en la agenda, pero no en el calendario.

Una deuda histórica con el NEA
Mientras otras regiones avanzan con obras estratégicas, el segundo puente Chaco–Corrientes sigue atrapado entre anuncios y revisiones. La falta de decisión política no solo posterga una mejora vial, sino que también limita el crecimiento productivo y logístico del nordeste argentino.
En este contexto, la confirmación de que el proyecto continúa “en revisión” y sin fecha no hace más que reforzar una sensación instalada en la región: el puente no está frenado por cuestiones técnicas, sino por una clara falta de prioridad política.
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