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Mortalidad infantil en Argentina: subió en 2024 y muestra un grave retroceso en salud pública

Después de alcanzar su nivel más bajo histórico en 2023, la mortalidad infantil volvió a subir en 2024. El aumento, concentrado en la etapa neonatal, expone fallas en la atención sanitaria. Especialistas advierten sobre el impacto del ajuste y el retiro del Estado Nacional en salud pública.
Mortalidad infantil en Argentina: subió en 2024 y muestra un grave retroceso en salud pública. (Foto: Fundación Soberanía Sanitaria)

Aumentó la tasa de mortalidad infantil y neonatal en la Argentina después de años de tener una tendencia descendente. Los datos del Anuario de Estadísticas Vitales 2024 confirman que, por primera vez en el último período, se registró un retroceso a nivel nacional y profundizó las desigualdades regionales. Corrientes y Chaco se ubican entre las provincias con peores registros, por encima de la media del país.

La tasa de mortalidad infantil (TMI) pasó de 8 por 1000 nacidos vivos en 2023, que fue el valor más bajo de la serie histórica, a 8,5 en 2024. Aunque la diferencia parece poca, en realidad implica cientos de muertes adicionales de menores de un año. Durante el 2024 se registraron 3.513 fallecimientos infantiles sobre un total de 413.135 nacimientos. Si se hubiera mantenido la tasa del año anterior, se habrían producido al menos 220 muertes menos.

Mortalidad infantil y mortalidad materna

El aumento de la TMI se produce a la par de un incremento de la mortalidad materna, que en 2024 subió 1,2 puntos, aumentó 37% en 2024, al pasar de 3,2 a 4,4 muertes cada 10.000 nacidos vivos. El incremento responde tanto a un aumento de las defunciones, 183 frente a 147 en 2023, como a una fuerte caída de la natalidad.

Esta variación implica que las embarazadas tuvieron 1,37 veces más riesgo de morir por causas vinculadas al embarazo, el parto o el puerperio que el año anterior. En paralelo, las muertes vinculadas a abortos sostienen una tendencia descendente desde 2015 y se redujeron a la mitad tras la sanción de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo.

En el caso de la mortalidad infantil, el mayor aumento se concentra en la etapa neonatal, es decir, en los primeros 27 días de vida. Allí inciden factores como la prematurez, el bajo peso al nacer y la calidad de la atención durante el parto y el posparto inmediato. Se trata, en su mayoría, de muertes consideradas reducibles mediante intervenciones médicas oportunas y una red de atención primaria efectiva.

La razón de mortalidad materna en Argentina aumentó 37% en 2024. (Foto: Diario Ar)

El impacto en las provincias

Los números de cada provincia muestran una tendencia a la alza y se acentúa en lo que es el norte Argentino. Corrientes presenta una TMI de 14, mientras que Chaco alcanza los 11,8, ambas muy por encima del promedio nacional. En el caso de Corrientes, los datos oficiales la ubican en una situación crítica. Según el relevamiento del Ministerio de Salud de la Nación, la provincia presenta la tasa de mortalidad infantil más alta del país y lidera también los registros de mortalidad neonatal.

En el 2023 Corrientes ya lideraba el cuadro nacional como la peor respecto de la tasa de mortalidad infantil con el 11,6%, la peor en mortalidad neonatal con el 8,3% y también en mortalidad en los primeros 6 días de vida, con el 6% y además la provincia está entre las 4 peores del país, en mortalidad materna. En 2023, fallecieron 166 niños y niñas antes de cumplir un año. De ese total, 119 murieron antes de los 27 días de vida y 86 durante la primera semana.

Chaco, por su parte, registra una tasa de mortalidad infantil de 11,8 por mil nacidos vivos, la segunda más alta del país. Aunque en los últimos años había logrado algunos avances, se observó un repunte en el 2024. Las muertes se concentran, al igual que a nivel nacional, en el período neonatal, lo que remite a problemas de acceso oportuno a controles prenatales, atención del parto y cuidados intensivos neonatales.

Corrientes y Chaco lideran la tabla de TMI. (Foto: Telesur)

Un sistema de salud desfinanciado y sus consecuencias

Especialistas en salud pública advierten que el aumento de la mortalidad infantil no puede analizarse de manera aislada, sino en el marco de un sistema sanitario sometido a ajustes y recortes. La psicóloga Alicia Stolkiner, especialista en Salud Pública y Salud Mental, calificó los datos como “tremendos” y explicó que la mortalidad infantil es “el indicador más sensible de la situación social de un país”.

Si bien aclaró que este tipo de indicadores se analizan en períodos más largos, remarcó que “Este dato es absolutamente preocupante y hay que tomarlo como un indicador de qué está pasando”, sostuvo. Según explicó, el incremento de la mortalidad neonatal da cuenta de dificultades concretas en la atención médica durante el embarazo, el parto y los primeros momentos de vida.

Stolkiner explicó que, aunque no existe un 0% de mortalidad infantil, una parte importante de las muertes está vinculada a causas evitables. “Cuando la mortalidad neonatal se relaciona con problemas en el parto, estamos hablando de déficit de cuidados médicos y de cuidados generales alrededor del proceso embarazo-parto”, afirmó.

“El Estado se está retirando de la salud pública. El presupuesto indica ese retiro y eso lejos de solucionar el problema puede agravarlo”, advirtió Stolkiner. La interrupción de programas de atención específica, la falta de insumos y la reducción de personal afectan directamente la capacidad del sistema para prevenir muertes reducibles.

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