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El crecimiento que no fue: 2025 cerró estancado y con el PBI en retroceso

La economía argentina cerró 2025 sin crecimiento real: el PBI cayó dos meses seguidos, la actividad apenas avanzó 0,1% en todo el año y el leve repunte estadístico oculta un escenario de estancamiento, caída sectorial e incertidumbre de cara a 2026.
El PBI registró en noviembre una caída del 0,3% mensual desestacionalizado y acumuló así dos meses consecutivos en baja, con un retroceso total del 0,7%. Foto: IStock.
El PBI registró en noviembre una caída del 0,3% mensual desestacionalizado y acumuló así dos meses consecutivos en baja, con un retroceso total del 0,7%. Foto: IStock.

La actividad económica volvió a encender señales de alarma hacia el cierre del año. El Producto Bruto Interno (PBI) registró en noviembre una caída del 0,3% mensual desestacionalizado y acumuló así dos meses consecutivos en baja, con un retroceso total del 0,7%. El dato confirma que el último trimestre de 2025 arrancó muy lejos de las proyecciones optimistas y consolidó un escenario de estancamiento que atraviesa a toda la economía.

Según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) publicado por el INDEC, entre enero y noviembre la actividad apenas creció un 0,1%. En términos reales, el 2025 fue un año prácticamente perdido en materia de crecimiento, más allá de que las estadísticas oficiales muestren una suba interanual cercana al 4,5%, explicada casi exclusivamente por el llamado “arrastre estadístico” heredado de 2024.

Ese fenómeno —que se produce cuando un año termina con niveles de actividad muy por encima de su propio promedio— explica casi todo el crecimiento anual informado. De hecho, el arrastre estadístico dejado por 2024 fue del 4,2%, una cifra prácticamente idéntica al crecimiento acumulado que exhibe el 2025. La diferencia es mínima y deja al descubierto una economía que no logró expandirse a lo largo del año, sino que simplemente se sostuvo sobre un piso heredado.

Más aún: entre marzo y noviembre, el nivel de actividad cayó un 0,7%, lo que marca una tendencia contractiva en la segunda mitad del año. El dato de diciembre todavía no fue publicado, pero todo indica que la comparación será desfavorable, ya que se enfrentará a un diciembre excepcionalmente alto de 2024.

Las proyecciones privadas refuerzan este diagnóstico. Tanto la consultora LCG como el Grupo SBS estiman que el crecimiento definitivo de 2025 rondará el 4,3%, es decir, apenas en línea con el arrastre estadístico. Para 2026, los mismos analistas prevén una mejora mucho más moderada, en torno al 2% o 2,2%, en un contexto donde el arrastre será prácticamente nulo.

Según el EMAE publicado por el INDEC, entre enero y noviembre la actividad apenas creció un 0,1%. En términos reales, el 2025 fue un año prácticamente perdido en materia de crecimiento. Foto: Diario Huarpe.

El contraste con las estimaciones oficiales es marcado. El REM del Banco Central y el FMI proyectan para 2026 un crecimiento de entre 3,5% y 4%, cifras que hoy aparecen difíciles de sostener sin una reactivación clara de la inversión, el consumo y el crédito.

El freno no fue homogéneo. En noviembre, según el Grupo SBS, registraron caídas mensuales la industria, la construcción, la energía, la minería, el comercio, el sector inmobiliario y los bancos, estos últimos luego de un pico transitorio por la tensión cambiaria preelectoral. El agro fue una de las pocas excepciones, con una mejora puntual. En el acumulado anual, crecieron solo algunos sectores puntuales como bancos, agro, minería y hoteles y restaurantes, lo que refleja una recuperación desigual y frágil.

Desde LCG advierten que el panorama sigue cargado de incertidumbre. Las dudas sobre la estrategia cambiaria, la volatilidad de las tasas de interés y el contexto social y político mantienen paralizadas muchas decisiones de inversión. A eso se suma un crédito que no logra despegar, lo que quita uno de los motores que había apuntalado la recuperación durante 2024.

En síntesis, los datos oficiales confirman lo que ya se percibe en la economía real: el 2025 cerró sin crecimiento genuino, con sectores clave en retroceso y con un horizonte 2026 cargado de interrogantes. Más allá de los promedios estadísticos, la actividad sigue sin encontrar un rumbo claro y la recuperación prometida vuelve a postergarse.

Con información de BAE Negocios.

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