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Récord de morosidad: las familias se endeudan para sobrevivir y ya no pueden pagar

Los últimos datos del Banco Central confirman un deterioro profundo en las finanzas de los hogares argentinos. La mora en créditos personales y tarjetas alcanzó máximos históricos y ya supera los niveles de las últimas grandes crisis. Detrás de los números, una realidad marcada por ingresos insuficientes, tasas usurarias y endeudamiento para cubrir gastos básicos.
Según el informe de Bancos del Banco Central, en octubre de 2025 la morosidad en créditos personales alcanzó el 7,8%, el nivel más alto de los últimos 20 años.
Según el informe de Bancos del Banco Central, en octubre de 2025 la morosidad en créditos personales alcanzó el 7,8%, el nivel más alto de los últimos 20 años.

Los indicadores oficiales del Banco Central de la República Argentina (BCRA) exponen una situación crítica en la economía cotidiana de millones de familias. En septiembre, la irregularidad en los préstamos personales trepó al 9,9%, mientras que la mora en tarjetas de crédito llegó al 7,7%, ambos valores en máximos históricos. Se trata de registros que acumulan más de diez meses consecutivos de suba y que triplican los niveles de un año atrás.

El fenómeno no es coyuntural. Por el contrario, refleja un problema estructural: los ingresos ya no alcanzan para sostener el consumo básico y el crédito dejó de ser una herramienta excepcional para convertirse en un mecanismo de supervivencia.

Una mora que supera todas las crisis recientes

Según el informe de Bancos del Banco Central, en octubre de 2025 la morosidad en créditos personales alcanzó el 7,8%, el nivel más alto de los últimos 20 años. El dato resulta aún más alarmante al compararlo con episodios críticos recientes: ni durante la pandemia, ni en el final del gobierno de Mauricio Macri, ni en la crisis financiera internacional de 2008-2009 la mora superó el 6%.

El salto es contundente: en octubre de 2024 la irregularidad era del 2,5%, lo que implica que se triplicó en apenas doce meses. La única referencia histórica que queda por encima es la crisis de 2001, cuando la mora de las familias llegó al 25%.

Los indicadores oficiales del Banco Central de la República Argentina (BCRA) exponen una situación crítica en la economía cotidiana de millones de familias.

Endeudarse para comer, pagar servicios o alquilar

Los datos confirman un cambio de fondo en el rol del crédito. La deuda ya no financia gastos extraordinarios, sino que se utiliza para cubrir alimentos, servicios, transporte o alquileres, en un contexto de inflación persistente, salarios rezagados y pérdida de poder adquisitivo.

Se estima que un hogar promedio debe más del 130% de su salario mensual, una carga que se vuelve impagable cuando se combina con un Costo Financiero Total que supera el 100% anual. En ese escenario, el pago del mínimo —especialmente en tarjetas— se transforma en una trampa financiera que perpetúa el endeudamiento.

El factor fintech y las tasas exorbitantes

El deterioro es todavía más grave en el segmento de las fintech, que registran niveles de irregularidad cercanos al 18%, muy por encima del sistema bancario tradicional. Este sector, que creció con fuerza en los últimos años, concentra créditos de rápido acceso y escasos requisitos, pero con costos financieros hasta cinco veces más altos que los bancarios.

Actualmente, el 27% de los tomadores de créditos personales —unos 5,2 millones de personas— recurrió a fintech, en muchos casos trabajadores monotributistas, informales o con empleos precarios. Como advirtió Provincia Microcréditos, se cumplen doce meses consecutivos de crecimiento de la morosidad, a una velocidad solo comparable con la de la pandemia.

Macro en orden, hogares en colapso

Mientras algunos indicadores macroeconómicos sugieren una mejora parcial, los datos del BCRA muestran el reverso del ajuste: recesión, aumento de la informalidad, caída de la calidad del empleo y pérdida de capacidad de pago. El resultado es un colapso financiero doméstico, donde cada vez más familias quedan atrapadas en deudas que no pueden sostener.

Los números son oficiales y el diagnóstico es claro: la estabilidad no llega a los hogares. Sin recomposición de ingresos ni regulación efectiva del crédito, el endeudamiento seguirá creciendo, pero también el incumplimiento, profundizando una crisis silenciosa que ya supera a casi todas las del pasado reciente.

Con información del BCRA y Análisis Digital.

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