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Semana Mundial de la Lactancia Materna: el NEA lidera en el primer acto de salud pública

Del 1 al 7 de agosto se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna. ¿Por qué amamantar es una de las prácticas más efectivas para mejorar la salud, reducir desigualdades y proteger a madres e hijos?
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Hay veces que no notamos lo importantes que son las cosas cotidianas que nos rodean, por ejemplo cuando una madre amamanta. Lo que parece un acto simple, de todos los días, es uno de los pilares fundamentales para garantizar el comienzo de una vida saludable. Además de nutrir, la leche materna previene enfermedades, fortalece el vínculo afectivo y reduce desigualdades. Es por esto que la Semana Mundial de la Lactancia Materna (que se celebra cada año del 1 al 7 de agosto) se usa para reforzar el mensaje de proteger, promover y apoyar la lactancia materna.

¿Por qué la leche materna?

Esta última década se acumuló una gran cantidad de evidencia científica que demuestra que la leche materna es el alimento más completo para un bebé. Contiene proteínas, grasas, azúcares, vitaminas y minerales en proporciones justas, además de anticuerpos que protegen contra enfermedades infecciosas. Además, su composición varía naturalmente para responder a las necesidades específicas de cada etapa del desarrollo del bebé.

El calostro es la primera leche que produce la madre. Tiene color amarillento, textura espesa y es considerado la “primera vacuna” natural porque estimula el sistema inmunológico del recién nacido, protege contra infecciones y actúa como un purgante que limpia el intestino. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF recomiendan que los bebés sean alimentados exclusivamente con leche materna durante los primeros 6 meses de vida, y que a partir de entonces se incorporen alimentos complementarios adecuados, manteniendo la lactancia hasta los 2 años o más.

Distintos tipos de leche materna.

Beneficios para el bebé

Las ventajas de la lactancia materna son múltiples. Los bebés que son amamantados tienen menor riesgo de padecer infecciones respiratorias, enfermedades gastrointestinales, otitis, alergias y muerte súbita del lactante. Además, la lactancia materna prolongada reduce en un 13% el riesgo de sobrepeso y obesidad en la adolescencia y en la adultez, y disminuye en un 35% la probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2.

También se asocia con un menor riesgo de leucemia infantil (19% menos si se prolonga más allá de los 6 meses) y con un desarrollo cognitivo superior: en promedio, los adultos que fueron amamantados tienen 3,4 puntos más en los indicadores de inteligencia.

Beneficios para la madre

Amamantar también protege la salud materna. Reduce el riesgo de cáncer de mama y ovario, ayuda a prevenir la hipertensión, la anemia, la artritis reumatoidea y la osteoporosis. Además, favorece la recuperación postparto, disminuye el sangrado y contribuye a la regulación natural de la fertilidad durante los primeros 6 meses. Otro dato importante: las mujeres que amamantan tienen un 32% menos de riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en el futuro.

Lactancia materna y entorno

Una de las ideas centrales que se repite entre los especialistas es que amamantar no debería ser una tarea solitaria. Para que una madre pueda dar el pecho de forma continua y segura necesita información, acompañamiento y tiempo. El entorno inmediato (familia, pareja, empleadores, sistema de salud) cumple un rol clave. Mientras la madre da de mamar, otras personas pueden colaborar con tareas del hogar o el cuidado de otros hijos. Pero también es necesario que las políticas públicas acompañen.

Entre las principales barreras que enfrentan las madres sobresalen: el retorno al trabajo sin condiciones adecuadas, la falta de licencias suficientes, la escasez de espacios de lactancia en lugares públicos y la ausencia de redes de apoyo capacitadas. Por eso, organismos como la OMS proponen las siguientes medidas para fortalecer la lactancia: garantizar licencias por maternidad pagas de al menos 14 semanas, proteger a las trabajadoras del marketing de sustitutos de la leche materna y mejorar el acceso a consejería especializada en lactancia.

Marketing y desinformación

Uno de los grandes obstáculos sigue siendo la promoción inadecuada de las leches de fórmulas infantiles. Desde hace más de 40 años, el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna establece que no deben publicitarse fórmulas, mamaderas ni tetinas como equivalentes o superiores a la leche materna. Sin embargo, en muchos países no está debidamente legislada.

Las campañas publicitarias de estas marcas suelen presentarse como “soluciones modernas”, apuntando a madres jóvenes con imágenes idealizadas. En contextos de vulnerabilidad, donde los servicios de salud no logran brindar contención efectiva, estas estrategias pueden socavar la confianza en la propia capacidad de amamantar. “La leche materna no tiene reemplazo”, señalan desde la OMS. No solo es más segura e higiénica, sino que tampoco genera residuos, no necesita paquete y no requiere cadena de frío.

Cuando aparecen dificultades

Aunque es un proceso natural, amamantar no siempre es fácil y eso puede hacer sentir culpa a las madres o algún otro tipo de angustia, pero a no preocuparse que es más normal de lo que parece. Algunas de las dificultades más comunes incluyen el dolor en los pezones, los pechos congestionados, la mastitis, la percepción de que no se produce suficiente leche, y la dificultad para que el bebé se prenda correctamente al pecho.

La mayoría de estos problemas tienen solución si se recibe ayuda a tiempo. Existen técnicas sencillas para mejorar el agarre, aliviar la congestión y estimular la producción de leche. En el caso de las cesáreas o nacimientos múltiples, también es posible amamantar con posiciones adaptadas. Lo importante es asegurar el contacto precoz y frecuente, dar de mamar a demanda y evitar la introducción de mamaderas o chupetes que puedan interferir con la succión.

La lactancia materna en el NEA y su importancia en la salud

De acuerdo al Observatorio de la Deuda Social, la tasa de lactancia materna exclusiva a los seis meses creció un 50% entre el 2011 y el 2022. Además, el trabajo resalta que en Formosa y Chaco tienen las tasas de lactancia materna exclusiva más altas, con 68% y 66% respectivamente, mientras que Catamarca y Salta presentan las más bajas, con 30% y 46% respectivamente. En tanto, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) tiene una tasa del 54% y la provincia de Buenos Aires reporta un 56%, por citar algunos ejemplos.

Aunque no hay cifras específicas disponibles para Corrientes y Misiones, se estima que se ubican alrededor del promedio nacional (entre un 50 y 56 %) dado que otras jurisdicciones como Buenos Aires reportaron 56 % y CABA 54 %. Además, a nivel país, el 91,7 % de los bebés de 0 a 6 meses recibió al menos alguna lactancia materna, y la continuación hasta los 12‑15 meses alcanzó el 80,6 %

Según estimaciones de la OMS, si se alcanzara la meta de que al menos el 50% de los bebés reciban lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses, podrían evitarse más de 820.000 muertes infantiles al año a nivel global. Hay una frase que se suele decir en los organismos dedicados a la salud que es: “Si existiera una vacuna con los beneficios de la lactancia, sería obligatoria en todos los sistemas de salud del mundo”.

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