La gestión de Gustavo Valdés cerrará con una cifra preocupante: Corrientes proyecta tener una deuda pública superior a los $184.905 millones al finalizar 2025. Los datos surgen del análisis de los presupuestos provinciales y de la Contaduría General, que ya registraba $64.905 millones de deuda al tercer trimestre de 2024.
Este incremento de más del 154% en apenas dos años fue avalado por la propia Legislatura, donde el oficialismo tiene mayoría. El presupuesto 2025 le habilita al Ejecutivo a endeudarse por otros $100.000 millones y a emitir Letras del Tesoro por $20.000 millones, instrumentos de corto plazo que, lejos de aportar sostenibilidad, generan pagos inmediatos que podrían asfixiar la gestión del próximo gobernador.

Déficit fiscal récord y uso político del gasto
El primer trimestre de 2025 marcó un punto de quiebre: según un informe de la consultora Politikon, Corrientes fue la provincia con mayor déficit fiscal del país, con un rojo de $58.161 millones, lo que representa un preocupante 9% de sus ingresos totales.
El gasto total superó en un 39% los ingresos, que apenas crecieron un 16%. El problema no fue la falta de recursos, sino su orientación: mientras que el 43% del gasto fue para salarios, el rubro “Servicios No Personales” (que suele agrupar contrataciones externas y tercerizaciones) aumentó un 121%. Apenas un 8% del total se destinó a inversión pública.
Corrientes: En los últimos 2 trimestres acumula un déficit de más de 160.000 millones de pesos
El despilfarro de plata para los amigos es cada vez más evidente, de hecho los salarios están planchados
(*) La fuente es nacional, la provincia esconde las rendiciones pic.twitter.com/Qex6563hM9
— MARTIN Barrionuevo (@mmbarrionuevo) July 18, 2025
La prioridad no parece haber sido la infraestructura ni la mejora de los servicios esenciales, sino sostener un esquema de gastos que alimenta el llamado “gasto político” y busca sostener fidelidades en tiempos electorales.
Salarios estatales: 22% abajo y precarización creciente durante el gobierno de Valdés
A la crítica situación macro se suma una política salarial regresiva. El senador provincial Martín Barrionuevo denunció que, durante la gestión de Gustavo Valdés, la inversión en salarios cayó un 22%, mientras otros gastos crecieron un 56%.
“La salud y la educación son los sectores más castigados”, sostuvo. Docentes con hasta el 40% del sueldo en negro, médicos cobrando por guardia sin relación de dependencia, y personal de salud facturando como monotributistas configuran un sistema precarizado. Esto explica la creciente conflictividad social que atraviesa a la provincia.

Municipios asfixiados: fondos educativos retenidos por Valdés
La presión financiera no solo afecta al Gobierno provincial: los municipios también son víctimas del ajuste. Barrionuevo denunció que la gestión Valdés retuvo fondos de la Ley de Financiamiento Educativo a varias comunas, con justificaciones poco claras. Mientras tanto, los gobiernos locales se hacen cargo del boleto estudiantil, mantenimiento escolar, porteros y educación no formal, sin reconocimiento ni apoyo del Ejecutivo.
El gobierno de @gustavovaldesok cada vez invierte menos en educación
❌Desde 2017 bajó 8% la inversión educativa del 34,3% al 26,5% en 2024
Eso si nos habla de educación, desarrollo y coso…
(*)Estas no son gacetillas, son datos oficiales pic.twitter.com/q8qzBwgsAm
— MARTIN Barrionuevo (@mmbarrionuevo) May 14, 2025
Corrientes, con la peor tasa de empleo del país
Más allá de las cifras fiscales, los indicadores sociales son el reflejo más crudo del modelo de gestión. En el primer trimestre de este año, según el INDEC, la ciudad de Corrientes tuvo una tasa de actividad del 41,5% y una tasa de empleo del 39,6%, entre las más bajas del país. Esto significa que, aun en edad laboral, gran parte de la población no consigue empleo ni lo busca, evidenciando una economía estancada.
50% de trabajo informal (en negro) en la provincia de Corrientes pic.twitter.com/zFREwzW8BQ
— MARTIN Barrionuevo (@mmbarrionuevo) July 17, 2025
Una herencia explosiva: dependencia de Milei y riesgo social
El endeudamiento provincial y el déficit se vuelven aún más peligrosos en el contexto nacional. Corrientes queda sometida a la dependencia del Gobierno de Javier Milei, que ya hace tiempo anticipó un recorte de $60 millones de dólares para las provincias en 2025.
A esto se suma la paralización de obras públicas que la Provincia deberá asumir, con una inversión extra de más de $30.000 millones para obras como costaneras, viviendas y jardines de infantes. Sin recursos frescos, se profundiza la lógica de la deuda para financiar gastos urgentes.

Gustavo Valdés finaliza su mandato con una deuda impagable, déficit récord, precarización laboral, escasa inversión y una economía sin dinamismo. Pese a que el discurso oficial sostiene que Corrientes está “ordenada”, los datos indican lo contrario. La herencia que deja el radicalismo será difícil de administrar, especialmente en una provincia con bajo empleo, alta desigualdad y fuerte dependencia del Estado nacional.
El próximo gobernador no solo heredará una provincia endeudada: heredará una bomba de tiempo fiscal y social que, de no desactivarse con políticas estructurales, podría generar un verdadero caos a lo largo de la gestión del mandatario entrante.
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