La crisis del transporte urbano en Corrientes sumó en los últimos días un nuevo capítulo que expone el deterioro del sistema: desde fines de marzo, las empresas ERSA y San Lorenzo recortaron el servicio nocturno y dejaron sin colectivos a la ciudad desde las 22 hasta las 6 del día siguiente. La medida, que ya lleva más de diez días, impacta de lleno en miles de usuarios y deja al descubierto un esquema cada vez más frágil, atravesado por la falta de subsidios, el aumento de costos y la ausencia de soluciones estructurales.
En diálogo con NEA HOY, el referente de la Unión de Conductores de la República Argentina (UCRA) Hugo Benítez describió el impacto directo de esta decisión tanto en los trabajadores como en los pasajeros. «La gente se encuentra en una situación realmente caótica. Hay quienes pueden arreglarse con otro medio, pero muchos no. Se ve a personas caminando a altas horas de la noche porque no tienen otra alternativa», relató.

El malestar social no tarda en trasladarse a los trabajadores, quienes quedan expuestos en la primera línea del conflicto. Según Benítez, el enojo de los usuarios derivó incluso en amenazas contra choferes y unidades. «Nos dicen que nos van a agredir o romper los colectivos. Y si eso pasa, después recae sobre nosotros la responsabilidad», advirtió.
A esto se suma otro factor de tensión: las horas recortadas tampoco son remuneradas. «Vamos a recibir descuentos porque no se trabaja. Nunca hubo un acto samaritano de las empresas hacia el trabajador», cuestionó.
Mientras tanto, en las calles comenzaron a verse controles de frecuencia por parte de la Dirección de Transporte, aunque su efectividad es puesta en duda. «No sabemos qué impacto real pueden tener las multas frente a un problema tan grande», señaló el chofer, dejando entrever la falta de respuestas concretas desde el ámbito estatal.

En paralelo, la Municipalidad de Corrientes confirmó que solicitará una prórroga de las concesiones del servicio, cuyo pliego está próximo a vencer. El intendente Claudio Polich argumentó que la medida busca garantizar la continuidad del sistema mientras se analiza un nuevo esquema, aunque también apuntó al Gobierno nacional por la quita de subsidios al interior del país y el sostenimiento de beneficios en el Área Metropolitana de Buenos Aires.
Desde UCRA consideran que la prórroga abre más interrogantes que certezas. «Volvemos al plano de las especulaciones. Si se extiende, pareciera que es para que sigan los mismos. Si no se trabajan cuestiones de fondo, va a ser más de lo mismo: parche sobre parche», consideraron.
En esa línea, sostienen que el problema del transporte en Corrientes es el resultado de años de deterioro acumulado. «Es momento de trabajar técnicamente en el asunto. Si no se cambian las bases, ningún gobierno va a poder resolver un problema tan grande», remarcó.

El escenario se complejiza aún más con las advertencias del sector empresarial a nivel nacional. Desde la Federación Argentina de Transportadores por Automotor de Pasajeros (FATAP) anticiparon la posibilidad de un paro en el interior del país en los próximos días, ante una situación financiera que califican de “insostenible”.
Según indicaron, la caída de pasajeros, el atraso en subsidios y una deuda millonaria por parte del Estado nacional ponen en riesgo el pago de salarios y la continuidad del servicio.
Así, Corrientes queda atrapada en una tormenta perfecta: empresas que recortan, trabajadores que pierden ingresos, usuarios que quedan a la deriva y un Estado que, entre prórrogas y controles, aún no logra ofrecer una salida de fondo. En ese contexto, la pregunta que sobrevuela es cuánto más puede sostenerse un sistema que, para muchos, ya empezó a colapsar.
ADEMÁS EN NEA HOY:
UOCRA advierte crisis en Corrientes: sin obras grandes, crece el desempleo en la construcción









