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Cambios de voto y especulación electoral: la ley universitaria que expuso a los legisladores nacionales

La insistencia del Congreso para sostener la ley de financiamiento universitario contra el veto presidencial dejó al descubierto un fenómeno político claro: varios bloques que un año atrás habían acompañado a Javier Milei, esta vez optaron por desmarcarse, en un contexto marcado por el rechazo social al ajuste y la cercanía de las elecciones legislativas de octubre.
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El financiamiento universitario se transformó en una de las banderas más sensibles frente al ajuste libertario. Desde que en 2024 la Cámara de Diputados y el Senado habían logrado aprobar la norma, el veto de Javier Milei dejó a las universidades sin garantías presupuestarias y abrió una pulseada política que terminó exponiendo contradicciones internas.

En aquel momento, diputados de provincias gobernadas por espacios aliados al oficialismo —como Corrientes y Misiones— acompañaron el veto o se abstuvieron, priorizando el alineamiento con la Casa Rosada antes que el reclamo social. Entre ellos, la correntina Sofía Brambilla (PRO) y el radical Federico Tournier, además de misioneros como Martín Arjol (UCR) y Emmanuel Bianchetti (PRO). El bloque de Unión por la Patria, en contraste, votó unificado a favor del financiamiento universitario y contra los vetos.

El veto de Javier Milei dejó a las universidades sin garantías presupuestarias y abrió una pulseada política que terminó exponiendo contradicciones internas. Foto: Senado.

De acompañar los vetos libertarios a apoyar a las universidades

El escenario de este año fue muy distinto. El desgaste del gobierno de Javier Milei, los escándalos de corrupción que salpicaron a La Libertad Avanza y la caída de la aprobación presidencial en las provincias, obligaron a varios legisladores a recalcular.

En la Cámara de Diputados, la radical correntina Brambilla votó a favor del financiamiento, al igual que su par Manuel Aguirre, que en 2024 había respaldado la postura libertaria. En cambio, el diputado de la Liga del Interior Tournier endureció su alineamiento con Milei y se mantuvo en contra, al igual que Lisandro Almirón (LLA).

En Misiones, los diputados que antes habían sostenido el veto modificaron su voto en 2025, reflejando la tensión de un electorado que se volcó masivamente contra los recortes educativos. Formosa, en tanto, mantuvo la coherencia peronista con el apoyo constante al financiamiento universitario, a excepción del libertario Francisco Paoltroni, que reiteró su voto en contra.

El Senado y la presión provincial

Cuando la ley volvió al Senado, el panorama también mostró realineamientos. Los senadores de Corrientes y Chaco votaron en bloque a favor, aun cuando meses atrás algunos de sus diputados habían respaldado al oficialismo. En Misiones, Carlos Arce y Sonia Rojas Decut del Frente Renovador de la Concordia se inclinaron nuevamente por la educación pública, pese a los acuerdos electorales que el oficialismo nacional había tejido en la provincia.

La excepción más notoria fue el senador del PRO Enrique Martín Goerling Lara, alineado con Mauricio Macri, que mantuvo su voto negativo, y Paoltroni en Formosa, que volvió a sostener la postura libertaria.

El desgaste del gobierno de Javier Milei, los escándalos de corrupción que salpicaron a La Libertad Avanza y la caída de la aprobación presidencial en las provincias, obligaron a varios legisladores a recalcular. Foto: Senado.

El trasfondo electoral

El caso deja al descubierto una contradicción: los mismos legisladores que en 2024 avalaron o toleraron el veto de Milei, en 2025 revirtieron su postura, en muchos casos forzados por la presión social y el clima electoral. El rechazo masivo al ajuste libertario, con movilizaciones en defensa de las universidades, hizo que la defensa del financiamiento educativo se convierta en una estrategia partidaria para marcar distancia con el Gobierno nacional y acercarse a la sociedad.

En este punto, el oficialismo provincial de Corrientes, liderado por Gustavo Valdés, es un ejemplo de pragmatismo: mientras sus legisladores se habían mostrado ambiguos un año atrás, este año todos los senadores votaron a favor, en sintonía con el discurso radical de defensa de la educación pública, pero también con un claro objetivo electoral.

Un mensaje al Gobierno de Javier Milei

Más allá del alivio que significa la ratificación de la ley de financiamiento universitario para el sistema educativo, la votación dejó un mensaje contundente: el Congreso no está dispuesto a sostener sin fisuras el ajuste libertario cuando se trata de causas sociales sensibles.

El peronismo mantuvo coherencia en su acompañamiento, pero el cambio más visible estuvo en la UCR, el PRO y los bloques provinciales, que decidieron apostar por la educación pública como bandera de diferenciación política frente a un Gobierno cada vez más aislado.

En definitiva, la aprobación de esta ley no sólo marcó un triunfo para las universidades, sino también un síntoma de la fragilidad política de Milei, que comienza a perder respaldo incluso en sectores que lo habían acompañado en sus primeros meses de gestión.

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