La salida de la firma financiera de la ciudad misionera marca un nuevo capítulo en el avance de la digitalización, pero también expone las dificultades de acceso y el impacto social en una región con fuertes desigualdades tecnológicas.
Menos sucursales, más digitalización en la región
El cierre de la sucursal de Naranja X en Puerto Iguazú encendió alertas en el nordeste argentino, donde este tipo de decisiones repercute directamente en la economía local. La medida forma parte de una estrategia de reorganización empresarial que apunta a reducir costos operativos.
En ese sentido, la empresa avanza hacia un modelo basado en la digitalización de servicios, priorizando el uso de aplicaciones y plataformas online por sobre la atención presencial. Este proceso ya se viene replicando en distintas ciudades del país.
Usuarios sin atención presencial
A partir del cierre, los clientes de la ciudad dejarán de contar con una oficina física para realizar trámites cotidianos. Esto implica depender casi exclusivamente de canales digitales o trasladarse a otras localidades para recibir atención.
La situación impacta especialmente en quienes requieren asesoramiento personalizado, como en gestiones vinculadas a créditos, refinanciaciones o reclamos. La ausencia de atención directa puede dificultar la resolución de problemas.
Además, la medida genera malestar entre usuarios que valoran el contacto cara a cara. En muchas ciudades del interior, la presencialidad sigue siendo clave para garantizar confianza y acceso a servicios financieros.

Brecha tecnológica
En Misiones, la brecha digital sigue siendo un obstáculo relevante. No todos los usuarios cuentan con dispositivos adecuados o conexión estable para operar de manera virtual.
Esto afecta particularmente a sectores como los adultos mayores o personas con menor alfabetización digital, que encuentran dificultades para adaptarse a nuevas plataformas.
De este modo, el avance de la digitalización, aunque necesario, puede profundizar desigualdades si no se acompaña con políticas de inclusión tecnológica.
Preocupación por el empleo
Otro de los puntos sensibles es el impacto en el trabajo local. Aunque no se difundieron datos oficiales, este tipo de decisiones suele estar asociado a reducción de personal o reubicaciones.
En experiencias similares, el cierre de sucursales derivó en despidos o en la pérdida de puestos laborales en ciudades donde las opciones de empleo son limitadas.
Esta situación genera incertidumbre no solo entre los trabajadores afectados, sino también en la comunidad, que ve cómo se reducen las oportunidades laborales en la zona.

Un modelo en expansión con impacto local
El avance de la digitalización financiera continúa consolidándose en todo el país, y Misiones no queda al margen de este proceso.
No obstante, cada cierre de sucursal tiene efectos concretos en el territorio, tanto en el acceso a servicios como en el empleo y la actividad económica.
En Puerto Iguazú, la decisión ya es un hecho y los usuarios deberán adaptarse a un esquema sin atención presencial, mientras se aguardan definiciones sobre cómo continuará la cobertura en la zona
Fuente: Canal 12 Misiones
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