Germán Palavecino no esquiva los temas incómodos. En entrevista con NEA HOY, el candidato a diputado nacional por Misiones en la lista 77 del partido FE despliega un diagnóstico crudo sobre la situación provincial y presenta tres ejes de propuesta que, según sus palabras, buscan «dar un vuelco de página» a décadas de postergación.
«Hace 38 años que los misioneros estamos siendo saqueados», dispara Palavecino al comenzar la entrevista. Su primera bandera es la renegociación de la coparticipación federal, un tema que considera central para explicar el atraso económico de la provincia. Según el candidato, Misiones recibe un 30% menos de fondos coparticipables en comparación con otras provincias de igual densidad poblacional, incluso aquellas ubicadas geográficamente más cerca de los centros de producción. «Queremos presentar en el Congreso de la Nación un proyecto para rediscutir la coparticipación federal y romper con este saqueo», asegura.
Pero las denuncias de Palavecino no se detienen ahí. El segundo punto de su agenda apunta directamente a la aduana paralela instalada hace casi 20 años entre Corrientes y Misiones, un mecanismo que el candidato considera inconstitucional. «La Constitución Nacional prohíbe la instalación de aduanas interiores. Es facultad exclusiva y excluyente del Congreso legislar sobre el tránsito de mercaderías dentro del territorio nacional», explica. Palavecino promete ocuparse de este tema desde el Congreso y propone la creación de un fideicomiso para las economías regionales como compensación por el «chaqueo» de casi cuatro décadas.
Industrializar o morir
El diagnóstico de Palavecino sobre las economías regionales misioneras es contundente: sin industrialización, no hay futuro. «No es inteligente vender la hoja de tabaco, tenemos que vender el cigarrillo. No podemos seguir llevando mandioca con cáscara y tierra al mercado central de Buenos Aires», ejemplifica con franqueza.
El candidato pone el dedo en la llaga de un problema estructural: la provincia exporta materias primas sin procesar, perdiendo así el valor agregado y las fuentes de trabajo que genera la industrialización. Cuenta el caso de un candidato opositor, productor yerbatero con 15.000 hectáreas, que vende hoja verde «emponchada» para que se industrialice en Corrientes. «Las mejores remuneraciones y las fuentes de trabajo que genera esa industrialización se quedan en otra provincia», lamenta Palavecino, calificando el problema como «cultural» y advirtiendo que se requiere un trabajo profundo para revertirlo.
Para Palavecino, esta dinámica condena a Misiones a un «círculo vicioso de pobreza» del que resulta imposible salir. «Si no industrializamos acá, nunca vamos a poder generar la cantidad de fuentes de trabajo genuinas que necesitamos», sentencia.
Educación: el norte perdido
El tercer eje de la propuesta de Palavecino es quizás el más alarmante por los datos que presenta. Según el candidato, de cada 100 estudiantes misioneros que comenzaron la escuela en 2013, solo 10 terminaron la secundaria el año pasado alcanzando los objetivos propuestos. Las universidades privadas, agrega, hablan de apenas cuatro egresados con preparación adecuada.
«No hay forma, no hay posibilidad de crecimiento, desarrollo, progreso o futuro si no hay educación», afirma Palavecino, quien culpa a «decisiones políticas desacertadas» por esta situación. El candidato propone trabajar fuertemente para revertir estos números y poner en valor a la educación como motor de movilidad social ascendente.
El panorama que describe Palavecino incluye un dato demoledor: en sus recorridas por la provincia, entre el 15% y 20% de los asistentes a sus reuniones le cuentan que sus hijos emigraron a Brasil, Paraguay u otras provincias argentinas en busca de trabajo. «Estamos en una situación realmente muy compleja», reconoce.
Representar al pueblo, no a un «manda más»
Palavecino es duro al evaluar el desempeño de los actuales diputados nacionales misioneros. Asegura que están «disociados de la realidad» y que existe un «divorcio» entre sus decisiones y las necesidades de la sociedad misionera. Según el candidato, los legisladores actuales responden a «un diputado de la provincia, a Rovira, y no a la sociedad misionera», lo que afecta los cimientos del sistema representativo.
Esta crítica explica su decisión de presentarse como candidato. «Quiero que el misionero sea representado genuinamente. Voy a responder al pueblo, que es lo que corresponde, y no a un manda más», promete.
Palavecino revela que antes del cierre de listas, siete partidos políticos se acercaron ofreciendo estructura partidaria y financiamiento a cambio de lealtades verticales. «Nos decían que cuando llegaras al Congreso tenías que apoyar a fulano o mengano. No aceptamos esos condicionamientos porque esa práctica afecta a nuestro sistema representativo», explica.
Viene de la sorpresa electoral que significó Ramón Amarilla en las elecciones de junio, pero esta vez cambió de partido. Palavecino justifica la decisión por una falta de lealtad recíproca hacia su sector y aclara que ni él ni su equipo están afiliados al partido anterior. «Para nosotros la lealtad a nuestro representado es esencial. No se puede construir nada si no hay confianza», concluye, de cara a las elecciones del domingo 26 de octubre.
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