La industria argentina no logra consolidar una recuperación. En junio, según el Índice de Producción Industrial (IPI) de FIEL, la actividad cayó un 1,2% respecto de mayo en la medición desestacionalizada, y un 0,8% en el segundo trimestre respecto del primero. La situación vuelve a ubicar al entramado productivo en niveles similares a los de hace 20 meses, sin señales claras de reactivación.
Para las pequeñas y medianas empresas, la crisis es más profunda de lo que reflejan las estadísticas. Así lo advirtieron desde el Observatorio IPA (Industriales Pymes Argentinas), que alertó: «La economía real, que es la que vivimos a diario los industriales, está sufriendo una crisis más profunda de la imaginada».
Más importaciones, menos empleo en las PyMEs
Entre los factores que agravan el panorama, se destaca la apertura indiscriminada de importaciones. El presidente de la Asociación de Empresarios Nacionales (ENAC), Leo Bilanski, señaló que durante 2025 hubo un «boom de tours empresariales a China» que derivó en la llegada masiva de productos importados. Según sus proyecciones, el impacto sobre la industria local continuará durante el segundo semestre.
Las consecuencias ya son palpables: el 19% de las pymes despidió personal en el segundo trimestre, mientras que solo el 14,9% incorporó trabajadores. Además, ocho de cada diez empresarios no prevé nuevas contrataciones para el tercer trimestre del año.
Suba de costos por encima de la inflación
Otro de los reclamos centrales del sector industrial es el aumento desproporcionado de los costos. El relevamiento de ENAC reveló una suba del 18,9% durante el segundo trimestre, muy por encima de la inflación medida por el INDEC para el mismo período (5,49%). “No se puede trasladar ese incremento al precio final porque el consumidor no lo valida. Te comés la rentabilidad para sobrevivir”, lamentó Bilanski.
En sectores como la fundición, los textiles o los rubros ligados al consumo interno, la situación es aún más crítica. En contraste, ramas vinculadas a energía, minería, agroindustria o alimentos muestran mejores niveles de actividad.

Crédito caro y restricciones bancarias
Uno de los grandes obstáculos para las pymes es la falta de financiamiento. Aunque desde el Gobierno se insiste en la «normalización» de la economía, los empresarios señalan que los créditos productivos siguen fuera de alcance.
La volatilidad de las tasas de interés encarece aún más los préstamos. “La mejor forma de aumentar la productividad es invirtiendo, y para eso se necesita capital. Hoy ese capital es muy caro o directamente no está disponible para las pymes”, aseguró José Luis Ammaturo, de CAMIMA.
Bilanski, por su parte, fue contundente: «Los créditos no están liberados. Los bancos piden flujo, y en una recesión, ¿qué flujo vas a tener?«. A su vez, acusó a las entidades bancarias de preferir colocar fondos en títulos públicos antes que prestarlos al sector productivo.
El panorama de las PyMEs hacia el segundo semestre
Las expectativas empresarias no son alentadoras. El 70% de los industriales no espera mejoras en el corto plazo, y los especialistas advierten que el ciclo industrial podría haber alcanzado un techo técnico. El informe de FIEL también prevé un deterioro de la recuperación por la pérdida del «efecto base» de comparación favorable.
En este contexto, las pymes reclaman políticas activas, financiamiento accesible y una estrategia clara de reindustrialización. De lo contrario, muchas fábricas podrían no sobrevivir al segundo semestre del 2025.
Con información de Ámbito.
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