Cada 8 de marzo no es una fecha más en el calendario. El Día Internacional de la Mujer Trabajadora es, ante todo, una jornada de memoria y de lucha. Un día que recuerda que los derechos laborales, sociales y políticos de las mujeres no fueron concesiones, sino conquistas arrancadas a lo largo de décadas de organización colectiva.
Las movilizaciones previstas para este lunes 9 de marzo en Resistencia no son una simple repetición de consignas históricas. Son, en gran medida, una reacción frente a un escenario de retrocesos y de incertidumbre. Cristina Vallejos, integrante del movimiento multisectorial feminista de la capital chaqueña, en diálogo con NEA HOY lo resumió con crudeza: «las mujeres son las que están siendo más damnificadas por las políticas de este nuevo gobierno nacional y que son replicadas aquí en Chaco».
La marcha en Resistencia también tendrá un recorrido cargado de simbolismo. Pasará por el Instituto de Seguridad Social provincial, donde numerosas madres reclaman derivaciones médicas y medicamentos que no están llegando. Continuará frente al Superior Tribunal de Justicia, en señal de protesta por causas que no avanzan y derechos que permanecen en suspenso. Finalmente, el documento del movimiento será leído frente a la Casa de Gobierno provincial. «Tenemos muchas mamás que están casi todos los días en la puerta del INSSSEP pidiendo un derecho que les corresponde, que son derivaciones y medicamentos para sus hijos», declaró Vallejos.

Las denuncias incluyen incluso faltantes de tratamientos esenciales. «Hay mujeres que son pacientes oncológicas y no tienen su medicación. También hay muchas que no tienen insulina para poder estar bien», advierte Vallejos, poniendo el foco en un problema que trasciende lo económico y se vincula directamente con el derecho a la salud. Entre los ejes centrales aparecen la igualdad real de derechos para las mujeres, la defensa del trabajo y las condiciones laborales dignas, el acceso a la salud y los medicamentos, y el rechazo a las políticas económicas que profundizan la desigualdad.
Despidos, precarización laboral, dificultades para acceder a medicamentos, madres que no pueden comprar útiles escolares para sus hijos o que pasan horas en las puertas de organismos estatales esperando una respuesta que no llega. Ese es el paisaje social que describe Vallejos y que explica por qué el 8M vuelve a ocupar las calles. «Las mujeres somos las más vulnerables, porque somos el sostén de nuestra familia», expresó. Ese cuadro social no es una suma de casos aislados: es el síntoma de un modelo económico y político que vuelve a colocar a las mujeres entre los sectores más expuestos de la crisis.

En Chaco, además, la convocatoria de este año expone un dato preocupante: ni siquiera está garantizado el ejercicio pleno del derecho a manifestarse. Las organizaciones feministas solicitaron al Gobierno provincial que encabeza Leandro Zdero que el transporte público sea gratuito durante la jornada y que las trabajadoras no sufran descuentos salariales por participar de la movilización. Hasta el momento, según expresó Vallejos, no hubo respuesta.
Ese silencio institucional es significativo. En un contexto económico adverso, perder un día de salario puede significar mucho para quienes sostienen hogares con ingresos cada vez más ajustados. La decisión de marchar de todos modos —aunque exista el riesgo de sanciones o descuentos— habla tanto de la convicción política del movimiento feminista como de la gravedad del momento social.

Pero el escenario provincial no puede analizarse aislado del contexto nacional. El nuevo 8M llega días después de que el Senado aprobara la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional, que ahora espera su promulgación para entrar en vigencia. Para muchos sectores sindicales y feministas, la respuesta es clara. Las mujeres, que históricamente ocupan los puestos más precarizados y que además cargan con las tareas de cuidado no remuneradas, son quienes terminan absorbiendo los impactos más duros de cualquier reforma que debilite derechos laborales.
Vallejos describió que las mujeres siguen siendo, mayoritariamente, quienes llevan y retiran a los hijos de la escuela, quienes cuidan a familiares enfermos o adultos mayores y quienes sostienen el funcionamiento cotidiano de los hogares. Cuando las condiciones laborales se vuelven más imprevisibles, ese equilibrio ya frágil puede romperse por completo.
En este sentido, el 8M de 2026 llega con una convicción que atraviesa generaciones: cuando los derechos retroceden, la calle vuelve a convertirse en un espacio de resistencia. Y, como tantas veces en la historia, serán las mujeres quienes vuelvan a marcar el rumbo de esa lucha.
ADEMÁS EN NEA HOY:
El NEA se moviliza este lunes 9 de marzo por el Día Internacional de la Mujer Trabajadora
7, 8 y 9M en Formosa: tres jornadas de lucha, memoria y organización colectiva









