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Argentina expulsa inversiones: el modelo de Milei deja saldo negativo por primera vez en 22 años

La inversión extranjera directa cerró 2025 con números rojos y confirmó un giro histórico: lejos de atraer capitales, el esquema económico libertario aceleró la salida de empresas y activos estratégicos.
El Gobierno de Milei protagoniza una caída de inversiones extranjeras inédita en dos décadas.
El Gobierno de Milei protagoniza una caída de inversiones extranjeras inédita en dos décadas.

Por primera vez desde que existen registros oficiales, la inversión extranjera directa (IED) en Argentina terminó en terreno negativo. Entre enero y noviembre de 2025, el saldo fue una salida neta de 1.521 millones de dólares, según datos del Banco Central. El dato no es menor: marca el quiebre de una serie de más de dos décadas y expone una contradicción central del modelo económico de Javier Milei, que prometía una “lluvia de inversiones” como motor de la recuperación.

Lejos de ese objetivo, el país atraviesa un proceso inverso. Multinacionales de sectores clave —energía, consumo masivo, telecomunicaciones, banca y medios— reducen su presencia, venden activos o directamente se retiran del mercado local. La IED, históricamente presentada como sinónimo de confianza y crecimiento, pasó a funcionar como canal de salida de divisas.

El contraste con el pasado reciente es contundente. Mientras entre 2016 y 2019 el promedio anual de IED superó los 3.200 millones de dólares, y entre 2020 y 2023 rondó los 950 millones, en 2025 la tendencia se quebró por completo. El resultado negativo no surge de una falta de oportunidades productivas, sino de una ola de desinversiones habilitada por la liberalización cambiaria y profundizada por un clima de incertidumbre económica e institucional.

Entre enero y noviembre de 2025, el saldo fue una salida neta de 1.521 millones de dólares, según datos del Banco Central.

Vaca Muerta, emblema del potencial energético argentino, fue uno de los primeros escenarios del repliegue. ExxonMobil, Petronas, TotalEnergies y Equinor iniciaron o concretaron ventas de activos, mientras que en el consumo masivo y el retail se repitió el patrón con la salida de Procter & Gamble y el intento de retiro de Carrefour. A esto se sumaron operaciones de alto impacto en telecomunicaciones y medios, como la venta de Telefónica Argentina y el proceso de desprendimiento de Telefe.

Desde el oficialismo, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) fue presentado como la respuesta para revertir la tendencia. Sin embargo, los datos muestran que el programa apenas logró desacelerar algunas salidas, sin generar un flujo significativo de nuevos capitales. En la práctica, gran parte de los activos vendidos por multinacionales quedaron en manos de grupos locales, sin ingreso neto de dólares frescos.

El saldo negativo de la IED no parece un fenómeno transitorio ni un simple “reacomodamiento”. Es la señal de un cambio estructural: el modelo de ajuste, apertura abrupta y desregulación, combinado con recesión profunda y caída del mercado interno, no genera confianza sostenida ni horizonte de largo plazo para el capital productivo.

Así, el primer rojo en 22 años no es solo una estadística. Es la evidencia de que, bajo el experimento económico de Javier Milei, Argentina no está atrayendo inversiones: las está expulsando.

Con información de Infobae.

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