La situación financiera de los hogares argentinos atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años. Al cierre de 2025, el endeudamiento de las familias alcanzó niveles récord, impulsado principalmente por el crecimiento del crédito a través de billeteras virtuales y entidades no bancarias. Hoy, una familia promedio debe el equivalente al 140% de sus ingresos mensuales, es decir, casi un sueldo y medio comprometido en deudas.
El fenómeno no solo refleja un mayor acceso al financiamiento digital, sino también un deterioro profundo en la capacidad de pago. Según un informe de la consultora EcoGo, la morosidad en los préstamos otorgados por billeteras virtuales y financieras no bancarias escaló al 21,4% en noviembre, el nivel más alto desde 2010.
El dato expone las dificultades crecientes para cumplir con las cuotas en un contexto marcado por la pérdida de poder adquisitivo y la caída del ingreso real.
La gravedad del escenario se observa con mayor claridad al analizar la calidad de la deuda. El stock total bajo seguimiento asciende a $12,6 billones, de los cuales $2,7 billones ya presentan problemas de repago. Dentro de ese universo, $810.000 millones fueron catalogados como créditos irrecuperables, un salto significativo frente a años anteriores.
La tasa de incobrabilidad trepó al 6,4%, más del doble de la registrada apenas un año atrás.

Especialistas advierten que este proceso está directamente vinculado a la facilidad de acceso al crédito digital, que en muchos casos se convierte en la única alternativa para sectores excluidos del sistema bancario tradicional. Sin embargo, esa inclusión financiera suele venir acompañada de tasas de interés más elevadas, plazos cortos y escaso margen de maniobra ante un shock en los ingresos.
El mercado financiero sigue estos indicadores con preocupación. El aumento de la mora y de los créditos incobrables podría derivar en un endurecimiento de las condiciones de otorgamiento de nuevos préstamos durante 2026, afectando especialmente a los hogares de menores ingresos y mayor informalidad laboral.
Con un stock de deuda que continúa creciendo —en algunos segmentos por encima de la inflación— el desafío para el ecosistema fintech será equilibrar la inclusión financiera con la sostenibilidad de su cartera. Mientras tanto, para miles de familias, el endeudamiento dejó de ser una herramienta de consumo y pasó a convertirse en un factor más de vulnerabilidad económica.
Con información de Minuto Uno.
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