La situación hídrica en Corrientes se agrava con el correr de las horas y deja al descubierto un escenario de alta vulnerabilidad en varias localidades del interior provincial. El desborde de ríos y riachos, sumado a un pronóstico de lluvias persistentes, mantiene en vilo a cientos de familias que ya debieron abandonar sus hogares y a comunidades enteras expuestas a nuevos anegamientos.
Uno de los focos más críticos se registra en San Roque, donde el desborde del río Santa Lucía obligó a evacuar a más de 40 familias, alcanzando un total de 126 personas evacuadas, según datos oficiales del Comité de Operaciones de Emergencias (COE). En barrios bajos, el agua ingresó directamente a las viviendas, sin margen para la contención, lo que forzó evacuaciones urgentes y numerosas autoevacuaciones.
Los damnificados fueron alojados en espacios municipales como AVESA, la Escuela N°133 y el albergue municipal, mientras continúan las tareas de asistencia sanitaria y social. En paralelo, maquinaria municipal realiza trabajos de zanjeo para facilitar el escurrimiento, aunque el impacto de estas acciones es limitado frente a la magnitud del caudal.

El panorama provincial es aún más preocupante. San Luis del Palmar atraviesa una emergencia profunda, con más de 210 personas evacuadas y al menos tres barrios inundados casi en su totalidad. El riachuelo local superó los 4 metros, tras lluvias que alcanzaron los 128 milímetros en una sola jornada. Bomberos locales advirtieron que el retorno a los hogares podría demorarse al menos dos semanas, si el clima acompaña, en una localidad donde las inundaciones se repiten de manera crónica.
A este cuadro se suman evacuados en Santa Lucía, Ituzaingó y El Sombrero, elevando a 357 personas afectadas en toda la provincia, con posibilidad de nuevas evacuaciones si las lluvias continúan.
Como si la emergencia social no fuera suficiente, en las últimas horas creció la alarma por el estado del puente Santa Lucía, ubicado sobre la Ruta Nacional 118, a la altura de Paso Naranjito. Vecinos y usuarios frecuentes del corredor vial advierten sobre el riesgo de colapso ante el aumento del caudal y la presión sobre las bases de la estructura, clave para el tránsito regional y el transporte de cargas. Hasta el momento no hubo un comunicado oficial ni restricciones preventivas, lo que genera preocupación por la falta de controles técnicos visibles en un contexto de emergencia.
El pronóstico meteorológico anticipa nuevas lluvias al menos hasta el domingo, un dato que mantiene en alerta máxima a las autoridades y a las comunidades afectadas. Mientras tanto, cientos de familias siguen esperando respuestas estructurales en una provincia donde las inundaciones dejan de ser un fenómeno excepcional para convertirse en una tragedia recurrente.
Con información de Norte, República de Corrientes, El Litoral y Corrientes Al Día.
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