En la antesala de las fiestas de fin de año, vuelve a instalarse el debate sobre el uso de pirotecnia sonora y sus efectos en la salud. Por eso se habla de la pirotecnia, especialmente por su impacto en personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA), adultos mayores, bebés y animales. En Formosa, la ordenanza municipal N° 8070/24 “Pirotecnia Cero” prohíbe la fabricación, venta y uso de pirotecnia sonora en todo el ejido urbano y prevé sanciones en caso de incumplimiento. La norma fue impulsada a partir de reclamos de organizaciones de familiares y se complementa con acciones de control y prevención coordinadas entre distintas áreas del Estado.
La presidenta de la Asociación Camino Azul TEA Formosa, Florencia Santa Cruz, explicó que el principal objetivo de este año es volver a visibilizar el impacto concreto del ruido en personas con TEA. “Este año queremos volver a poner en el centro algo fundamental: la pirotecnia sonora no es diversión para todos”, señaló en una entrevista exclusiva con NEA HOY. Santa Cruz remarcó que los efectos van más allá de una molestia momentánea: “Para muchas personas con TEA, los ruidos explosivos no solo generan incomodidad, sino dolor físico real, crisis de angustia y desregulación emocional”. En ese sentido, sostuvo que la ordenanza “no es un capricho, es una política de cuidado, empatía y respeto”, cuyo objetivo es que “todas las familias puedan vivir las fiestas sin miedo ni sufrimiento”.
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Qué pasa cuando se usa pirotecnia sonora
Según Florencia, cuando las personas con TEA son expuestas a pirotecnia sonora, hay una serie de respuestas frecuentes que observan las familias. Entre ellas, mencionó el dolor físico por la intensidad del sonido, las crisis de llanto, gritos, miedo o desesperación, y la desregulación emocional severa, que en algunos casos «puede durar horas».
También indicó que pueden presentarse autolesiones o conductas de riesgo, una hiperactiva respuesta de alerta, como si estuvieran en peligro, y dificultades para dormir, comer o tranquilizarse durante toda la noche. “Para estas familias, las fiestas dejan de ser un momento de alegría para convertirse en un momento de sufrimiento y angustia”, afirmó.
Coordinación institucional y controles
Es por eso que para estas fiestas, se realizó una reunión de coordinación entre la Policía de la provincia de Formosa y distintas áreas estatales, a partir de una solicitud de la Asociación Camino Azul TEA Formosa. El jefe de la Unidad Regional N° 1 (UR1), Comisario General Néstor Oviedo, informó que ya comenzaron los operativos de control de venta y distribución de pirotecnia, junto con el Cuerpo de Bomberos y personal de Bromatología de la Municipalidad.
Tras ese encuentro, Santa Cruz señaló que las expectativas son positivas: “La Policía, Bomberos, Policía Comunitaria, Género y todas las áreas presentes mostraron compromiso real para que la ordenanza se cumpla”. También indicó que se acordaron controles preventivos, decomisos y canales de denuncia más ágiles. Si bien reconoció las limitaciones operativas, sostuvo que la articulación institucional puede hacer una diferencia: “Sabemos que no se puede controlar cada lugar, pero sí creemos que la presencia activa de las fuerzas y la comunicación permanente van a generar un impacto fuerte y positivo este año”.
El rol de la comunidad
Desde la fuerza policial se señaló que resulta imposible controlar cada situación en la que se arroje pirotecnia sonora. Ante ese escenario, Santa Cruz señaló a la responsabilidad social. “La comunidad tiene un rol clave. Las fuerzas pueden controlar, pero la responsabilidad social es de todos”, afirmó.
“Pirotecnia 0 no tiene que ser solo una norma: tiene que ser una práctica cultural, una elección colectiva”, explicó y resumió ese planteo en una serie de consignas: “No comprar = no se vende. No usar = nadie sufre. Denunciar = se protege a otros”. “El cambio más fuerte viene de la sociedad. Cuando cada vecino decide festejar sin dañar a otros, ahí la ordenanza deja de ser un papel y se convierte en un acto de empatía”, agregó.
Tradición, festejos y alternativas
Ante quienes creen que la pirotecnia sonora es parte indispensable de los festejos, Santa Cruz planteó una mirada alternativa. “Los festejos no deberían dejar a nadie afuera ni causar daño”, sostuvo, y remarcó la diferencia entre el tiempo del ruido y sus consecuencias: “La pirotecnia sonora dura segundos; las crisis que provoca duran horas y, a veces, días”.
En ese sentido, señaló que existen otras formas de celebración: “Hoy tenemos otras formas de celebrar: luces, música, encuentro, alegría verdadera… formas que no lastiman”. Dijo y para terminar afirmó que “No se pierde nada dejando de usar pirotecnia sonora, pero sí se gana mucho: niños sin dolor, ancianos sin miedo, bebés tranquilos y animales protegidos”.
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