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Los premios Milei: TOP 5 de los más beneficiados por sus políticas en el 2025

Mientras jubilados, discapacitados y pymes pierden, un selecto grupo de empresarios y fondos de inversión cosechan millones con la bendición oficial. Del escándalo de las valijas a las exenciones fiscales: el ranking de los privilegiados del gobierno libertario.
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Mientras el gobierno de Javier Milei recorta medicamentos a enfermos terminales, congela jubilaciones y deja caer el poder adquisitivo de los salarios, un puñado de empresas y operadores políticos acumulan ganancias extraordinarias gracias a decisiones que parecen hechas a medida. Estos son algunos de los que más se beneficiaron durante el segundo año de Milei.

1. Las cerealeras chinas: el negocio de los 1.500 millones

El escándalo empezó con una promesa y terminó en traición. El gobierno anunció retenciones cero para exportaciones agrícolas hasta el 31 de octubre, pero el cupo de 7.000 millones de dólares se agotó en apenas 72 horas. ¿El resultado? Doce grandes exportadoras —en su mayoría multinacionales con capitales chinos— se repartieron un beneficio fiscal estimado en 1.500 millones de dólares, mientras los productores quedaron afuera.

Las principales beneficiadas fueron Bunge, Louis Dreyfus, Cofco, Cargill y Viterra, que concentraron el 80% de las declaraciones juradas. La trampa fue simple: las cerealeras declararon ventas de granos que ni siquiera habían comprado todavía, asegurándose exportar sin retenciones en el futuro, pero cuando le compren la cosecha a los chacareros les descontarán el 26% de retenciones que volvió a regir. Esa diferencia se la embolsan las compañías.

Ni el «Plan Platita» de Sergio Massa había sido tan generoso con tan pocos. El propio Carlos Rodríguez, ex asesor de Milei, fue lapidario: «Se gastaron más de 1.500 millones de dólares en un negocio que favoreció a unos pocos grandes exportadores. La gente de campo no recibió nada. Para eso hay plata, ¡para comprar remedios para enfermos terminales no hay plata!»

En 3 días, el gobierno benefició por 7 mil millones de dólares a un puñado de 10 empresas (en su mayoría de origen chino).

2. Marcos Galperin: subsidios estatales para un billonario

Mercado Libre, la empresa más valiosa de América Latina, recibió durante los primeros nueve meses de 2025 exenciones impositivas por 67 millones de dólares del Estado argentino, un 52% más que en el mismo período de 2024. En los últimos cinco años, la compañía de Marcos Galperin —el hombre más rico del país— acumuló beneficios por más de 350 millones de dólares gracias al régimen de Economía del Conocimiento.

El cinismo alcanza su punto máximo cuando se constata que Galperin trasladó su domicilio fiscal a Uruguay para eludir impuestos locales, pero sigue cobrando subsidios argentinos. Y ahora, con la reforma laboral de Milei que extendió el período de prueba a seis meses, la empresa perfeccionó un sistema de puerta giratoria: contrata jóvenes, los exprime durante el período de prueba y los despide antes de que accedan a vacaciones, licencias o indemnización. El Estado le regala millones en exenciones fiscales a una empresa que precariza trabajadores y evade tributos. Mientras tanto, el gobierno proclama que hay que «ajustarse el cinturón».

En el 2025, MELI recibió casi el doble de los beneficios impositivos que recibió en el 2024.

3. Leonardo Scatturice: el testaferro de los Caputo

Si hay un personaje que simboliza el entramado de negocios turbios del gobierno libertario, ese es Leonardo Scatturice. Señalado como ex agente de la SIDE y amigo íntimo de Santiago Caputo, este empresario acumuló contratos con organismos públicos por más de 60 millones de dólares.

En junio, la SIDE le adjudicó a su firma Tactic un convenio para «organizar reuniones» entre oficiales argentinos y estadounidenses, una función que nada tiene que ver con las atribuciones de un servicio de inteligencia. Paralelamente, la ANSES le otorgó el programa Conectar por 60 millones de dólares más, en una licitación que funcionarios del propio organismo admitieron que fue opaca y sin evaluación externa adecuada.

El empresario saltó a la fama nacional cuando su avión privado aterrizó en Aeroparque con más de diez valijas sin declarar, transportadas por Laura Belén Arrieta. La Aduana intentó revisar el contenido, pero una «orden de arriba» —según denunciaron fuentes oficiales— frenó el procedimiento. Meses después, Scatturice compró Flybondi, la aerolínea low cost que lidera el ranking de cancelaciones e impuntualidad, en una operación que profundiza la precarización laboral del sector. En diciembre, recibió un nuevo favor del gobierno cuando se le autorizó la compra de la empresa de correos OCA.

4. Los bancos y las energéticas: valorización récord

El sector financiero se convirtió en uno de los grandes ganadores del modelo Milei. Banco Hipotecario (del grupo IRSA de Eduardo Elsztain, amigo personal del presidente) aumentó su cotización en bolsa un 1.706% desde el balotaje de 2023. El Banco Patagonia creció 1.010%, el Supervielle 1.007% y el Macro 883%.

Las energéticas no se quedaron atrás. Transener, de Marcelo Mindlin, subió 805%; el Grupo Financiero Galicia 756%; y YPF, bajo la conducción de Horacio Marín, mejoró su valuación mientras se desprendía de áreas no rentables y se concentraba en Vaca Muerta para exportación.

El mecanismo fue doble: primero, el reemplazo de las Leliq por Letras Fiscales de Liquidez les permitió a los bancos obtener rentas garantizadas con tasas del 90% anual. Luego, cuando se reactivó el crédito al sector privado, volvieron a ganar con la intermediación tradicional. En paralelo, los tarifazos en servicios públicos dispararon la rentabilidad de las empresas de energía, gas y agua en un 375%.

5. Scott Bessent: el bono secreto que pagaremos todos

La intervención más escandalosa ocurrió semanas antes de las elecciones legislativas. Con el dólar amenazando el techo de la banda cambiaria y sin reservas para intervenir, el gobierno recurrió a Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos. El funcionario estadounidense compró entre 1.800 y 2.100 millones de dólares en pesos para evitar una corrida cambiaria que hubiera sido devastadora para las aspiraciones electorales de Milei.

Pero esos pesos no desaparecieron: el Banco Central emitió un instrumento de deuda especial —ya conocido como «bono Bessent»— cuyas condiciones permanecen en secreto. No se informó plazo de vencimiento, tasa de interés ni mecanismo de salida. Lo único que se sabe es que los intereses se pagarán con emisión monetaria, es decir, los costos los terminarán absorbiendo todos los argentinos vía inflación.

La operación cumplió su objetivo: Milei ganó las elecciones con el 40,66% y el dólar se mantuvo controlado. Pero el precio fue crear un pasivo oculto que condiciona la política económica argentina a los intereses de un inversor extranjero privilegiado. Como señalizaron varios economistas, el instrumento nunca fue anunciado ni se conocen ni la duración ni tasas de interés que probablemente deban pagarse con emisión monetaria.

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